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Pero, ¡qué júbilo el de raí amigo cuando días después me estrechaba La mano con fuerza! Me dijo: -Gracias a ti pasó el chubasco y me he reconciliado con mi mujer. E n casa no podemos regañar, porque, aparte el ruido, a los niños les divierten mucho nuestras broncas, y como se ríen y aplauden se nos evapora la cólera, indispensable para estos casos. ¡Incomparable felicidad la de ser amigo de sus amigos Cuando a mi intimísimo Estanislao le hicieron ministro de Coacción Social, aparte la alegría por su encumbramiento, pensé, egoísta que por fin iba a resolver mi pleito. E l ministro tenía que dar su inapelable fallo, pero se negó a hacerlo en el sentido favorable a mis intereses. -Desde hace años- -alegó- -nos ven siempre juntos. Si sentencio a tu favor, dirán que lo hice por amistad. Y a sé que tienes razón; tu adversario es enemigo mío, me ha hecho mucho daño, y. el asunto es clarísimo y lo debes ganar en justicia. Pero lo impide nuestra amistad. Me duele en el alma... Acudí entonces a Federico, a quien también nombraron ministro de Pistolerismo Rural. (S í tenía dos amigos en aquel M i nisterio, pero es que yo selecciono poco mis amistades. -Chico, dame algo- -supliqué a Federico- Estanislao resuelve en contra mía el litigio, porque le acusarían de parcial, dada nuestra intimidad. Reconozco que tiene razón, pero me quedo en la calle. A ver si me salva un destino en el Cuerpo que acabas de crear. Son veinticuatro mil pesetas al año, y con eso me arreglo. ¿A qué Cuerpo aludes? f? -A l de Inspectores de los Interventores que controlan a los Celadores de los Vigilantes del Repeso. ¡H o m b r e por Dios! -me gritó Federico- ¿De modo que estoy agobiado, ves que todo el mundo me fríe pidiéndome empleos, y tú, mi amigo, el más amigo de todos, quieres proporcionarme otra dificultad? No esperaba eso de ti; -He trabajado tanto en tu favor... Acuérdate que en las elecciones rompí seis urnas. No voy a ofenderte pagándote lo que era en tí amistad desinteresada. ¿Por qué no haces un esfuerzo? Mira JT p F JE que me precisa... jfw w mr -Esas plazas las he Jm- I I m- mtik P contentar i- f W 9 a la oposición. S i no se las doy íntegras, me pulverizarán en el. Parlamento. Y tú, que eres mi amigo... Bajé la cabeza y salí abrumado. Reaccioné al pensar en Urbano, el muchimillonario y concejal. -Urbano- -le dije- todos los caminos se me cierran. No tuerzas el gesto, que no voy a pedirte un enchufé en el Municipio. Únicamente deseo que me permitas vivir unos meses en tu quinta de. la Costa Azul. Voy a vender los muebles, y con su importe me sostendré allí un año. No tienes que prestarme más que techo. Daré poco que hacer a tus criados. -Imposible, querido Tomasito. T ú eres como si fuera yo, y por eso no te pongo un pretexto. Voy a invitar a una familia; gente de etiqueta, ¿sabes? -Y o quepo en cualquier rincón. -Les cohibiría tu presencia. Si se tratase de otras personas, vería el modo de arreglarlo; pero entre una de confianza como tú, o las de cumplido, la elección no es dudosa: hay que quedar bien con ellos. Contigo no quedo mal nunca, porque, te haces cargo... ¡Con lo amigos que somos. He comprobado sus numerosos inconvenientes, y presento mi dimisión mi dimisión irrevocable de amigo íntimo. Me haré temer, ya que el afecto no se cotiza. E n este mundo sólo se tapa la boca que nos puede devorar. Emprenderé otro oficio más seguro, el contrario, el de enemigo íntimo, que no tiene quiebras. Y a lo sabéis vosotros, mis ochocientos veintitrés ex amigos del alma. cl eac 0 ara r WPW rfr nX ¡n (Dibujos de Barbero. TOMAS B O R R A S