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MIRADAS AL TEATRO RUSO TAIROFF, O EL TEATRO DE C Á M A R A A paseado otra vez recientemente por Europa su teatro de c á m a r a A l e jandro T a i r o f f y estuvo a punto de asomarse a E s p a ñ a por Barcelona. Pero circunstancias que desconocemos i m pidieron que se viera en nuestro país una de las manifestaciones escénicas rusas de mayor interés y de m á s vistosa teatralidad. T a i r o f f con Stanislawsky y con MeyerH o l d forma el triunvirato que ejerce hoy la hegemonía del teatro ruso, uno y diverso, colmado de inquietudes renovacionarias y acuciado de un fuerte ímpetu experimentador, atrevido y audaz. N o se ha enrolado del todo el famoso animador a l a gregaria masa bolchevique. N o comulga con el actual credo ruso. N o es político, en fin, como M e y e r- H o l d por ejemplo; pero en su fuero interno, en sus charlas y conferencias hace siempre un distingo curioso: teatro ruso, de una parte; teatro europeo de otra. Y dentro de la g e n é r i c a clasificación de teatro europeo -al que señ a l a como un teatro viejo y decadente- -incluye todo el teatro de Occidente, sin excepción alguna. N o salva ni al teatro alemán, hoy tan henchido de modernidad y tan cerca, en su mayor parte, de los teatros experimentales rusos. Y para él, decir teatro europeo es decir un teatro estático, un teatro que si no se renueva, si no cambia, si no avanza, m o r i r á E n todo tiempo- -exclama T a i r o f f- -e l teatro, el gran teatro, se ha caracterizado por su ímpetu entusiástico y potente. L a tragedia en tiempos de Grecia o de S h a kespeare, la comedia en tiempos de l a comedia del arte italiana o en los buenos de M o l i e r e pero ahora en E u r o p a no hay entusiasmo, avance, inquietud, n i en el público, ni en el autor, ni en el actor. Señala también con oportunidad y acierto T a i r o f f el gran divorcio que existe entre la vida y el espíritu teatral de hoy. Vivimos- -dice- -en una época de v i d a i n tensa, rápida, fragmentaria, que es posible por l a multiplicidad de los medios m e c á n i cos que tenemos a nuestra disposición. P o r eso no sentimos hoy n i pensamos como nuestros padres. Cierto. P o r eso el teatro de hoy ha de ser diferente al de ayer, que es lo que viene a propugnar T a i r o f f y cuando el teatro europeo se decida a v i v i r e! espíritu de la vida actual, d e j a r á de estar anquilosado como hasta ahora y e m p e z a r á su renovación y r e c o b r a r á la importancia que tuvo en sus mejores tiempos: en los de Grecia. GIROFCE- GJKOFLA OPERETA DE ÜSCOCQ, PUESTA EN ESCENA POR TAIROFF L a perfecta interpretación moderna para T a i r o f f es aquella que l o reduce todo a l a e x p r e s i ó n m á s simple inmediata y esencial. A esto debe tender l a mise en scéne hoy día, según el gran animador. A procurar que sea útil, que sirva al actor, que le. ayude a revelar su psicología, a desnudar su alma. Y en este sentido debe funcionar la nueva escuela de comediantes. E l es de los que predican con el ejemplo. D i r i g e una, naturalmente, aneja a su teatro y proclama a todos vientos que su principio fundamental es que el espifitualismo debe aligerar al alma del peso de la carne; adiestrar al cuerpo a convertirse en un perfecto instrumento del espíritu. P o r lo mismo, con la declamación y ¡a mímica, T a i r o f f enseña a sus alumnos danza, gimnasia y por añadidura acrobacia. P a r a Tairoff, el teatro es por excelencia un arte colectivo y exige una disciplina metódica y rigurosa; por eso la labor teatral c a r e c e r á de sentido, no p o d r á lograrse si no forman un conjunto plenamente a r m ó n i c o cuantos factores intervienen en una representación, a l a manera, por ejemplo, de una orquesta, en l a que no puede cada músico, por bien que lo haga, tocar su instrumento descompasadamente, sino a su tiempo y bajo una dirección inteligente. E l credo de T a i r o f f puede resumirse de esta guisa. A H u m a n i d a d nueva, expresión nueva y arte nuevo. E s t o lo ha hecho R u sia, y, por tanto, ha logrado un gran teatro moderno- -dice- Esto es l o que tiene que hacer Europa. T a r d a en hacerlo. P o r eso no tiene teatro. T a i r o f f nos recuerda- -por su acometividad, por su actuación nerviosa, viva, palpitante- -un p o c o a Bfagag- lia. Como él, ha luchado mucho y polemiza a diario. L a historia cíe este teatro de cám a r a e s t á matizada de luchas h e r o i c a s Antes de la guerra la crítica, excesivamente conservadora, le negaba beligerancia. Después de la revolución l a crítica soviética le viene c o m b a t i e n d o t a m b i é n p o r tratarse de lo que es: un teatro dé cámara, p a r a espíritus selectos, y le reprocha q u e s u repertorio no sea actual; actual en s e n t i d o soviético... j J Y no obstante, este t e a t r o supone un L PJ 4I CL PR MP. IT PI K T F I S U W POR 1 IROI
 // Cambio Nodo4-Sevilla