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esas tierras secarías vive el viñedo y bastante arbolado. Almendros, vides, olivs s, algarrobos y U gunos pinos pueblan el macizo montañoso donde se recuesta la histórica Játiba, cuna de los Borjas, de Calixto I I I de Alejandro V I de pintores como El Españoleto y. de poetas árabes de fama que aún perdura en el mundo musulmán. Ese montañoso macizo está coronado por las ruinas de célebre castillo, en donde estuvo prisionero un buen duque de Calabria, y donde murió prisionero el desgraciado conde de Urgell, víctima de las contiendas que culminaron en el trascendental compromiso dé Caspe. Entre las montañas de Porta- Coeli, cuna de la tercera cartuja española, fundada en 1272; en sus areniscas y ardientes tierras viven en consorcio pinos y algarrobos, olivos, almendros, higueras, viñedos, nopales, murtas, retamas, madroños, romeros, aliagas y tomillos. L o s muy secos, muy rojos campos que presenciaron la inmortal epopeya de Sagunto, los mismos que dieron sus famosísimos barros, los hollados por las huestes de Aníbal y tantas veces por las legiones romanas; los que vieron flamear en desigual combate las águilas, de Napoleón I los que oyeron el grito del general Martínez Campos al frente de la brigada Daban para l a restauración. borbónica, tienen hoy en montes, oteros y valle jos viñedos que r i n den vinos de intenso color y de alta graduación alcohólica, grandes y fructíferos olivos, que dan excelente aceite; sobrios almendros y muy rústicos algarrobos, higueras y nopales. Dominada por el señorial castillo ele Buñol, residencia de paso del prisionero Rey de Francia Francisco I, está la feraz hoya de Buñol, que tiene sus campos entre los 250- a los 400 metros de altitud sobre el cercano mar. Las secas vaguadas, los montes oteros de Chiva, y de Cheste, han sido testigos de. tres importantes derrotas de las huestes de Cabrera. Todos estos terrenos de l a provincia de Valencia, que cubren valle jos. llanadas, oteros y montañas, no son las fértiles huertas del Júcar y del T u r i a pero rinden cosechas, bien importantes por cierto, conforme puede verse en los datos estadísticos que ahora voy a consignar. De 1: 095.771 hectáreas que tiene de extensión la provincia de Valencia, cuenta de regadío 143.930. De secano cultivado tiene 344.673. De monte alto, con aprovechamiento de pastos, 168.000. D e monte bajo, con aprovechamiento de pastos, 372.000. D e eriales o baldíos permanentes, sin pastos, 24.000. De riscales, 7.100. De canteras, 68. De terrenos pantanosos. 9.000, De terrenos salitrosos, 2.000. Las zonas urbanas, ferrocarriles, caminos, carreteras, ríos, canales, etcétera, etc. ocupan 25.000. Aunque son muchas las cosechas que r i n den las 344.673 hectáreas de terrenos secanos, las principales son cuatro: las del olivo, del algarrobo, del almendro y de la de vid. E n un mal año agrícola, como fué el de 1930, por ser mucha la sequía, y, por tanto, muy menguadas las cosechas del secano de Valencia, el valor total de la producción del olivar fué dé 31.191.300 pesetas; el del viñedo, de 33.587.199; el de los algarrobos, de 37.401.494, v el de la de los almendros, de 8.104.206. Estas producciones, en años de regular rendimiento, buenos años, sin ser excepcionalmente buenos, son tres y cuatro veces mayores, lo que representa unos totales de 330.852.597 y 441.136.796 pesetas, y en excelentes años importan mucho más. Superan, pues, en mucho a las de los naranjos, mandarinos y arroces reunidas, ya que las primeras se valoraron en d i cho año (1930) en 154.725.252 pesetas, y en 78.217.400 las últimas. E n el año 1930, que es al que vengo refiriéndome, el valor de la producción de la superficie adehesada v de monte ascendió a 1.182.000 pesetas. E l total de la producción vegetal valenciana fué en el citado mal año agrícola de 528.826.4 g 6 pesetas. De da- Barranco del Qiii. val. en Buñol. (Cliché de la Segunda, Forestal del Júcar. División Hidrológica Balsa del Mayorazgo v a- I fondo, rl titulado- Monte Mayor. (Fofo T. Morame. O tos que debo a la amabilidad del ingenierojefe del Distrito Forestal de Valencia, don Juan Ribera Vernich, el número de montes públicos de la provincia es de 139, con superficie de 275.624 hectáreas, repartidas entre 85 términos municipales, de los 264 que tiene la provincia. D e los montes públicos de referencia, tan sólo pertenecen al Estado 17, que ocupan de extensión 10.740 hectáreas, en 12 distritos municipales. L o s 122 montes restantes tienen el carácter de bienes de propios de los 74 Ayuntamientos en cuyos términos están situados, y una extensión de 264.884 hectáreas. A más de esos montes públicos hay en la provincia de V a lencia muchos montes de propiedad privada, cuyo número y extensión no es posible detallar por falta de estadísticas minuciosas, pero su extensión se considera no inferior a la de los montes públicos. Según el Sr. Ribera, una repoblación forestal bien hecha en los montes públicos rendiría a razón de un metro cúbico anual de madera por hectárea, 275.000 metros cúbicos de madera al año, que a 25 pesetas la unidad en pie serían 6.857.500 pesetas, y para los montes de los pueblos, 6.600.000 pesetas en madera, y a más pastos, leñas y otros varios aprovechamientos. P a r a la economía de la provincia, teniendo en cuenta los jornales de apeo, labra, extracción de árboles, etc. la repoblación forestal representaría una cantidad cuatro veces mayor, o sean 27 m i- llones de pesetas, porque la relación entre el precio de la madera en pie, y el que obtiene transformada, aunque variable, según los productos elaborados, nunca es superior, a 1 4. E s cierto que en las grandes y ricas huertas del Júcar y del T u r i a se mantienen y trabajan la mayor parte de las 25.000 cabezas de excelente ganado caballar de tiro que tiene la provincia de V a l e n c i a pero otras tantas cabezas de ganado mular, más 20.000 cabezas de ganado asnal, se mantienen y trabajan, en su casi totalidad, sobre las duras tierras, tan calizas, secanas y montuosas valencianas, que no son sus famosos regadíos. Intentado m i objetivo: mostrar algo de lo que es y de lo que vale la agricultura de los secanos, de los montes, de los oteros y vallemos valencianos, que tantos esfuerzos, afanes y sudores costaron y cuestan, las personas que quieran cúmulo de datos estadísticos respecto a esa agricultura valenciana y otros muchos referentes a la agricultura española, detallados provincia por provincia, íos hallarán muy interesantes, y los más completos que conozco, en los anuarios redactados por el Comité Informativo de P r o ducciones Agrícolas y Ganaderas de España, publicados por la Dirección General de Agricultura en Madrid. RAPAFX T. ANIN 1
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