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Es de supoñsr que tras el cierre de los mercados y tiendas de comestibles vendrá el de las farmacias, de las tahonas y de las lecherías. ¡Animarse, mancebos, que el mundo es vuestro! Se ofreció a los primeros un día de fiesta total y. por turno, cualquier otro día de l a semana; pero no quisieron aceptar esta propuesta, beneficiosa para los patronos y el público. Se negaron a ello por la razón de que en. invierno el fútbol empieza a las tres, y. cerrando a las dos no hay tiempo material de presenciarlo desde el principio. E s una razón de tanto peso, que justifica el fastidiar una ciudad grande un día a la semana y dejar quedos enfermos se mueran, se agraven o se las compongan como puedan. Nada, nada; lo primero es el fútbol y el descanso dominical; pero a condición, para los que lo exigen, que, a fin de que puedan divertirse aun a costa de sabotear a la ciudad toda, haya toros, teatros, cines y fútbol, y trabajen los tranviarios, los camareros de cafés y restaurantes, los empleados de bailes públicos, los músicos y los danzantes. Sería de ver si el descanso dominical tendría tantos partidarios de imponerlo y (ic observarlo, o se pronunciarían sus entusiastas por el descanso semanal, que nadie les niega, y que sería lo justo y lo conveniente, si los domingos fueran días de verdadera quietud, holgando todo el mundo. Con ese acuerdo incivil de no abrir los mercados y tiendas de comestibles los domingos, no sólo se ocasionan grandes molestias al público; sino que se perjudica en sus intereses a muchísimos industriales. N o es verdad que lo que se deje de comprar los domingos se venderá los sábados. L o s domingos, por tradicional costumbre, se comía mejor que el restó de la semana, tanto en las mesas burguesas como en las del menestral y del obrero. E n adelante, por fundado temor a que ciertos manjares no se puedan comer en buenas condiciones veinticuatro horas después de adquiridos, dejarán de comprarse. Se acabaron las domingueras y tradicionales comidas extraordinarias, y hasta pantagruélicas, y lo que se deje de comer los domingos no se comerá los demás días. Quienes m á s tocarán los resultados de esta abstención obligatoria serán los pescadores, los pescaderos y los hortelanos. Para los aludidos industriales el perjuicio empieza precisamente cuando se les van a aumentar en un 2 5 por 1 0 0 la contribución, los acarreos, la gasolina, etc. Se quejan, pero no aciertan a tomar una actitud enérgica, que no puedo indicar n i recomendar por no sufrir las consecuencias de la ley de Defensa de la República. L o que sí digo es que debería ser digna del abuso e impertinencia de los diez m i l mancebos incursos en la referida disposición. Y a es demasiado molestar al público y a la clase patronal; encarecer las subsistencias, dificultar la vida y perturbarlo todo con tanto descanso dominical, tanta reglamentación caprichosa de las horas de trabajo y tanto amor a la poltronería. Que vayaii a Rusia los desorganizadores del trabajo, por cuyo régimen sienten tan vivas simpatías, y v e r á n cómo se vive bajo la dictadura del proletariado. E n vez de huelgas y de exigencias de parte de los obreros, se les condena al plan quinquenal, a un esfuerzo superior del lícito y hacedero ADOLFO MARSILLACI 1 l a nota política del día de ayer. Reunión de la minoría radical. Presidida por el Sr. Lerroúx, se reunió- ayer en la Sección segunda de las Cortes la minoría radical. La reunión, duró tres horas. Se, trató de los proyectos militares de Sr. ¡saña, se convino un plan parlamentario de presentación de enmiendas al primero de ellos y se nombró una comisión encargada de efectuar propaganda en toda lispaña. (Foto Duque. Juventud de Acción Nacional. Constituida la Juventud de Acción Nacional, la Junta directiva de la misma se ha posesionado ya de sus cargos. La preside D. José María Valiente. Foto Duque.
 // Cambio Nodo4-Sevilla