Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C M A R T E S 23 D E F E B R E R O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 5, L a táctica a seguir p o r las derechas Y o distingo dos clases de derechas: las ideológicas y las que no lo son por l a defensa de sus intereses. D e las primeras no tengo duda. E n Andalucía están muy acusadas las clases conservadoras, y éstas se hallan situadas, hecho muy humano, en espera de quien esté más cerca del Poder, para darles su apoyo, en espera de que las defiendan. Cuando se está cerca del Poder llegan las grandes adhesiones. E n cuanto a las derechas españolas, A c ción Nacional no es una fuerza negativa n i una mesnada de combate, pero no tiene apetencias de Poder. Nuestro papel es esperar que se jueguen las últimas cartas de l a política izquierdista. Donde se désarolle una política respetuosa con las creencias, con laverdadera libertad, que sea de paz y de justicia, allí estará nuestro apoyo, sin esperar la reciprocidad; t. tanto no se respeten nuestros ideales básicos, nosotros combatiremos como enemigos leales. Acción Nacional se vigoriza por la persecución y crece por ella. Todo lo que sea propio de las esencias de España, Acción Nacional lo apoyará; lo demás, lo combatirá. -Guando falle esa nueva política conservadora del momento, sin raigambre en la historia de España, los que equivocadamente hayan ido a ella vuelvan a nuestras filas, les recibiremos sin espíritu de represalia. Entonces Acción Nacional será la reserva que salve a España. L o s que regresen a nuestro solar, sean bienvenidos. Pagaremos con moneda de generosidad a todos los que el día de mañana, unidos a nosotros en nombre de Dios y de la Patria, quieran salvar a España para entregarla mejor que es hoy a las generaciones futuras. U n a gran ovación coronó el discurso del Sr. G i l Robles. Se repitieron las muestras de entusiasmo, y los miliares de personas congregados en la plaza de toros desfilaron ordenadamente. N i se registró en todo el acto, en el que hubo delirante entusiasmo, el incidente más pequeño. E l banquete Cerca de las tres de l a tarde comenzó el banquete organizado por Acción, Nacional en honor de los oradores del mitin celebrado por l a mañana en l a plaza de toros. E n la mesa presidencial se hallaban los señores G i l Robles, Fernández Martos, Pabón y Suárez de Urbina, conde de Bustillos, F a l Mortge Bernal, Sarasúa y Taviel de Andrade. L o s comensales pasaban de ciento cincuenta. E l conde de Bustillos ofreció el banquete en nombre de Acción Nacional y dio las gracias a los oradores, como asimismo a las representaciones llegadas de Cádiz, Córdoba y Jerez. E l acto de esta mañana- -dijo- -ha sido l a iniciación de una campaña que llevaremos a los pueblas, pues por resonante que sea el triunfo que pudiéramos obtener en Sevilla, habrá que completarlo en los pueblos. Terminó reiterando su gratitud a los señores Pabón, Fernández Martos y G i l Robles. A requerimiento de los presentes habló el Sr. F a l en nombre de los tradicionalistas sevillanos. M i partido- -dijo- -está compenetrado con Acción Nacional. Nosotros representamos a las auténticas derechas españolas, en nombre de las que algunos se atreven a hablar, como hoy lo habrá hecho, desde el ruedo ele la plaza de M a d r i d un individuo que pertenece a las izquierdas. Nosotros estamos unidos por nuestra fe religiosa, que es lo fundamental, aunque en lo accidental podamos tener discrepancias. Nosotros estamos dispuestos al combate y saltaremos las alambradas a la primera orden para combatir l a política del Gobierno I actual, que no es más que un grupo de homJ bres unidos por el instinto de conservación, pues conocen que su política está próxima a caer. Fué muy aplaudido. A continuación habla el Sr. Monge Bernal. Llevo- -dice- -treinta años como soldado de filas del ejército católico. H e librado batallas y escaramuzas, y creo que, en muchos casos, hemos perdido el tiempo, pues lo esencial es la unión. Acaso Dios ha permitido las actuales circunstancias de aflicción para castigo y penitencia de nuestros pecados. A h o r a que estamos vencidos, pero que no somos esclavos, pesemos y midamos nuestras fuerzas para i r a la lucha. El acto de esta mañana fué especialmente consolador para mí al ver la disciplina con que la juventud católica acudía a cumplir sus deberes en la organización de la plaza de toros. Y o soy francamente optimista ante esos ejemplos de la juventud. (Grandes aplausos. H a b l a a continuación el Sr. Pabón. Recuerda el nacimiento de Acción Nacional, después de aquellas elecciones del mes de abril, que fueron un cataclismo para las derechas españolas. Cayeron sobre las urnas las papeletas de los electores como copos de una nevada que iba cerrando todos los caminos de las derechas. Después... un automóvil que atraviesa el Campo del M o r o camino de un puerto mediterráneo; unas mujeres que al día siguente, desde el alto de Galapagar, vuelven, llorosas, los ojos hacia la que fué su Corte; una infanta que, postrada, abandona Madrid, y que muere en el destierro, en muerte que pudieran decir en sus cantares ingenuos y emocionantes las n i ñas del pueblo... (Una formidable ovación ahoga este período del discurso del señor Pabón. E n estas circunstancias nació Acción N a cional, después de unas reunionés aquí en Sevilla. Y recuerdo después, cuando se hizo m i presentación para diputado a Cortes. Y o tengo un alumno predilecto, al que quiero por su cortedad de genio, que le lleva a balbucir las lecciones que sabe. Ese joven, que pertenece a nuestra ideología, fué herido por repartir mi candidatura. Así nacía Acción Nacional, que, balbuciendo las palabras de la resurrección de E s paña, no vacilaba en dar su sangre en defensa de las ideas para salvar a la nación que se hundía. Se ha dicho aquí que yo soy el niño mimado de Acción Nacional de Sevilla. A s í es, en efecto. Pero lo sOy porque recojo el aplauso que otros me preparan con su labor callada, y yo pido un aplauso de verdadera justicia para la labor de esos hombres que se llaman el conde de Bustillos, Sarasúa, Ta- viel de Andrade y Aguado. (Grandes aplausos. Entre pesimismo y optimismo, se coloca en un término medio y confía en la acción de todos los que están unidos para la lucha. H a y mucho que hacer y hemos demostrado que se puede hacer. Finalmente habló el Sr. G i l Robles. N o por mera fórmula de cortesía- -dijo- -os voy a dar las gracias por vuestro agasajo. Actos como éste confortan para la l u- cha. Vengo a recoger la sana opinión de E s paña- para luchar en el enrarecido ambiente de las Cortes. A l hablar de lo que es Acción Nacional, yo os pido un homenaje para el trabajo fecundo de un hombre callado, para Ángel Herrera, el director de El Debate. Recuerdo que era una noche del mes de abril de 1931; a las altas horas de la madrugada salíamos de la redacción de El Bebate, cuyo asalto se esperaba, sin que supiéramos si habíamos de cambiar la pluma por la pistola. A l atravesar la Puerta del Sol la hallamos ocupada por una multitud enloquecida, frenética por las predicaciones vertidas sobre ella. Y Ángel- Herrera me habló con una grandeza de alma que dominaba la tristeza del momento: A este pueblo hemos d e v e n i r hemos de conquistarlo para nuestra causa; es bueno, generoso y será nuestro si llegamos a él con oleadas de corazón y de cristianismo, poniendo el corazón en todos nuestros actos, no llevándolo únicamente en los labios. Así nació. Acción Nacional. Unos muchachos inexpertos se desparramaron por España para luchar por sus ideales. Asaltos, coacciones, detenciones... Aquel puñado de hombres siguió su camino y se fué templando en la lucha y vinieron las eleciones, en las que hicimos acto de presencia. N o hemos traído principios nuevos; hemos recogido únicamente el espíritu de las derechas españolas tradicionales. Y o quiero rendir un homenaje al tradicionalismo, recordando las palabras del Sr. F a l P o r mis venas corre sangre tracliciqnalista, y quiero rendir un homenaje a los hombres de ese partido, que tuvieron siempre encendida la antorcha del ideal, quemándose en su propia llama, lejos de todo apetito de Poder. Somos tradicionalistas, pero en el sentido de l a magnífica definición de M e l l a T o d a tradición es un progreso que comienza, como todo progreso es una tradición que se continúa. Nosotros recogemos este principio y lo alzamos como una bandera para poner en marcha la vida española. Se ha hablado aquí de lo que puede separarnos en lo secundario, y yo os digo: Hemos de avanzar; unos queréis que el avance sea de veinte kilómetros, otros se conforman con avanzar uno. Avancemos todos juntos ese primer k i lómetro y veremos el triunfo total en todo el frente y en toda la profundidad de nuestros ideales, siguiendo la tradición y con fé en los destinos de España. Somos la confederación de todas las fuerzas derechistas que quieren salvar a España, Nos desarollamos, aumentan nuestros contingentes en plena persecución. ¡Qué fácil es lograr adeptos cuando se tienen cerca los ministerios, las subsecretarías, los Gobiernos civiles y todos los resortes del Poder! Pero lo difícil es ganar terreno como lo ganamos nosotros, con periódicos suspendidos, centros clausurados, dirigentes detenidos. Porlo que nos cuesta Acción Nacional, liemos de quererla más y más, y hemos de enarbolar por ella la bandera de la verdadera l i bertad, que otros han dejado en el suelo. Recibimos de nuestros padres una España que, junto a sus glorias, tenía las taras que, andando el tiempo, habían de traducirse en esto de ahora. Unidos por el ideal que nos es común, por la fe que nos anima, salvaremos esa patria y la entregaremos redimida ante Dios y ante los hombres a las generaciones futuras. E l Sr. G i l Robles recibió el homenaje fervoroso de todos los presentes. Otras noticias Terminado el banquete, el Sr. G i l Robles, acompañado de sus amigos de Sevilla, estuvo visitando el local donde se halla instalada la Sección femenina de Acción N a cional, cuyos trabajos elogió. E l Sr. G i l Robles fué recibido como hermano de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Pasión. También estuvo orando ante la imagen del Señor del Gran Poder. E n el expreso del domingo regresó á M a drid el Sr. G i l Robles. Se le hizo una cariñosísima despedida, HOTEL MONT- THABÜR P A R IS TM S TM o? B J? Jt c ¡ones. 100 hunos. GERENCIA ESPASOLA, ab