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ANTE UNA NUEVA PRODUCCIÓN NACIONAL Para los aficionados al cinematógrafo, y más aún para los que hemos defendido siempre las películas españolas contra las diatribas incesantes de malos patriotas o de elementos interesados en su fracaso, hay una época todos los años en que renace l a esperanza y vemos robustecido nuestro optimismo es en primavera. E l calor del sol y el aroma de las primeras flores despiertan nuestro entusiasmo latente, haciéndonos ver como una cosa tangible- el resurgimiento de la cinematografía hispana. Después pasa el tiempo y ios primeros vientos del otoño nos vuelven a l a realidad: hace falta mucho dinero, el capital español se muestra remiso, las circunstancias son poco propicias; es tan difícil colocarse en situación de competencia con respecto a otros países... C o n estos argumentos y otros parecidos pretendemos- disuadirnos a nosotros mismos. Este año se ha anticipado el fenómeno. Antes de que llegue la primavera se empieza a hablar del asunto; los esfuerzos aislados de otra época parece que van a unirse ahora. Y a se trata de l a adquisición de material, del aprovechamiento de terrenos para la construcción de estudios, de idas y venidas... Esto va en serio, no cabe duda. Pero vamos a ver si esta vez, que sería la definitiva, no nos dejamos alucinar por el resplandor color de rosa de nuestra fantasía y marchamos un poco con el pie sobre terreno firme. L a principal causa determinante del fracaso de nuestra producción pasada ha- sido la forma arbitraria de acometerla. V e a mos uno de los casos m á s frecuentes: un metteur se encariñaba con cualquier novela u obra teatral de título acreditado; buscaba un capitalista. Poco dinero; casi todo el film podía hacerse a base de exteriores; los interiores, escamoteados de propio intento hasta el límite de lo indispensable, podrían hacerse en casa del conde de... o del marqués de... grandes entusiastas del cinematógrafo, que accederían encantados. Nada La pareja de E l desfile d d amor, Jeade propaganda, ¿p a r a qué? E l título era nette Mac Donald y Maurice Chevamás que suficiente. L o s gastos imprescindilier, en una escena de su nueva pebles ele material, laboratorio, sastrería, elelícula Una hora contigo. mento dirigente y primeros actores. L o s papeles secundarios salían gratis; unos cuan- tos amigos, muy aficionados, se prestaban siempre complacidísimos. Rosita Días, bella acY a s í comenzaba a rodarse l a película. triz española de los esGeneralmente no se hacía un presupuesto de tudios de Joinville. (Fogastos, sino que éstos solían amoldarse a tos Paramount. la cantidad de que se disponía. L a dirección absoluta l a llevaba el metteur; el caciencia en colaboración con un financiero. pitalista quedaba relegado a segundo térmiAquél, aportando sus ideas; éste, calculanno; bien es verdad que, en l a mayoría de do lo que cuesta llevarlas a- l a práctica y los casos, era él mismo quien, desconocelo que pueden producir. E l técnico, trabador del asunto o atareado con quehaceres jando en un constante anhelo de superación; de m á s positivo rendimiento, se inhibía en el administrador, organizando l a propaganfavor de su consocio, que esto venía a ser da del producto y velando por que su difuel director, de l a película. sión, sea mayor. E l final, cuando se llegaba a él, era muy De a h í el éxito del sistema norteameridistinto del comienzo. Y a habían surgido divergencias, incidentes y disgustos, que se cano el cinematógrafo es un arte, pero antes y. después que arte es un negocio, y un traducían indefectiblemente en un recargo negocio en el que están comprometidos gransobre el costo inicial del film y sembraban des capitales, que deben devengar un beneserias preocupaciones en el ánimo de sus ficio a quienes los arriesgan. Esto es lo que editores. Luego la peregrinación- -cuando el capitalista español no ha comprendido anno el malbaratamiento dei negativo- -cerca tes de ahora. H a creído que el cine era, a lo de las Empresas exhibidoras; desilusiones, inquietudes, m á s disgustos y, por fjr; el es- sumo, u n experimento de Física recreativa; lo ha tomado a broma cuándo no se ha sertreno en unas condiciones que no compenvido de él para satisfacer pequeñas vanisaban el esfuerzo n i representaban, m i intedades o recompensar determinados favores. rés remunerador para el capital empleado. Y en esc plan, en broma, ha aportado unos Así se han realizado películas en nuesmiles de pesetas, regateando, en cambio, su tro p a í s y el caso es que algunas hasta concurso cuando de un modo noble y serióhan dado dinero; pero es preciso reconocer se le ha requerido, ofreciéndole las posibles que en ello, ha influido mucho el factor suerte. E n E s p a ñ a no ya por lo que se re- garantías. S i reconoce y rectifica sus pasados errores, a ú n podremos llegar a tiempo fiere al cinematógrafo, sino en otros mude crear una buena producción española. chos órdenes, nos echamos en brazos del técnico- -artista, periodista, escritor- -sin teE l problema fundamental puede resumirner en cuenta que su labor, necesaria, i m se en una sola palabra: estudios. S i con prescindible siempre, es de una mayor efiarreglo a un criterio fijo y bien orientado