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días ios que tienen algo que perder. Muy flaca es, en general, la memoria de las gentes. E l pánico y la amnesia justifican muchas cosas. Pero no alcanzan a explicar en cierta clase de gentes entusiasmos estériles y en el fondo humillantes. ¡Con lo tranquili. zador que es v i v i r decorosamente y, si hace falta, morir con dignidad! 22 de julio de 1910. 21 de febrero de 1932. Decididamente hay apellidos que son incompatibles. Y cuando se tiene buena memoria, más. Modestamente, pero con toda firmeza, declaro que yo no creo en D Alejandro Lerroux. HONORIO M A U R A JULIO V E R N E O L A CIENCIA QUERÍAS ¿Y a no leen los niños cuadernos de j i i o Verne? -Y a no leen los niños cuadernos de Julio Verne. ¿Q u é leen? ¡Periódicos! Nos lo dice un librero. E n realidad, ¿qué van a encontrar ahora en Julio Verne que no sea corto de imaginación y de espacio? E l visionario de Nantes dio la impresión, a fines del siglo pasado, de haberse colocado en el año 2000 con su modesta Física recreativa; pero hoy sus anticipos son inocentes. Aquella Vuelta al mundo en ochenta días, por ejemplo, está ya reducida a nueve días por W i l l y Post y H a r o l d Gatty, en su avión Lockheed. Los niños leen hoy en los periódicos aventuras m á s extraordinarias que todas las que creó la. supuesta fantasía de V e r n e una fantasía de precursor limitadísimo, asombro entonces de Juanito y de sus coetáneos. Los que Vimos llegar á Lindbergh en P a rís, rubio de pelo, de. gesto y de precisión instintiva- -con su máquina, con sus sandwiches y con sus cartas de recomendación para el embajador americano- -sabíamos por Julio Verne que el hombre volaría algún día; pero no como una paloma mensajera, sino como el chef de rayón de unos grandes almacenes arcaicos. E n ei Descubrimiento prodigioso se hace volar a un hombre sin m á s aparato que una bola que lleva oculta en el g a b á n -l a bola de los dos hemisferios, el de la gravitación positiva y el de la gravitación negativa. E l inventor Julio Verne, exclama: ¡Cuántas orgías, cuántos experimentos, cuántas tentativas infructuosas antes de llegar a la creación de los dos cuerpos elcctrometálico- quíinicos a los que he dado el nombre de pos y neg abreviando los vocablos positivo y negativo ¡E l pos amarillo como el oro, sólido como el platino, fusible a una temperatura que tan d i fícil es de obtener! E l neg blanco como la plata, ligero como el aluminio, poroso como la piedra pómez! Aislados, se conducen como todos los demás cuerpos, caen en tierra y obedecen las leyes de la sola gravitación. Su yuxtaposición es lo quedes da sus cualidades particulares, así como los discos sobrepuestos de cinc, cobre y bayeta, convenientemente humedecida, determinan el desprendimiento de la electricidad en la pila de V o l t a Este era el motor. Con esta bola el hombre volador del abrigo, con su sombrerito redondo, con su antifaz, con su melena y con su mano en la actitud con que se suele representar a Napoleón I v a ciertos oradores se pascó por el aire de la plaza de la Concordia, persiguió a unas palomas asus tadas, capturó una, saludó gentilmente a la muchedumbre, que lanzaba al espacio sus gritos de alegría y sus sombferos, y descendió de nuevo como una flecha. Los capitanes e ingenieros de Julio Verne descendían en línea directa del R o binson suizo todos. ellos. Mezcla de puritanismo y de ciencia al alcance de todos de energía aprovechable y de hormiguita Julio Verne no fué siquiera capaz de pronosticar la figura de A l a i n Gerbault, el navegante solitario. Gerbault, hijo de Verne, hubiera plantado banderas francesas en todas las islas de la Polinesia y hubiese abierto y dirigido escuelas para enseñar a los indígenas el uso del encendedor automático. Este pobre Julio Verne, especie de T í o Tablucas pequeño inventor en lata, sabio amateur, llegó a narcotizar a los escolares del pasado siglo. Pero ya no queda nada de él. P e r fortuna. Como buen francés de la época, Julio Verne no viajaba. Sus viajes maravillosos eran viajes de alcoba, y por eso muestran hoy todo el cartón de los. mapas y de las pastas de una Geografía universal cualquiera. Hay que cultivar la imaginación en el viaje auténtico; en el de traslado, orientando la frente a todos los vientos y recogiendo en los ojos todos los horizontes. H i z o todavía algo peor que no viajar, que es viajar un poco, l i r a propietario de un pequeño yate a vapor, el Saint Michcl, con el que recorrió tímidamente las costas de Normandía, de Bretaña y de Inglaterra. E l Saint Michcl era un buquecito. T e n í a unos mástiles que no se alzaban mucho por encima de. la altura de la tripulación, -y su chimenea desprendía un humo ligero y simbólico. Planos de dibujos de niño. Vapor casi de verdad. N i d ¿t vale y 4 h si ell a c e i t e e m p l e a d o e s i n f e r i o r o anónimo. U t i l i c e únicamente l a m a r c a d e garantía sólida, r e s guardada por u n a firma solvente. L a c a l i d a d del Aceite G i r a l d a está r e f r e n d a d a p o r u n a r e p u t a ción c o n s e g u i d a e n m u c h o s años d e s e r v i c i o h o n r a d o y eficiente. El g u s t o d e l A c e i t e G i r a l d a m u e s tra su pureza absoluta. Solo procede d e olivas m a d u r a s y seleccionadas, formando u n a calid a d siempre igual e insuperable. Es t r a n s p a r e n t e y d e l i c a d o P a r a p l a t o s d e selección, s a l s a s m a yonesas y todo uso culinario. H i j o s d e Luca d e T e n a Sevilla Madrid
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