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A B C MARTES 23 D E F E B R E R O D E 1932. EDICIÓN D E A N D A L U C Í A P A G 20. ¡ucionario republicano su fuerza. Llegamos al triunfo. ¿Vamos a medir quién puso m á s o quién puso menos? Esa es misión de mercader, no de político. L o que debemos hacer es cumplir con nuestros compromisos. Venga el Estatuto a las Cortes Constituyentes. Discutámoslo seremente, desapasionadamente. Demos a Cataluña, como tendremos que dar algún día. a los Municipios, toda aquella autonomía que es indispensable para el amplio desenvolvimiento- de la libertad individual y de la libertad colectiva, que cuanto más amplia libertad, más seguridad tendremos de que- esos pueblos, en aquella parte de su población que se crea aherrojada por el régimen actual, por el régimen futuro, libre, m á s contribuirá con su esfuerzo a que España se engrandezca y a que aquella unidad que van realizando todos los países federales en el mundo, mediante la compenetración de las costumbres, mediante la cooperación de los idiomas m á s poblados y más extendidos, se verifique también en España, desapareciendo al fin un día aquellas diferenciaciones que no son índispensaU. cs para- la vida local. (Aplausos. radicad ningún apresuramiento, ninguna ambición desmedida para gobernar. N o P r i mero queremos que se pacifiquen un poco los espíritus, que nos levanten el veto los emperadores de ios obreros (M u y bien. Aplausos. que no ños amenacen con un arma de coacción, con huelgas tan graves como la ferroviaria. E n una palabra, que se aproveche el tiempo, para que impere entre nosotros la fraternidad y la cordialidad, y, serenándose los espíritus, se vea que, siguiendo la opinión de una gran parte del partido socialista, sus representantes, -que han realizado una labor desde su punto de vista y al servicio de sus ideales meritísima, deben ya recogerse a sus tiendas, para realizar aquella obra de fisaclización y cooperación, a que antes me he referido. Y que debe gobernar en republicano la opinión republicana, para que sea posible l a suma a l a República de todos esos elementos que ven como una amenaza cuanto constitu 3 e un postulado de inmediata realización en el programa socialista que pretenden llevar a efecto ios que los representan en el Gobierno. (Muy bien. r La impresión personal y política del señor Lerroux Mi oposíción- -dice- -ha de ser absolutamente ministerial M á s de cuatro mil personas desfilaron ayer por el domicilio de D Alejandro L e rroux. Juntas provinciales, Comités de distritos, Juntas directivas del partido radical en E s p a ñ a Miles de telegramas llegaron también a l a casa del Sr. Lerroux, muchos de Francia, depositados poco después de ser pronunciado el discurso. -Ese enorme montón de telegramas- -nos dice- -no lo tengo en el despacho por vanidad. Sí como un exponente del enorme poder de difusión de la radio. Dicen todos que me oyeron, y yo pienso que no hay medio mejor de propaganda política que éste que llega a todas partes, aun a las más alejadas. -S e r í a curioso conocer su pensamiento frente a las reacciones del enorme público congregado ayer para oírlo- -le decimos. -Pues, en primer término- -contesta- he de ponderar l a gran sensibilidad de mi auditorio. Pronto se estableció esa corriente misteriosa que va del orador a la muchedumbre y sin la cual los discursos son ineficaces. Y o creo que logré interpretar el sentir medio de España, y tuve buena prueba de eilo a todo lo largo de mi. oración. A l principio revoloteé un poco, sin saber, a punto fijo donde posarme. Luego, m á s dueño de mí, l i bre de l a emoción primera, impuesta por l a trascendencia del momento y la responsabilidad que me abrumaba, logré situarme en el plano que me propuse. Estoy acostumbrado a enfrentarme con las muchedumbres. J a m á s tuve ante mí una masa tan imponente, tan sensible y tan dúctil a mi palabra. ¿C a m p a ñ a parlamentaria ahora? -N o ¿P o r qué? Sé que hay expectación ante la sesión de Cortes de mañana. H a y quien cree que la minoría radical emprenderá inmediatamente una obra de oposición ruda al Gobierno. N o L o que sucede es que el Parlamento empieza la discusión de proyectos que afectan, no a las ideas, sino a los intereses, y la minoría radical se propone examinar, criticar y combatir, siempre en el tono mesurado que conviene a nuestro ministerialismo, esos temas candentes. Sucede, que con la reforma agraria- -ignoro en qué consiste el proyecto actual- -no está conforme parte de la opinión. Tampoco con los proyectos tributarios, ni con el control obrero. Esos proyectos son necesarios, pero lo interesante es la medida. Procuraremos enmendarlos, corregirlos y suavizarlos, si es preciso. A l terminar esta breve conversación, el Sr. Lerroux nos dice que durante e l discurso frenó eñ muchas ocasiones, sobre todo en lo que pudiera parecer un ataque al Gobierno. -E l deseo de la muchedumbre iba muy lejos. Pero mi deber era el de mantenerme en el equilibrio, que, por fortuna, no me abandonó un solo instante. Y ahora vamos a conocer actitudes. L a socialista la tengo olvidada. L o s otros, los- otros... Si las Cortes continúan indefinidamente se pudiera pensar en un secuestro de Ja soberanía. Los emoeradores de los obreros M e importa decir que las Cortes Constituyentes deben merecer el respeto de todos mientras existan. S i alguna s u g e s t i ó n h u biera llegado a mí para superponer l a voluntad individual a la de las Cortes, la hubiera rechazado con toda mi alma. Y o que aspiro a todo, no aspiraré j a m á s a ser un dictador. ¿Sabéis por qué? Porque dentro de mí llevo un dictador; porque mi carácter, mi tendencia y mi temperamento es de dictador porque he aprendido que en una sociedad que aún no ha llegado a la plenitud de cultura intelectual, ni de cultura política, aunque de altura moral esté tan alta, no puede caminar sin una disciplina r í g i d a pero darle a eso trascendencia política y venir a substituir la soberanía de las Cortes polla voluntad individual, nunca. Sería hacer una traición a l a Patria, a la República y a mi conciencia. (Gran ovación. Pudiera ser, no obstante, que la opinión pública comience a pensar que las Cortes Constituyentes, si prorrogan indefinidamente su misión, también realizan un secuestro de la soberanía nacional y caen en una dictadura parlamentaria. (Aplausos. NfÜguna prisa, ninguna ambición, ninguna limitación. ¡A h! pero yo creo que la opinión pública desea saber cuál es l a misión que tienen que realizar definitivamente estas Cortes Constituyentes; necesita saber cuáles son esos programas, esos proyectos de urgencia que se llaman complementarios de la Constitución. Y necesita también que se le diga por qué el país ha enajenado su soberanía vinculándola a una sola representación, y si son mejores hijos de madre los actuales diputados a Cortes que los que pudieran v e nir mañana en unas nuevas elecciones a representar el- país. (Grandes aplausos. Pues qué un período como- el que estamos viviendo y unas Cortea Constituyentes, ¿no son un período experimental, y 110 son un adiestramiento de la ciudadanía para que, pasado el momento de los entusiasmos excesivos o de ios excesivos recelos, en unas nuevas elecciones puedan tener una expresión distinta de aquella con que llevó al Parlamento a vis actuales representantes? ¿P u e s qué unas futuras Cortes no tendrían tanta autoridad, tanta dignidad y tanto derecho como las actuales... (M u y bien. U n a v o z Más. M á s no... para desenvolver todos los principios que se han producido en l a Constitución? N o eso rio puede sostenerse. No tenemos los militantes del gartidq N o tenernos ahora patria, patrimonio, ni patriotismo Soy optimista. A la República sólo la amenaza la incomprensión y la falta de sentido de sus propios gobernantes. Y o estoy seguro de que cuando el respeto, la cordialidad y la confianza 110 pueden conquistar una conciencia, conquistan el respeto. Y o no puedo creer que todos los que se han ausentado de la actividad del E j é r c i t o se hayan convertido en enemigos de l a República, más cuando sobre el documento de su retiro se. pueda extender por la malicia la sospecha de deslealtad o l a sospecha de falta de caballerosidad; yo no puedo creer que ningún ciudadano español, de los que no pertenezcan a las derechas contumaces de incomprensión, reaccionarias, incompatibles cen el progreso, ouc- afortunadamente son muy reducidas; yo no puedo creer que no he de encontrar en todo el mundo, cuando vean en una obra de paz y de respeto, de tolerancia, de amor, de pacificación espiritual, de solidaridad a todos los hombres con el régimen republicano, a todos los pueblos con la libertad y con el derecho; porque solamente entonces, cuando hayamos conseguido, por una conducta como ésta, tener. no solamente l a asistencia. de nuestros correligionarios, sino el respeto y la tolerancia úc aquellos que improvisadamente no pueden serlo, podremos decir que hemos convertido a E s p a ñ a en el hogar de todos los españoles. Así, yo creo que- en un porvenir muy p r ó ximo tendremos lo que hoy no tenemos: P a tria, patrimonio y patriotismo. (Una gran ovación acoge las palabras finales del orador. E l discurso ha durado dos horas, y el auditorio lo ha seguido con atención vivísima. A l bajar de la tribuna el señor Lerroux, para ganar l a salida, la ovación, se reproduce, principalmente en los tendidos próximos a la puerta. E l desfile se hace ordenadamente, sin el menor incidente, y la salida de los 40.000 concurrentes dura poco más de diez m i nutos. iniones y comentarios 2 Automóviles SEVII A- BADAJOZ pop F R E ENAXi Ei LA SIKHKA. Salidas: De Sevilla. Adriano, 14, 7 mañana. De Badajoz, Arco Agüero, 21. 7 mañana Teléfono 25. S 20. Sevilla. abreviados de Derechos y clases de repaso. INSTITUTO ESCUELA: U- -ñeros, 4, Sevilla, E l presidente del Consejó E l señor A z a ñ a dijo anoche a los periodistas -M i cargo me impide emitir opinión sobre el acto de ayer. D o n Fernando de. los Ríos E l discurso se nota que está inspirado en el nobilísimo propósito de crear un ambiente de cordialidad en las relaciones entre