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solutamente natural, pues sube de 164,1 a 188,9 millones. E n realidad, pues, está agotada la base tributaria. Las tarifas ¡legaron al máximo en 1922, y el volumen de negocios, en 1931, al mínimo: ¿Cómo justificar una nueva exacción del 25 por 100, recargado en un 32 y un 5 más? Positivamente, es ésta la parte más flaca del proyecto. De sus preceptos escaparán los contribuyente vasconavarros. E l Concierto les ampara contra estas contingencias de gravamen fiscal. Claro que a su vez el listado está a cubierto de la contraria- en verdad harto inverosímil- pues ninguna desgrav a d ón sería título para pretender una m i noración de cupos. Pero- hay que pensar en alta v o ¿E s justo que en una fase de sacrificio constituyan coto exento ante el Estado varias provincias? Se dirá que sus habitantes van a pagar más cara a. gasolina y el tabaco, y quizá nuevos impuestos provinciales. Cierto; pero los del reno de España soportarán conjuntamente aquellas gabelas y las que antes hemos enumerado, y recargos locales o provinciales a vecesdesmedidos. Sugerimos el caso mirando al futuro más ue al pasado. Concretamente: a Cataluña. Si el Estado se desprende de las contribuciones directas, como el Estatuto pretende, cada reforma fiscal estilo Carner multiplicará la carga de las provincias de régimen común, en beneficio de ellas y de las autónomas, y sin molestias ni dolor para éstas. Y a todo esto, ¿es que justifica tanto r i gor un déficit de doscientos millones de pesetas? L a sugestiva preg- unta queda en pie, pues no es posible alargar más este artículo. MÁXIMO i claro francés la entusiasta. E l genera! su marido- -el segundo, pues del primero, que era cap: tán, se divorció- no parece dar importancia a aquella heroicidad femenina, y se pasa a historia más emocionante. U n pariente joven, casado con muchacha fea, mató a tiros al amante de ella. Proceso, en el cual ella acusa al marido. E n el último momento un s í a la pregunta del defensor declara el adulterio, y el marido besa, a su mujer ante el Tribunal. L a sentencia, breve tiempo del asesino en una for- taleza, y al salir se integra al hogar la interrumpida existencia matrimonial continua... Estos y cientos de casos en los que j la tolerancia de las costumbres influye en la legislación, y, viceve. la legislación afloja los tornillos de las pasiones, no ocurrirán en España. Son cosas de norteño matiz moral, pero... S i los españoles se empeñan en imitar extremismos de fuera lo menos que les sucederá es enredarse en el divorce clásico, como Remarque. E l escritor alemán se d i vorció para unirse a otra, a la ideal... y ahora se ha divorciado de ella para volverse a casar con su primera mujer. SOFÍA CASAKOVA Regiones bálticas, febrero, 1932, Golf en Puerta de Hierro. ABC Votada la ley del D i v o r c i o en España, ¿por qué motivos se ha aplazado su vigencia? ¿Es que tantos matrimonios querían descasarse que no habría jueces suficientes para intervenir en las demandas? L a suspensión en la efectividad de lo votado por las Cortes da mucho que pensar y acusa por lo menos error en los legisladores al fallar en materia tan grave cual la Consti- -Ayer sé jugó la final tución y la disolución de la familia. ¡E l del premio de la Sodivorcio! L a bufonería, la pornografía, la ciedad (Mited Fourinsensatez patente en los procesos de divorsomes) entre D. Pecio de los países libres -Inglaterra, Amédro Candarías y serica, Alemania, Francia, los Balcanes y deñora de Candarías, más- no sorprenden a ri. die en ellos. L a s naciones mayores hacen en su Constitución y la señorita Lucía y sus Códigos concesiones a la flnetuante Alvares de Toledo y naturaleza que no rige el disciplinado caD. Vítente Olmedtrácter, y los pueblos emancipados por la lla, que aparecen en guerra han hecho esa concesión a las malas la fotografía, de izcostumbres, hijas de aquella. E n unas y quierda a derecha. otros el divorcio es el puente en el que se atrópclla muchedumbre neurótica; y confundida con ella van alguna inocente mujer u l trajada, algún cónyuge sin culpa, algún puro amor; pero la compacta mayoría en ese puente colgante sobre ruinas la forman criaturas que llaman sentimiento a lo que en Zoología se clasifica concretamente. E n los países católicos la modernidad del caprichoso divorcio se extiende y se enriquecen los abogados especialistas en engañar a la Iglesia. P o r acá lo más corriente es cambiar de religión, convertirse al protestantismo o al cisma griego, y un pastor o un pope ¡cfjaliaa la unión de las parejas apóstatas. Doquiera encontramos casos para todos los del público. También se jugó la E n comida de gente muy bien bella final del premio de damita ameniza los postres con su conversación. Comienza hablando de su amiga, eliminatorias e ntre una heroína Pía declarado a su marido las señoritas Amalia que ama a- tro hombre, pero no lo abandoLópez Dóriga y Aninará mientras sean pequeños los hijos. tti dé Carme a. j Que c est beau n cst pas? exclama en E N FRONTERAS ESLAVAS Divorcios (Fotos Días riego. Casa-
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