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MADR 1 D- SEVlLLA 23 D E F E B R E R O C E 1932. N U M E R O SUELT 01,0 CENTS. UEDAOOJOJfi PRADO Jm JLJik m H J JL- I! jf A S fc D LUSTRAD O A Ñ O VI G E S 1 MOÓCTAVO N U M E R O 9.075 I A R D E SAN SEBASTIAN. S U S C R I P C I O N E S S A N U N C I O S MXJSOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N SKVILLA D O N A L E J A N D R O L E R R O U X A B O G A POR U N A P O L Í T I C A DE P A Z D E COMPRENSIÓN Y D E TRANSIGENCIA PARA O U E RENAZCA L A CONFIANZA Antes cíel acto. Discurso del señor Martínez Barrios. Discurso del señor Lerroux. La impresión personat y política del señor Lerroux. Opiniones y comentarios. Cuando el republicanismo no era ya una fuerza ni podio, ser una esperanza porque perdió ran parte de sus masas, atraídas unas al socialismo, incorporadas otras a la Monarquía, con sus más ilustres personajes, el Sr. Lerroux apareció en la vida pública y destacó briosamente su figura agrupando a los dispersos, avivando la fe desmayada de los veteranos y sumando nuevos núcleos a la causa perdida. Cuando el Sr. Azcárate y otros proceres del republicanismo salían de Palacio proclamando la desaparición de los obstáculos tradicionales, y estaban fervorosamente cor, la Monarquía, sirviéndola o aspirando a servirla los hombres más conspicuos del nuevo régimen, el Sr, Lerroux, que pudo tener cuanto ambicionara, siguiendo la corriente y allanándose a las invitaciones, mantuvo firme la bandera antimonárquica y la lucha por los ideales. No sabemos quién podrá discutirle su autoridad ante el republicanismo, para aconsejarlo y guiarlo; desde juera, nadie. Poder como instrumento de guerra; sobre la bían colocado cuatro micrófonos y por l a necesidad apremiante de la pacificación es- plaza, elevados en postes destinados al efecto y sujetos sobre la barrera, había vapiritual, de la tolerancia y del orden, todo rios altavoces con las bocinas dirigidas haestá de acuerdo con el sentir de España. Pero no basta que el Sr. Lerroux opine todo cia los tendidas, de suerte que todo el mundo pudo oír distintamente la voz del orador. esto. ¿Y la acción? Lo que dice, satisface E n la plaza, ocupando diversas localida al país. Pero, ¿qué va a hacer? ¿Qué se prodes y sillas del redondel, veíanse a numeropone contra las desdichas y los yerros que sas- señoras. acusa? No se sabe; es el vacío de su disLargas mesas improvisadas habían sido curso. destinadas a la Prensa. A. 1 acto asistió m á s de un centenar de periodistas. Los fotógrafos abundaban también. A las ocho de l a m a ñ a n a ya había público en los alrededores de la plaza de toros Recomendaciones previas Monumental, en espera de que fueran abierE l Sr. Torres. Campaña estuvo encargatas las puertas. A las nueve la afluencia era do de l a organización del acto y desde el extraordinaria y los concurrentes al acto micrófono fué transmitiendo las instruccomenzaban a ocupar sus localidades. L a ciones necesarias para el buen orden de m a ñ a n a era de intenso frío, pero esto no aquél. restó animación al acto. i Atención! -decía el señor Torres, y l a L a calle de Alcalá se convirtió desde las plaza quedaba en completo silencio- Ruego nueve en adelante en un torrente humano, a l p s jefes de grupo que no se muevan de su que se aumentó a medida que se acercaba s i t i o b a j o pretexto alguno. Se recomienda Nosotros tenemos muy en cuenta su hisla hora de comenzar el acto. E l servicio de al público que no grite, si por interrupción toria, para guardarle respeto y consideraseguridad, formado por parejas y retenes de de alguno de los altavoces deja de oír moción, más que a- ninguno de los políticos rela fuerza pública, era muy numeroso y se mentáneamente, pues no conseguiría m á s publicanos, para hacerle justicia y para no estableció tanto en la calle de Alcalá corno; ue perturbar mientras se efectuaba r á p i esperar de él inconsecuencias y claudicacioen las afluentes. E n los- alrededores de la amente la reparación. Recuerdo que se nes que tampoco le pide nadie. Ni. siquiera plaza de toros algunos individuos pertenehalla terminantemente prohibida la venta en esperamos con gran confianza lo que sin cientes a l a Juventud Radical, que ostentala plaza. mengua de su significación está en su deseo ban brazaletes con los colores de l a bandeY añadía sin que nadie pudiera comprodeclarado, para una política de partido. ¿Desra republicana, cuidaban también del orden, barlo Desde aquí estoy viendo a dos venplegará el Sr. Lerroux, frente a las resisel cual no se alteró en ningún momento ni dedores E l público los buscaba por todas tencias y emboscadas de su propio campo dentro ni fuera del local, salvo incidentes partes y no los encontraba, pero la adveren el nuevo régimen, igual brío que en los sin importancia. tencia servía de aviso. tiempos difíciles: y heroicos, en el campo Media hora de antes de comenzar el acto Con estas recomendaciones y órdenes se abierto de sus luchas contra la Monarquía? los alrededores de la plaza eran un hervidemantuvo el orden completamente, Y aunque quiera resueltamente lo que se ro humano. E n la fachada del circo taurino- propone, ¿podrá realizarlo? ¿Son posibles se habían colocado carteles indicadores para, en la República- -por su índole, por su comEntra el señor Lerroux que los concurrentes al acto utilizaran las posición y por su rumbo- -las rectificaciones puertas de entrada correspondientes. V e n L a entrada del Sr. Lerroux fué acogida y la orientación que aconseja el Sr. Lededores de folletos, hojas y libros alusivos con una ovación larga y ruidosa, que fué rroux? Que para tal empeño no hay homa D Alejandro Lerroux pregonaban su mercreciendo a su paso como una oleada. E l bre con mayor autoridad, mayor prestigio y cancía. Sr. Torres Campaña anunció por la radio más fuerza, no lo dudamos, y donde él fracaL a plaza se hallaba ya aparentemente lleque, faltando diez minutos para comenzar se, no triunfará otro. na, pero el público seguía entrando inceel acto, quedaban todos advertidos de que a lasonce se cerrarían las puertas. Se dieEl discurso del Sr. Leroux es la respues- santemente. E n el ruedo se habían colocado millares de sillas y. en la meseta del toron instrucciones para el servició de cota, nada impaciente, a los anhelos de una che; a la salida de la plaza y para l a entrer i l se hallaba l a tribuna desde la cual había enorme masa nacional, neutra o de diverga a la Prensa de los ejemplares taquigráfide dirigir el Sr. L e r r o u x la palabra al púsos matices políticos, fundida en una cocos del discurso. blico. mún aspiración que el país entrega al poE n los palcos habíanse colocado las bandePor último, en vista de que seguía entranlítico que por su historia le parece más cado un torrente de público se do orden de i pacitado para apoyarla y que el Sr. Lerroux ras de los distintos centros radicales de E s paña y algunos carteles de saludo al señor esperar cinco minutos más, después de sonar se muestra dispuesto a recoger; ya veremos Lerroux y al partido que acaudilla. Uno las once, y á partir de aquel momento se cecon qué ánimo y con qué suerte. Todo lo que de aquéllos decía: Sevilla saluda al parrraron las puertas y el Sr. Martínez B a el Sr. Lerroux ha dicho en su discurso contido radical Otro, Rebeldes: viva la J u rrios do comienzo a su discurso. i tra el secuestro de la República por el soventud Radical del Puente de Vallecas Cuando, terminado éste, apareció D A l e cialismo; contra la persecución de los catóO t r o L a Valencia republicana, a don jandro Lerroux, una ovación clamorosa relicos; contra el desmandamiento anárquico Alejandro L e r r o u x E n uno de los sonó en la plaza, con vivas al orador y al de la plebe envenenada por los embaucadopalcos se veía l a bandera de. la Ca- sa. del partido radical. res; contra la prolongación irregular del Pueblo de Barcelona y. otra con las barras Se oyeron gritos de V i v a nuestro oaParlamento; contra la dictadura parlamencatalanas; otro cartel decía: L a Juventud dre! y una voz potente resonó en el p ú taria; contra el Presupuesto irrealizable y Radical de Madrid saluda a las Juventudes blico, cuando el S r Lerroux se disponía a perturbador; contra las aventuras de la legisRadicales y Autónomas de E s p a ñ a hacer uso de la palabra, para decir: ¡V a i s lación agraria y social; contra el uso del E n la tribuna destinada al orador se haa oír el Evangelio de l a República 1 Antes del acto S x