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¡Q U I E T O! LA PALABRA D E L DOMADOR, FUERTE, VIBRANTE, H A SALTADO C O M O MÚSCULO DE GIMNASTA EN E L TRAPECIO Y SE H A IMPUESTO A LA FIERA. LA AUDACIA DE NO SE SABE QUE Y LA TRANQUILIDAD D E LA COSTUMBRE, ÉRENTE A LA VERDADERA Y ÚNICA FUERZA Muchas gracias. Muchas gracias, lectores. Muchas gracias por la gentileza con que reiteradamente atribuyen a los glosadores del momento una imaginación que, por lo que a mí respecta, y modestias aparte, declaro no poseer; lo que me apena bastante, pues con superior imaginación podría llegar incluso a miembro de la minoría socialista... Pero la triste realidad es otra: soy absolutamente incapaz de inventar nada; mi fantasía es impotente para toda divagación, y una grave enfermedad hepática- -lo confesa otra vez- -me niega también, simpático lector, todo optimismo. Y ahora- -menos que nunca- -no s. e me ocurre nada que pueda justificar esa disciplina graciosa de la fiera ar íe el frágil látigo. Una de dos: o el tigre es sencillamente idiota, o el domador tiene una fuerza sobrenatural que yo, pobrecito comentador sin potencias de imaginación, no a Car: zo a observar. Me inclino por la idiotez del tigre antes de reconocer la mía, que no me deja ver en el domador un ser del más allá. Y declaro solemnemente que tan imbécil me parece, el tigre corno el galgo que persigue la liebre mecánica. Tan imbécil o tar. ignorante que DO sepa cómo una sola de sus zarpas podría hacer de cada domador que no tuviese en sus manos un gran rifle de repetición, un extravagante y trágico guiñapo. Algún día abogaré por la constitución de una Sociedad de tigres y tigresas, que se llamaría Sindicato únicocontra domadores de todas clases Y entonces, cuando las fieras resultaran un poquitito menos idiotas que ahora, las gentes irían al circo, huyendo del estadio- -galgos y liebres- para vocear: ¡Cuarenta duros, por el domador! ¡Quince pesetas al tigre número 5! Y el espectáculo lograría una doble emoción. Y no ahora- ¿verdad? en que el público sólo va al circo por si casualmente se le presenta la ocasión de ver un numerito fuera de programa: ¡un tigre que se siente flamenco, vamos! Mientras, permítanme ustedes que, ya que no puedo alardear de imaginación, procure haceros reconocer mi nobleza, confesando que no sé TA palabra de lo que el tigre pensará de todo este. Pista con ¡aulaE l pistola en mano. E l con el rugido en su teclado de colmillos. E l con la emoción en la mirada. Domador, tigre y público. Tres tiempos de un solo cantar de circo. L. MÉNDEZ DOMÍNGUEZ GESTO DE ÁFRICA EN LA PISTA, PISTOLA E N UNA MANO, LÁTIGO EN OTRA, E L GESTO SERENO SOSTENIDO D E L DOMADOR TRAE RECUERDOS DE LA VIEJA ÁFRICA. RECUERDOS AZAROSOS, E N AZAR D E DOMINADORES (FOTOS PÓRTELA)
 // Cambio Nodo4-Sevilla