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ABC. M ARTES 23 DE F E B R E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 1 8 tendrán que ser de concentración republicana, y aún asi, apuradamente dispondrán de todos los elementos personales indispensables para cubrir los cuadros de la burocracia que necesita el Estado. ¿Es por esto solamente por lo que yo mantengo la necesidad de que nuestros correligionarios vivan en cordialidad y compenetración con todas las fuerzas republicanas? ¡N o! E s por amor a la República, es por amor a la patria, es por amor a la m i sión que tenemos que cumplir, y todos cuantos no la cumplamos estaremos a merced de cualquier minoría vigorosa de las derechas que quiera en cualquier momento, con cualquier pretexto, sembrar entre nosotros la cizaña y poner en peligro la vida de las instituciones. Pero hay un partido que, viviendo en la órbita de l a democracia republicana, también pudiera imaginar que esta actitud era una exclusión sistemática. No. Y o quiero decir desde aquí, sostenerlo desde aquí, sin lagoterías, sin adulaciones impropias de mi carácter, que al partido socialista, dividido en cuanto a la conveniencia o no de participar en el Gobierno de la República, debe la República eminentes servicios. Que al partido socialista deberá l a República en el porvenir haber incrustrado en la Constitución principios, por los cuales habremos de encaminarnos a la realización de la Justicia social, si la ambición, l a precocidad o la dejación de los republicanos consienten que una anticipación sectaria o partidista malogre lo que en sazón ha de dar frutos opimos para la felicidad clel país en su día. Y o deseo, yo aspiro a que en el porvenir las relaciones entre el partido socialista, y los partidos republicanos, formando Gobierno de concentración, sean siempre cordiales, porque una avalancha considerable de masa social que, vencida o convencida, se incorpore a los partidos republicanos, estará constantemente frenando en l a obra progresiva de los Gobiernos republicanos, y necesitamos que la vigilancia, que la inspección, que el estímulo, que la fiscalización de un partido obrero o de un partido que, sin ser obrero, tenga el sentido socialista, venga a darnos! el apoyo necesario para no dejarnos vencen en ese indispensable balancín de las realidades de la vida práctica por el contrapesa? de las derechas. (Aplausos. Y no solamente con esas organizaciones políticas republicanas y socialistas. T a m b i é n con aquellas organizaciones obreras que no se clasifican en ninguna de esas disciplinas! queremos vivir en paz, pero con una condic i ó n que ellas no nos declaren l a guerra Nosotros hemos visto que durante todo e í período de la restauración, esas organizaciones o las masas que en ellas forman cuando esas organizaciones no existían, llegando al Poder los conservadores, andaban cautas mente por la vida pública, tenían mayor respeto a la ley, a veces parecían acobardadas y ¡sumisas. ¿P o r q u é? Porque atribuían a los principios eficacia reaccionaria y represiva, que a veces terminaba en sentencias inape- lables e irreparables. E n cambio, cuando gobernaban los partidos liberales, aparte de sus; propias disidencias e incompatibilidades de orden personal, era que esas masas desbor dadas, incultas, interpretando mal l a libertad, creyendo que era la hora de hacer laque les diera la gana, porque el Gobierno liberal, a su juicio, no podría ser represivo ni reaccionario, o le obligaban a serlo, o le obligaban a v i v i r constantemente en precario, perturbaban la vida nacional con motines, con subversiones de todo orden. (M u y bien. Y más adelante, cuando llegó la Dictadura, todos hubimos de retrotraernos un poco, pero principalmente esas masas, que habían realizado las horrendas tragedias de B a r c e l o na y de Cataluña, que tuvieron repercusión en todas partes, ¿qué hicieron en l a vida; pública? Callaron sumisas, acobardadas o cómplices. (M u y bien. cir que logró superarnos. Luego en el G o bierno sus dos representantes no han sido nunca una dificultad o un obstáculo. H a y testigos. Finalmente en las elecciones el partido, que no tenía aquellas posiciones de otros para ejercer influencias, perseguido, sin gobernadores, logró por su prestigio la mayor minoría republicana en el Parlamento. El veto de los radicales- socialistas y de los socialistas a un Gobierno Lerroux Y surgió l a primera crisis. E l partido radical, dando dé nuevo una prueba de su altó sentido, de sus virtudes, de su amor objetivo a la República, el partido radical renunció a satisfacer 3o que hubiera sido, m á s que una vanidad, asumiendo en aquellas circunstancias el Poder, y no fué su representante más caracterizado- -el que os dirige la palabra- -sino representantes del partido socialista quienes dijeron cuál fué en aquella ocasión la conducta de l a representación del partido republicano radical. ¿P o r impotencia, por temor a las responsabilidades? ¡N o! Porque el partido radical se ha persuadido de que una honda separación que no ha podido todavía atenuar la convivencia parlamentaria con otro partido republicano, hace que aquel más afín con el partido socialista presente en todo momento sistemáticamente la oposición y el veto al partido republicano radical. E n la segunda crisis el partido republicano radical repitió el ejemplo de abnegación y dé sacrificio que dio en la primera. E l partido radical no puede gobernar con las Cortes Constituyentes, en una buena parte, mientras no se rectifiqué una actitud injusta para el partido radical, y solamente fundándose en esa actitud injusta en un momento de arranque de mal humor pudo hablar un ministro socialista de la guerra civil para oponerse a un Gobierno presidido por L e rroux. (M u y bien, aplausos. Solamente en un arranque de apasionamiento, también i n justo, y prontamente rectificado, pudo hablar otro ministro socialista de que ellos opondrían el veto a la solución L e r r o u x en el caso de una crisis, porque establecida la Constitución no hay nadie que tenga derecho al veto. N i el presidente de la República, ni ningún partido. L a soberanía tiene un órgano, y a ese órgano, que es el P a r l a mento, h a b r á n de subordinarse todos. Y cuando la presidencia de la República, en el ejercicio de sus funciones, diese el Poder a uno de ios representantes de las fuerzas parlamentarias si no fuese el partido radica! se someterá, no solamente acatará el acuerdo del Poder moderador, sino que también auxiliará a cualquier Gobierno en todo aquello que no pugne doctrinalmente con sus estados de conciencia. Pero si fuese él el llamado por la confianza del alto Poder, ninguna fuerza, ninguna soberanía superior a la soberanía nacional y a la sobernía del jefe del Estado es capaz de impedir que el partido radical gobierne. (Grandes aplausos. Atronadores aplausos. Es claro que se ofrece delante de nosotros ante la posibilidad de una disolución de las Corles, de una crisis inminente, de un conflicto cualquiera que la produzca de una o de otra manera, se nos ofrece la perspectiva dé una porción de problemas fundamentales. Ya he dicho antes que nosotros queremos mantener con todos los grupos políticos que actúan en la órbita de la República las relaciones más. estrechas, más sinceras y más cordiales, y ya he dicho que, durante muchos años, mientras la evolución democrática no haya creado una generación de burócratas, una generación de militares. de catedráticos, de maestros, de médicos, dé arquitectos republicanos, los Gobiernos qué se formen Frente a la reacción, revolucionario; frente a la anarquía, conservador Pues cuando llegue la hora de que 1 par ¡ti do republicano- radical gobierne, el partida republicano- radica! con todos sus aliados, ha de pedirle, y desde ahora le pide a esas? masas, el margen de tiempo necesario, lot indispensable para orientar su política, de- j jándonos la paz social necesaria, no pertur- j bándonos a cada paso la vida pública, noji tratando de que sus aspiraciones se produzcan por medios revolucionarios, porque s i i se producen por medios revolucionarios ¡ahl ¿en lo que de mí dependa, yo digo, como he dicho antes de ahora: Frente a la reacción, revolucionario; frente a la anarquía, conservador. (Esta frase, síntesis afortunada del discurso, provoca una ovación larga y emocionada. Empresa Automovilista Internacional Sevilla- Lisboa VENTA, DE BILLETES Administración: C. Barcelona, 1. Teléfono 22272 y eri las principales Agencias de Turismo. Dada la moda de los abrigos ajustados a lo largo de las caderas y de los trajes estrechos de talle, no es de e x t r a ñ a r que las Fajas entalladas adquieran gran i m portancia. Pero no hay que olvidar que el cuerpo tiene que i r sujeto de vina M A N E R A CÓMODA, pero firme. Todas nuestras clientes saben que los trajes de hechura sastre exigen para ser realzados el auxilio de una Faja M A D A M E X Su comodidad es un encanto. Bu eficacia una maravilla. FIJAS ENTALLADAS Los problemas fundamentales: Eí problema religioso (E l orador anuncia que va a ocuparse del tenia religioso, y se produce una gran expectación. Nosotros hemos Contribuido, con nuestras palabras o con nuestros votos, o con nuestro asentimiento, a la aprobación de la Constitución, y la Constitución, para nosotros, mientras sea ley, tal como está, es sagrada. Los que piensen en revisión constitucional han de acomodarse a los artículos que en la misma. Constitución establecen las pautas para conseguirlo. Pero nosotros de eso no hemos de hacer bandera. N o nos estorba ningún artículo de la Constitución. Nosotros aspiramos a desenvolvernos con un criterio nuestro. Y en la cuestión religiosa nosotros decimos que mantenemos la separación de la Iglesia y el Estado. (Aprobación. N o solamente porque creemos en l a necesidad de la. supremacía del Podes civil, sino Establecimiento SEVHJI A MkMMí X Méndez Núñez, 4
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