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clama revolucionaria fuera el de ¡A b a j o los B a b o n e s! y ¡V i v a España con h o n r a Cayó la Monarquía al ser derrotada en A l c o b a y, constituido que fué el Gobierno provisional, comenzaron a librarse en su seno una serie de combates íntimos, que están fielmente retratados en los preciosos documentos que integran el archivo de Cisneros. E n él se encuentran todos los datos basta ahora inéditos, que e x p l i can l a gestación y fracaso de la candidatura de l a infanta María Luisa, que contaba con tan poderosos valedores, que únicamente las. incomparables dotes políticas de l rira pudieron malograrla. Sí Dios me concede vida bastante para ello, daré al público tan desconocidas náginas de la historia contemporánea de España. E n el Consejo de ministros estaban deslindados los campos. Serrano, A v a l a Topete, Loreñzana y Romero Q r t i z eran montpensieristas; P r i m Sagasta- y R u i z Z o r r i l l a- iban derechos a. l a restauración de la Monarquía con un Rey que no fuera Borbón, aunque hubiese que buscarlo en el extranjero, y Figuerola rio mostraba preferencia por ninguno de los dos bandos, aunque después, cuando llegó la hora crítica, se inclinó del Jado de P r i m L o s infantes, que habían sido desterrados en los últimos meses del reinado de doña Isabel, residían en Lisboa, y allí permanecieron hasta muy entrado el año 1870, que vinieron a España, instalándose primero en Satilúcar de Barrameda y después en S e v i lla, en el palacio de San Telmo. Durante el espacio de tiempo que duró el destierro. Cisneros fué el intermediario permanente entre los duques y el general Serrano, y es de ver, después de examinada la correspondencia que guardo, Ja lealtad, la constancia y la infatigable diligencia con que procedía. Se cuentan por centenares las cartas autógrafas de Montpensier. habiéndolas también muy curiosas, y de su puño y letra, de l a infanta L u i s a Fernanda. E n todas figuran los personajes que intervinieron en tan complej a negociación con nombres distintos de los propios; pero que no han quedado en el secreto, porque a la documentación acompaña la correspondiente clave. A todo esto el naís liberal y republicano ignoraba las luchas i n testinas que dividían a los elementos directores y creía de buena fe que aquellos hombres, que habían sufrido persecuciones, arrostrado peligros v soportado todo linaje de pesadumbres, no sentían más ideal aue la caída. de los Borbones. A s í lo proclamaban d i a riamente los periódicos inspirados por ellos, lo predicaban los propagandistas en los Comités v en ta plaza rjública, y con el calor de idénticos sentírmenos se habían inflamado los corazones de los soldados que tan bravamente se habían batido en la sangrienta batalla de A l colea. Vencido el general Novaliches el 29 de septiembre, la R e i n a Isabel traspasó l a frontera, y el pueblo español, lo mismo en M a drid que en provincias, se hizo cargo del Gobierno, constituyendo Juntas revolucionarias que asumieron el mando y lo ejercieron hasta el de octubre, que se formó el Gobierno p r o v i s i o n a l F u e 8 ron aeradlos días memorables testigos de las más francas alegrías y de los mayores alardes de orden y circunspección. E l pueblo comentaba con entusiasmo el programa revolucionario y enronquecía vitoreando a los caudillos, que lo habían conducido al triunfo. Pues bien, entre carias contenidas en el archivo de Cisneros existe una que demuestra la afirmación que consigné al principio. Es del general Serrano y está dirigida a Lisboa, donde se cncon- traba Cisneros. L a importancia que en toda oca sión habría tenido v LOS DUQUES D E MONTPENSIER, MESES ANTES D E SER DESTERRADOS Vi- i epístola tan. excepcional sube de punto solamente con fijarse en la fecha en que se. escribió. Así lo debieron juzgar los infantes cuando exigieron a su destinatario que se le entregase para conservarla. Cisneros, cauteloso y sagaz, tuvo l a feliz previsión de quedarse c o n una copia, que dice a s í Señor D E n r i q u e de Cisneros. M a d r i d 6 octubre 1868. M i querido amigo: Recibo, su carta, que agradezco sobremanera. Esto parece un sueño, pero hay mucho, mucho que hacer. L o que me disgusta, además de las extravagancias de las Juntas y de las locuras de todos, es el estribillo de ¡A b a j o los B o r b o n e s! pero esto aplacará, y no hay. nías remedio, o con. nuestro escudo o sobre nuestro escudo. Que sepan esto sits Altezas Reales, y queda de usted afectísimo amigó s: s. q. b. s. jen. Francisco Serrano. Recibida y contestada en L i s b o a él 8, E l original me lo pidieron Sus Altezas. L a caballerosa honorabilidad de Cisneros lo liberta de cualquier duda que la malicia pudiera sugerir a l lector. L o escribió él y ello es bastante. Su conducta; ejemplar de hombre honrado es su mayor garantía. Pero si la: necesitara está comprobada l a fidelidad del escrito en un párrafo tomado de una carta autógrafa del duque de Montpensier que dice lo siguiente: Su. L r (1) 12 ele julio. 6.0. Gracias por nota del y por la interesantísima relación de la conversación. con Alberto (2) A las intencionadas indirectas de éste contestó muy bien Marcos cómo puede éste n i Ábranles dudar de quién escribió hace u n año aquello del escudo. N o puede ser más conduyente Ia -verificación, y para qtic sea más indudable publicamos la fotografía del original. L a desilusión que produce el conocimiento de interioridades tan sorprendentes conduce al escepticismo político a los espíritus optimistas y confiados. ¡Y es que en los períodos dramáticos por que h a atravesado l a ¡Humanidad, lo mismo cuando el dictador, imponiéndose por la violencia, promete. la prosperidad y el bienestar, que el apóstol de la revolución, fanatizando a las masas, las presenta horizontes venturosos y felices, las muchedumbres eternamente, candidas, del mismo modo las obscurantistas y fanáticas que las más avanzadas y libertarias, representan la buena fe, la confianza y la sencillez, mientras que los que las conducen, salvo honrosas excepciones, van siempre movidos por, sus egoísmos: y sus conveniencias. n los de abajo actúa el corazón con todos sus impulsos generosos en los de arriba sólo funciona el cerebro, que no es precisamente la viscera donde, se engendran los sentimientos. Hiay que reconocer que el gran orador romano, al encomendar a l a H i s t o r i a l a noble y difícil misión de enseñar, olvidó que el hombre es y será de por v i d a u n discípulo, desaplicado y rebelde a quien no aprovechan los ejerciólos del pasado. 1? (1) S a n l ú e a r ele (2) E n l a clave S e r r a n o con e l de Cisneros. NATALIO RIVAS AUTÓGRAFO D E L DUQUE DE MONTPENSIF R Barrameda. f i g u r a c o n él n o m b r e (le A l b e r t o e l g e n e r a l Á b r a n l e s M o n t p e n s i e r y c o n e l de M a r e o s
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