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A B C. MIÉRCOLES 24 D E F E B R E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 26. LOS TRIBUNALES D E 1 UST 1 GI A En. SevíHa Un homicidio en la calle Verde. Veredicto de inculpabilidad Ante el Tribunal de Jurados y ante la Sala de la sección primera se vio ayer la causa instruida por el Juzgado del Salvador contra Francisco Navarro Pino, autor de la muerte de su convecino José Morales, hechos qué tuvieron lugar el día 2 de agosto del pasado año en la calle Verde. E l procesado, el interfecto y otros amigos estuvieron jugando al tute en una taberna de la citada eslíe y entre ambos hubo discusión respecto a la manera de entender el juego. Poca disputa, algunas bronías y desapareció el Navarro Pino, para volver después con una pistola, con la que disparó contra su amigo, causándole la muerte. Ambos se hallaban muy embrigados. E l fiscal califica de homicidio y solicita la pena de 15 años y la defensa La absoluciónActúa de fiscal el Sr. Gálvez y defiende al procesado el Sr. Filpo y Rojas. Después de las declaraciones del procesado y de los testigos, el Ministerio fiscal modificó sus conclusiones, apreciando la embriaguez cuando ocurrieron los hechos. La defensa mantiene las suyas y en este sentido informaron ambos para defender su tesis. Terminados los informes de las partes, el Tribunal del Jurado se reunió para deliberar, dictando después un veredicto de. inculpabilidad, dictándose por la Sala sobreseimiento libre. En Madrid En el Supremo. Vista del proceso contra los consejeros de la Unión Minera E l lunes comenzó a verse en el salón del Pleno, y ante el Tribunal que preside D. Diego Medina, la causa seguida contra varios consejeros y empleados del Banco de Crédito la Unión Minera. Los procesados son los Sjes. Núñez A n chustegui (D 7 Juan) Núñez (D. Luis) don José Chapa, D. Pedro Astigárraga, D. Jdsé María González Ibarra, D. Agustin Santísteban, D. J. B del Valle, D. José María San Martín, D. Agustín Iza, D. Ramón Olalde, D. Ignacio Belausteguiboitia, don Federico Meltzer, D. Cristóbal Agúirre y D. Dionisio Ántolín. De la defensa se hallan encargados los Sres. Aldasoro, Martín Asúa, Olalde, Ruiz de Salas, Pérez Carranza, Rodríguez de V i guri, Benito del Valle, Bergamín, Ossorio y Díaz Berrio. E l fiscal dioe en su escrito que el Crédito de la Unión Mmera presentó en febrero de 1925 un escrito pidiendo la suspensión de pagos, y que durante la intervención oficial se averiguó qye las carpetas correspondientes a los valores depositados en- la expresada entidad para su custodia habían desaparecido en gran parte, lo que, puesto en conocimiento del Juzgado, motivó 3 a apertura del correspondiente sumario. En la tramitación del mismo pudo saberse que aquellos valores se habían pignorado por el Banco sin autoriáaciófi dé stte dueños en los de Bilbao, Vitoria y Madrid, ingresándose parte del impoíte dé las pignora- cienes en el Crédito de la Uninó Minera y disponiendo de otra paite 1 consejero delegado señor Núficz. Se añade en el escrito que en las operaciones de extracción de los valores de las carteras intervinieron los empleados señores Antolín y Beseciartúa, temiendo de dio conocimiento- d cabero, Sr. Belarastegui- goitia. Los Bancos en los que se hacían las pignoraciones eran los de Vitoria, Hipotecario de España, Sucursal del de Bilbao en Madrid y la del de España en Bilbao. Empezaron las pignoraciones en 1918, haciéndose la última en febrero de 1925. E l Crédito de la Unión Minera no pudo atender los compromisos contraídos con las ofras entidades bancarias, dando ello lugar a que éstas enajenasen los valores pignorados. E l cajero del Crédito, al observar este saldo de valores, púsolo en conocimiento del Sr. A c i llona para que lo evitara, dando lugar a que éste consultara sobre lo que procedía. hacer en el asunto con su hermano y D Ramón Arana! En 1923 insistió el Sr. Acillona en la necesidad de adoptar alguna resolución, y al efecto celebraron varias reuniones algunos consejeros. E l fiscal entiende que sin la intervención de los empleados Sres. Belausleguigoitia, Meltzer y Antolín no se hubieran podido verificar las pignoraciones. Estima que el valor de los títulos desaparecidos ascendía a 42.303.225 pesetas, y el efectivo a 65.044.101 pesetas al tipo de cotización del día 11 de febrero, en que se presentó el Crédito cu suspensión de pagos. Como ya hemos dicho estima que existen 187 delitos de estafa, y pide para cada uno de los encartados un año, ocho meses y veintiún días de presidio. Solicita además que se indemnice a losperjudicados en la cantidad que hayan dejado de percibir, habida cuenta de que la Comisión liquidadora del Banco ha reintegrado a los acreedores en el 75 por 100 de sus créditos. La acusación particular, que intervino durante determinado período en el sumario, ha desistido de su acción. E n la sesión de ayer, tras la lectura de los escritos de calificación, que duró más de dos horas, declararon los Sres. Núñez (D. Juan y D. Luis) Acillona (D. José Pablo y D. Guillermo) Astigárraga y Chapa. E l Sr. Núñez explicó el régimen de apertura de créditos, la significación de un grupo de consejeros que se relacionaban con el Banco y la apertura del crédito de once millones. Explicó también la necesidad de pignorar los valores en custodia para evitar el escándalo y el hundimiento de los acreedores y, por último, la intervención de los empleados, que se limitaron a cumplir las órdenes que recibían. Respecto a las Minas del Rif dijo que las cuatro letras, importantes seiscientas mil y pico áe pesetas, qué entregó al Crédito, lo fueron en concepto de neg ociación, no de comisión o depósito. Dice que en este asunto ha perdido, 130 sólo sus bienes, sino los de: sus familiares. La declaración del Sr. Núñez (D, Luis) carece en absoluto de interés, porque ni sé enteró de lo que sucedió en el Crédito, ni puede, por tatito, decir nada al Tribunal. Don José Pablo Acillona explica su intervención en los asuntos del Banco, y. añade que cuando tuvo noticias de las pignoraciones éstas ya estaban realizadas. A preguntas de su defensor dice qué ha perdido todo su capital, porque en el Banco tenía depositadas 2.000 acciones de la Naviera dé Berméo, Unión Resinera, Banco Central y Carbonífera del Sil. Don Guillermo Acillona, consejero que fué del Crédito déla Unión Minera, no puede aportar datos de interés, porque no asistió a los Consejos ni tuvo conocimiento délo que sucedía más que a última hora. E l Sr. Chapa tampoco supo lo ocurrido par no intervenir en las operaciones del. Banco. Manifiesta que se halla dispuesto a indemnizar a los acreedores, a pesar del enorme perjuicio que ha sufrido. Por último declara el Sr. Astigárraga, y se suspende el juicio para continuarlo hoy, con el examen ce otros procesados. Terminada ia prueba, que ha carecido de interés, como suponíamos, ha modificado el fiscal sus conclusiones, retirando la acusación para los señores Belausteguijjoitia, Meltzer y Antolín. Acusa á Núñez de tres delitos de estala y de uno por. imprudencia temeraria a los restantes encartados, Asesinato del secretario de una Sociedad obrera Madrid 24, 2 madrugada. A cosa de las die y media de ia noche del 30 de octubre del año 1930, fué agredido a tiros de pistola el secretario de la Sociedad Obrera E l Trabajo, del gremio de albañiles, Luis Fernández. El autor de este crimen, Quintín Sánchez, manifestó al. declarar en el Juzgado, y ahora ha insistido en sus primeras declaraciones, que al encontrarse con Fernández en la calle de Colón, esquina a la de Fueíicaríal, se acercó a recordarle que se hallaba sin trabajo desde el día en que lo despidieron de la sociedad en que prestaba sus servicios como cobrador, y lejos de compadecerse de su situación o darle alguna esperanza, le contestó en forma despectiva y mortificante, puesto que al alegar el procesado que tenía una hija muy enferma, Luis replicó: ¡Que la encierren! Obcecado- -sigue diciendo- -por actitud tan poco caritativa, saqué una. pistola, y sin darme cuenta de lo que hacía, disparé... Frente a esta versión existe la de que entre Luis y Quintín mediaban resentimientos, que quizás se agravaron al ser despedido el último de la Sociedad E l Trabajo, por. acuerdo de la Junta directiva, en el que supuso el cobrador que había influido el secretario, y partiendo de esta hipótesis se afirmaba por las acusaciones, que el encuentro de ambos hombres en la. calle de Colón no fué obra de la casualidad, sino plan premeditado del agresor, resuelto, por encima de toda consideración, a vengar sus agravios. Muerto Luis Fernández en la casa de socorro a consecuencia de las heridas que Quintín le produjera, y detenido éste poco después del crimen, se instruyó él proceso que ayer se yió en la Audiencia y ante el Jurado. El fiscal, Sr. Medina, y el acusador privado, Sr. Rico (D. Pedro) coincidieron en la calificación de los hechos, de los que resultaba labor muy difícil de arrancar dos circunstancias agravantes- -reincidencia y premeditación- -ante las que habían de estrellarse los esfuerzos de la defensa, puesto que la primera de tales modificativas se, hallaba probada, documentalmente, y la segunda, es decir, la premeditación, deducíase de una porción de amenazas hechas en público con anterioridad al suceso y que no dejaban dudas respecto a los pro- pósitos nada tranquilizadores de Quintín. Por esto resultó trabajosa y llena de escollos la obra del Sr. Castillo defendiendo la concurrencia de atenuantes, que resultan incompatibles- -tal por ejemplo el arrebato- -con aquellos anuncios reveladores de la resolución qué én definitiva llevó a cabo. E l Jurado reconoció en su veredicto la culpabilidad de Quintín, afirmando las expresadas agravantes, y en vista de ello el Tribunal de Derecho condenó al procesado a veintiséis años de reclusión y 10.000 pesetas de indemnización a la familia de la. víctima. La pena íes pareció excesiva, a los jueces vjpppulares.
 // Cambio Nodo4-Sevilla