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DIARIO DO. SIMO 10 C T S IkÜSERAVIGÉCTAVO NUMERO DIARIO DO. SIMO ILUSTRAVIGÉCT A V O AÑO AÑO ÍO C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A L A SINRAZÓN D E L DIVORCIO E l amor es hijo de Bohemia, y nunca lia conocido, leyes. Canción francesa. Y DICE PERO GRULLO 1 E l discurso de. D. Alejandro Le rroux; h a defraudado a l a opinión... LA ACCIÓN D E LA JUVENTUD r Doscientos años dé literatura romántica habían persuadido a las gentes de cultura de que los instintos no pueden refrenarse, y aun de que no conviene hacerlo, porque se expresa en ellos una divinidad superior a la- que habita en el entendimiento y en la Voluntad. P a r a que los sagrados instintos no se ahoguen y tengan los hombres ocasión de rectificar sus errores, sé ha establecido el divorcio en el mundo. A San Francisco de Sales se le preguntó si ra tan hermosa como se decía una señora a la que acababa de visitar. Respondió que no lo sabía, y, cuando se le recordó con extrañeza que venía de verla, repuso: L a he visto, pero no la he mirado Y a no puede tardar mucho en surgir Una literatura heroica, que substituya a la del romanticismo y muestre a los hombres la posibilidad de la virtud. Entonces las gentes de cultura se conducirán liabitualménte. como el santo, con lo cual serán sus vidas fuertes y fecundas, en tanto que los curiosos de las diversidades femeninas, y justificadores de sus debilidades, se arrastrarán malamente por la vida. Los. más de los hombres se guian más por las leyes que por las ideas. ¿Que no hay divorcio? Pues se resignan a v i v i r con sus cónyuges lo mejor que pueden. ¿Que el d i vorció es fácil? Pues se descasan en un dos por tres. E n la Rusia actual hay quien se ha divorciado setenta veces en diez años, y los cientos de miles de niños abandonados no han surgido ya de los éxodos precipitados de la. gran guerra y de las guerras civiles, sino que se deben en buena proporción a la facilidad del divorcio. También la Revolución francesa, con su ley del 20 de septiembre de 1792, hizo el d i vorció fácil. E l resultado fué que en el año sexto; cuándo el Directorio, hubo en París más divorcios que matrimonios. Napoleón, en cambio, encareció el divorcio, para dificultarlo, y en el año 1805 había bajado a 50 el número de divorcios en París. L o que confirma que los hombres, en general, proceden por la línea de menor resistencia. D e l divorcio decía Augusto Comte, fundador de la escuela positivista, que da l i bertad amplia a los apetitos más violentos cuando lo conveniente para la sociedad es reprimirlos continuamente. U n gran admirador, de Comte, el brasileño Clovis. Bevilacqüa, que hace treinta años era partidario riel divorcio en determinados casos, ahora lo combate totalmente, porque la experiencia demuestra que con, las nuevas nupcias se repiten para los divorciados los sinsabores que les llevaron a romper el anterior enlace. E l problema sexual, en efecto, no puede resolverse más que con la continencia. Pero lo principal y, más obvio es que el divorcio es malo, porque relaja la solidez de los matrimonios existentes y porque, bajo su amparo, se casan las gentes como á medias, a tontas y a locas, por si sale bien, y esa no es manera de alcanzar la dicha, ni en este mundo ni en el otro 1 Pláceme glosar esta opinión errónea o i n teresada, para afirmar, por el contrario, con Pero Grullo, que la grand aria de D A l e jandro, cantada a todo foro y sobre un trémolo de emoción, como sobre un trémolo de violines el O paradiso átL Africana, respondió a lo que todos esperaban, aunque no todos esperaban lo mismo. Y no vean, por Dios, -ironías en el símil, que la oración alejandrina, por ajustada y compuesta, dó, c i l a tónica y dominante, afinada y sin d i sonancias, no va nial, comparada con la ro: manza- de ún divo; que así había de disgus tar a unos y gustar a ctros, según creyeran o no, por anticipado, en la maestría del cantante y en la belleza de. su voz. A Pero Grullo, por más que lo conjuga, no se le cuece en él- magín el verbo defraudar, que mal pueden defraudarse los defraudados a priori, porque el discurso de un. político viejo, con historia, y partido, siempre gustó y disgustó antes de pronunciarse. Porque sólo vale- predicar á convencidos, y ni C o n fucio volvería de su fe a- los católicos que aún quedan- ¡y- yo entre ellos, gracias a Dios! ni el dulce parabclista de Galilea- -s i le diera por tornar al mundos- -conver- tiría a los ateos, en estos, del cientificismo presuntuoso, muy malos tiempos para la eficacia del milagro y el triunfo de lo misterioso. Por donde, siempre, según Pero Grullo, la utilidad oratoria de los monc- log os agoráfilos sale muy malparada, a despecho, de, su posible valor intrínseco, positivo e inmenso en D. Alejandro, admiración mía. de mucho tiempo, nuevo Demóstenes porfiado, prueba evidente de que el orador se hace, siempre tan fiel a. sí mismo, y par sí mismo multiplicado tantas veces, con lo que no se ie altera la unidad. Dicen que pudiera ser D. Alejandro buen banderín dé enganche, grande como un pabéjlón, para- la, gente sin partido que lo anda buscando; para los que no eran republicanos; cuándo: cayó la Monarquía y ño quieren, ser monárquicos bajo la República, ni pedir orden y paz sin trabajar por ello, como un paradójico creyente en los favores de la lotería que aspirase al premio gordo sin jugar; pero todo esto, si llega parael bravo caudillo, vendrá cuando el monólogo sea diálogo ...entre los que pueden y deben dialogar, que hablando se entiende la gente, pero hablando unos con otros, y lá oratoria de mitin puede ser sólo alabanza de amigos y censura de enemigos, y a lo más deslumbramiento de incautos, que aman la elocuencia por la elocuencia, y al que habla seguido como esos malos cómi- eos, que Dios; Confunda, que. se saben de memoria el papel y. lo declaman sin pausas ni matices. Y el lector perdone la digresión: -La linguá baite dové il dente duqle, dice uñ adagio italiano: hurga la lengua el diente que nos duele, y a mí me duelen todos los dientes cóniico- drámátic. os de mi profesión teatral, y lo absurdo es que me duelan de no comer. No nos faltará nunca el valor necesario p a r a- q u e se nos res. pule. (Manifiesto ciedla Juventud da Acción. Nacional. Uno de los primeros, cuidados de Mussolini, tal vez su preocupación más constante, ha sido preparar- a. la juventud italiana para el mantenimiento de la política de orden y de patriotismo, iniciada por el gran estadista. Pone la mocedad en todo lo que toca un aliento animador tan poderoso, que fácilmente lo transforma, en bien o en mal, según la orientación de su entusiasmo. Sorprender a la juventud y captarla con teorías distantes de la realidad cotidiana, haciéndola renegar del pasado, como si fuese una causa de bochorno, es un crimen, para el Cual no existe castigo bastante duro. H a y que habituarla, por el contrario, a coiüidcrar intangibles ciertas verdades que han servido de cimiento a la civilización, como la Patria, la familia y la fe religiosa. E s a ha sido precisamente la obra de Mussoliui, i n dispensable para la Consolidación de un régimen que ha devuelto al país su antiguo prestigio internacional. Ün pueblo no rompe con su historia impunemente. Antes o después sufre las consecuencias de esc error, con un retraso en su evolución cultural. Ño hace falta inculcar al español el ascetismo, que pospone lo temporal a lo eterno. E s o a más de inhumano, no es estrictamente cristiano. Importa que la vida sea alegre para hacerla tolerable. E l alma existe, pero los derechos del cuerpo no prescriben ni siquiera cuando ríos preocupa lo eterno. Mussolini ha conseguido que su patiia dé al extranjero la impresión dé un país que trabaja y se divierte metódicamente, libre decrisis agobiadoras y de libertinajes deprimentes. ¿Cuándo llegaremos nosotros i ese resultado? Menos abrumada que nosotros por la vecindad intelectual francesa, sin duda porque sus tradiciones de cultura la preservan, Italia no ha padecido todavía los estragos de ciertas doctrinas que están desquiciando a España: ¿Llegará a tiempo ia intervención de la juventud para atajar el daño? L o s síntomas de reacción contra aquéllos principios disolventes son demasiado claros, para puestos en duda; pere, no seamos demasiado optimistas todavía. Esa juventud no podrá hacer frente a peligros que todos presentimos si no está sostenida por algo que nuestras clases ricas vienen rehusando con suicida egoísmo; los me- dios materiales. E n Francia, el fervor- juvenil que sigue a los Daudst y a los, Mauíjrás, no opera como aquí en el desamparo. Está sostenido por: el concurso material de- las gentes i n teresadas en que la sociedad no se desmorone, y la patria no se desprestigie. Esos muchachos que tan noblemente bajan a la. arena, a j una edad en que él hombre se siente más átraídó i pór. el íacér frivolo que por el; T l- de a 4 su) hit nel t J RAMIRO DE MAEZTU FELIPE SASSONE-
 // Cambio Nodo4-Sevilla