Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
UN DI V O R C I O POR P A U L B O UR 1 E T XDe la Academia Francesa. (COÍJTINüACIpN) do la primera aquel silencio cargado de promesas- Lo. he sabido dad, un. hombre que se casa ebri tina mujer declara á tóffbs qtte porque estuve allí después... tiene fe en ella y que no. permite que sé dude de su virtud. No me- -He querido conoced a su hijo de usted. Quería imponerme rehusará. usted ese gozo, Berta, y aceptará el ser mi mujer ante esa prueba antes de que nos viéramos... Sí; cuando se prepara la ley... He hecho a usted venir para hacerle esta petición. Está uno a contraer un compromiso, debe saber si tendrá fuerza para hecha. Ahora espero su respuesta. cumplirle... ¡Ya he visto hasta qué punto puedo. ser débil. Berta le había escuchado anhelosa, y al oír las últimas pala- -No se arrepienta usted de nada- -dijo Berta- L a culpa fué bras palideció tan profundamente que el joven creyó que iba a mía por no haber hablado antes. desmayarse como el otro día y quiso sostenerla. Ella le rechazó- ¡Querida amiga... -exclamó. el joven; cogiéndole la mano- suavemente. iHa tenido usted miedo de hacerme sufrir... Escuche usted... L o- Ser su mujer de usted! -exclamó- ¿Me pide usted que que tengo que decirle es tan grave. para mí y también para usted, sea su mujer... ¡A h! ¡Cuánto me ama usted! ¡Qué bien me puesto que me ama... Porque usted me ama, lo sé, lo creo. Y yo ha hecho el oírle... ¡Qué bálsamo para mi herida... Pero no, tengo que repetir con toda reflexión y en plena posesión de mí Luciano, vo no puedo casarme con usted. Es imposible... mismo lo que le declaré en un instante- de verdadera demencia: -Había previsto sus objeciones. No puede usted, faltar a su que también la amo, Berta, ciega y apasionadamente. Lo sé hace pensamiento y a su principio de la unión libre. Tendría usted mucho tiempo, pero sólo anteayer supe con qué profundidad, pri- razón si se tratara de un matrimonio religioso, que desnaturaliza mero mientras usted me hablaba, y después durante las horas que la unión de las conciencias al introducir un tercer elemento, que he pasado en examinar todos sus actos y todas sus palabras y en es Dios. Pero el matrimonio civil no hace más que registrar esa desentrañar todo su sentido, como si se tratase de otra persona y unión y, si no le añade nada, nada le quita. E l matrimonio civil a la luz que no engaña, que es la de la conciencia... A l salir de no es más que la unión libre afirmada ante testigos, y esto no ese. examen, me he encontrado con que. nunca había querido ni cz negar nuestras convicciones. estimado a usted tanto; Después de haberla oído, sé que nunca- -No tengo ya esas intransigencias... respondió Berta moha cesado usted de ser la mujer cuya nobleza de alma y cuya altu- viendo la cabeza CÓH desanimación- No soy yo una sublevada, ra de ideas he admirado tanto. Si en un momento de aberración sino una resignada, prahtá. a sufrir todos los convencionalismos hablé dé otro modo, pido a usted que me perdone. Estaba loco. No sociales que no toquen a la conciencia, como, en efecto, no la toca veía y ahora veo. No comprendía y ahora comprendo. Me he pre el; matrirnóio civil. E l obstáculo a esa unión es que tengo un hijo... guntado en qué consistía esencialmente: el matrimonio y no he en Seremos dos para quererle- -respondió Luciano- He quericontrado más que una respuesta, la de usted: el matrimonio es un do saber si tendría, valor para ello y ayer vi qué, sí lé tendré. Su compromiso entre una conciencia de hombre y una conciencia de hijo de. usted no es un obstáculo, sino una razón para que acepte mujer. ¿Qué añade la ley a ese compromiso? Nada más que con- usted mi ofrecimiento. Ese niño necesita un protector, un guía... diciones de garantía que no aumentan la. validez del contrato, como un padre, y yo lo seré para él... una firma no aumenta la validez de una deuda. He deducido que- ¡Ah! -gimió Berta, ocultándose la cara con las manos- al contraer ese compromiso hace cinco años, sin esa garantía, pero me tienta usted demasiado... ¡Me ofrece usted la felicidad... con absoluta buena fe, se conformó usted con las regías de la Etica Pero es un sueño... E l modo que tuvo jisted de apreciar mi histoeterna. Su acción era imprudente y peligrosa para usted; los heria prueba cómo juzga la Sociedad a la soltera que ha tenido un chos lo han probado, pero moralmente podía servir de regla absohijo. Su amor de usted, su sentido de la justicia y su alta inteliluta, puesto que la unión libre, así concebida, es realmente el magencia han triunfado de esa impresión, pero el mundo no tendrá trimonio ideal, el que sólo depende de ía conciencia individual en para mí tal parcialidad y su reprobación caería sobre usted por lo que tiene de más íntimo y más profundo. Quería decir a usted haberme dado su nombre. Vería usted surgir delante de sí todas esto: que la respeto y la estimo tanto como fe amo, ¿Me cree las dificultades que encuentra un hombre que se ha casado mal... usted? ¡Y sería para mí tan duro el ver a usted humillado por mi causa... -Creo que ha visto usted qué sincera, era yo, y creo que es- ¿Es usted la que me habla, así... ¿Usted, a la que siempre usted muy bueno. ¡Había renunciado tan completamente a ser juzhe conocido tan independiente y tan altiva? Si. el mundo se vuelve gada desde mi punto de vista! ¡Estaba tan acostumbrada a con- contra nosotros, nos apoyaremos él uno en el otro y nos bastaresiderarme sólo. de corazón y de inteligencia... Esto me hace cammos. ¿Humillarme el mundo? ¿A mí? Le. desafío a que lo haga. biar demasiado... -añadió Berta con una sonrisa que era casi de Con nuestros recursos reunidos seremos independientes. Y a sabe sufrimiento- Me será dulce acostumbrarme pues he sido muy usted que me siento más y más atraído, por la. Medicina. Me dedesgraciada viendo que mi buena fe. sólo, servía para que se me dicaré a esos estudios; nos consagraremos juntos a. la ciencia y. juzgase mal. E n este momento soy pagada: y con usura... nadie nos impedirá asistir a los enfermos o trabajar- en ui? la- -I No... -dijo Luciano vivamente- No está usted pagada, boratorio, i. No hay. dificultades de carrera para un hambre que y es preciso que lo esté usted. Es preciso que otros sepan lo que no quiere ni fortuna ni honores... No dé usted ese motivo a. su indecisión, Berta, porque me ofendería... Además- -sé detuvo un yo sé y, piensen lo que yo pienso... Oiga usted, Berta, lo que voy a pedirle parecerá a usted extraño después de mis palabras de hace segundo, como si lo que iba a decir le hiciese mucho daño- rehuun momento. L a lógica exigiría que viniese a decirle: Somos l i- sar es querer que no nos volvamos a ver jamás... Sí, o casarnos o separarnos; o mi mujer o nada, ¿No comprende usted que su bres; ¿quiere usted rehacer su vida conmigo? ¿Quiere usted, consentir en este cambio de dos promesas en nombre de dos con- vida conmigo, para ser posible, tiene que ser una nueva vida... Luciano no. dijo más. Meján acababa de aparecer entre ellos, ciencias y fundar conmigo el hogar omo los dos le concebimos? y Berta tradujo en seguida esa última y obscura frase: No quieEste es mi más ardiente deseo, pero no es completo. Quiero otra ro vivir con usted como vivió el otro Aquel repentino e inespecosa. Aun viviendo juntos para siempre, me faltaría haber repa rado públicamente la injusticia de que ha sido usted víctima y no rado recuerdo del odioso pasado les fué tan penoso, que se quedaron unos minutos sin hablar; él, conmovido por lo que acaba le habría dado 1? pruéba. de estima que merece. Sólo se la daré el día en que salgamos de la alcaldía, del brazo, usted llevando íSe continuará. tai nombre YP. teniendo derecho a grotegerla. E n nuestra socie: v