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A B C. D O M I N G O 2 8 D E F E B R E R O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A I h u b o de imponer r P i préstamos. calamitoso proceso, se ha 1 1 i fJ colección de llegado en J frcunstancias de un gran apaaceituna ey reflejadas algunas veces por sionamig. la Prfortuna, la cosecha ha sido abundanaunque no todo lo que se había previs. 3, pues no se llegarán a recolectar 300- 000 toneladas en toda España, quedando el arbolado en malas condiciones para el año venidero, por la falta de lluvias. L o s precios se mantienen más bien en baja, sin que después de los quebrantos sufridos se puedan juzgar remuneradores, dándose el caso de que muchos labradores, debido a la cuantía de los jornales y las exacciones impuestas, han tenido que comprar -según frase gráfica muy generalizada en la provincia- -su propia aceituna. Esto sin contar con el robo de aceitunas (ele que también se han hecho eco los periódicos) tan escandaloso, que en una sola fábrica aceitera de. un pueblo ha ascendido a 150.000 pesetas la suma invertida en la compra de aceituna procedente de la rebusca y en el molino de otro pueblo i n gresaron en dos días consecutivos 2.500 hectolitros de aceituna de la misma procedencia. Sabemos por la Prensa que era robada por partidas armadas y que era transportada a toneladas en camiones. cricci neá ara los P a la última 0 1 P A G 24 siones, sin omitir los excesos y las demasías J que había observado. N o hace muchos días, un escritor muy competente en estas materias se refería, en: el periódico madrileño La Libertad, a las 1 Comisiones de policía rural creadas en algunas provincias andaluzas, constituidas en apariencia, dentro de un perfecto equilibrio, con igual número de patronos que de obreros, y en las que a veces se nombró, en concepto de propietarios, a dueños de pequeñas parcelas, que actuaban la mayor parte del año como braceros Y a los casos que aducía el Sr. Prieto, divulgados oportunamente por. la Prensa, habría que añadir otros citados por el articulista, como ejemplos de la forma en que se ha ejecutado lo del laboreo de tierras, como el haber ordenado la Comisión de policía rural a un labrador que talase las olivas cuando no había recolectado aún la aceituna, y el de acordar que se agrandase el cauce de un arroyo, dándole dos metros más de ancho y uno más de profundidad. D e j o s trabajos impuestos por las Corporaciones municipales para atender al paro no se hable. Sería interminable la lista del alumbramiento de fuentes s i n agua y del trazado de caminos s i n firme ¡Se llegó hasta empedrar el lecho de una torrentera, seco como es natural, en verano! También habló algo de esto en su día el presidente del Consejo de ministros. Estas consideraciones, que no tienen otra finalidad: que la de contribuir a que. desaparezca Cuanto perjudique al desenvolvimiento natural de una de las actividades que más contribuyen al fomento de la riqueza patria, masque a los que intervienen en las faenas agrícolas, ya como braceros o ya conro patronos, van dirigidas a llamar la atención de los gobernantes sobre estas cuestiones. Sin perjuicio de las orientaciones que les señalen sus idearios políticos o sociológicos, deben meditar en la misión que les está encomendada de velar por el desarrollo normal y lógico de las fuentes de producción del país, evitando en las autoridades locales el mal entendido celo, los sectarismos, la persecución fanática o rencorosa y las i n tromisiones peligrosas de la política en el campo de la economía nacional. Aquélla, como la fantasía, es susceptible de volar en todas las regiones, lo mismo en las de la realidad que en las del ensueño; pero la economía obedece a leyes matemáticas, como las de la suma y la substracción. S i se fomentan sus elementos vitales en ambiente de paz, la multiplicación puede resultar asombrosa; pero cuando se merman, el aniquilamiento puede ser funesto. E s muy vulgar el ejemplo de la gallina de los huevos de oro, que aduje en mi artículo anterior, pero su propia sencillez lo hace más asequible. gran Sociedad, de acordeonistas, y l a noticia ha merecido el honor del Journal Officiel, trascendental y grave. Se trata de. rjue el acordeón despliegue su divino aliento más torrencialmente que lo ha hecho hasta ahora; se trata de conquistar mejores zonas pobladas para esta música de domingo. E l acordeón es de la calle y del puerto. Del ciego y del marinero. Condensa y derrama la vida sentimental de las esquinas y de los diques. Aires que llegan siempre de viaje o que siempre se lanzan a viajar. Últimamente, el acordeón había conquistado los dancings internacionales, porcme daba el mejor lamento del tango argentino. Se ha avergonzado muchas veces sobre el paño negro con que los de la orquesta típica defienden sus pantalones del plisado inacabable; se ha avergonzado de la falta de perspectivas y de la tortura a que se le somete; se ha avergonzado también de figurar en plural, como un número más entre el número de los ruidos s i n necesidad que parecen buscar en el estrépito una niebla de confusión. 11 ne faiit pas craindre- -ha escrito Fierre Mac Orlan- -qii nn exces de snobismo détruise un jour la reputation de cet instrwment charmant. Y sin embargo, el acordeón ha sido enjaulado en el cabaret y reducido así a una domesticidad lamentable. H a y que esperar que esta gran Sociedad de acordeonistas de París. rescate el acordeón para el aire libre y para aquellos l u gares literarios en los que el único collar de perlas está en el techo y es una pobre ristra de bombillas eléctricas. A u n dentro de los actuales precios, muchos labradores ven con dolor que no puede vender con arreglo a ellos su aceite, porque se vieron forzados a pignorar el fruto en el olivar a otros más exiguos. E l Gobierno, que es el encargado de velar por la prosperidad del país, es el primer interesado en lograr la pacificación de los espíritus y en que renazca la confianza- para que esta penosa situación no perdure. Muchos propietarios han llegado al límite de sus disponibilidades monetarias, y, sin cosechas, sin dinero y sin crédito, se hallan en situación dificilísima para atender a los pagos de las labores, a la subida en la t r i butación y a sus compromisos con los Bancos. Se halla reciente io ocurrido con algunos propietarios, que optaron por permanecer encerrados algunos días en la cárcel de Jaén en vez de satisfacer las multas que se les había impuesto. N o es el camino más acertado el de las intransigencias, y no sería muy difícil en el caso actual averiguar en quién está la mayor responsabilidad. N o parece que se procura la enmienda, porque, con posterioridad a ese hecho y sin intervención de la clase patronal, han sido redactadas por u n Jurado mixto circunstancial unas bases de trabajo, para regir hasta el 30 de noviembre del presente año, tan onerosas y poco meditadas, que, de ser llevadas a la práctica, implicarán un total A RAMIÍRiEZ T O M E desconcierto de la agricultura en la provincia, amén de la ruina de numerosas familias. A l juzgar esas bases, el periódico de Ubeda La Provincia decía lo siguiente: L o s jornales estipulados en las bases que comentamos, no solamente son poco equitativos, sino que n i siquiera obedecen a peticiones, ni deseos de la clase trabajadora U n o de los encarcelados de Jaén, D José Porque los amigos del acordeón han sido Cos Serrano, presidente de la Confederación un poco maltratados hasta ahora, justo es Patronal, en una circular dirigida desde la que se envanezcan de su primera victoria prisión, decía lo siguiente, entre otras coimportante. E n París se ha constituido una sas D a d a la coacción que sufrimos, que impide el desenvolvimiento normal en la agricultura y la industria, en poco tiempo se habrá paralizado la producción en esta provincia Después de su visita a las comarcas andaluzas, el actual ministro de Obras públicuran radicalmente las afecciones de la cas manifestó con toda, claridad sus impregarganta. EL ACORDEÓN Y LAS S O C I E D A D E S FILARMÓNICAS Las Sociedades filarmónicas españolas han envejecido demasiado a fuerza de severidad. Música de cámara o, mejor dicho, música social exclusivamente. S i a veces han tolerado- el desdén al clasicismo en la formación de sonidos, su falta de elasticidad y de capacidad para las nuevas emociones ha mantenido rígidamente el instrumental. E l acordeón, siempre desdeñado; quizá porque tiene romería y nomadismo dentro y porque perturba: y desorienta la erudición. Puede haber llegado el momento de rectificar un poco y de ofrecer nuestras s a las, cordialmente, a estas orquestas de la calle, a estos pequeños órganos orugas que en los puertos del mar del Norte son blancos como porcelanas y grandes como cuartos de baño y están tan llenos de botones como una máquina de calcular. Se podría llamar a Masereel, especializado en javas; a Zadkine, que Hora como el viento de la estepa a Per K. rogh, fiel aún al sistema del teclado de piano por una extraña e inconfesable afición a la odontología; a Vandenborght, de Amberes; a Cecil f- roward y a sus canciones de plantación; a Dignimont, atleta del fuelle, estrujado de música... Todos estos nombres y cien más son fastuosos en el mundo del acordeón, tan i m- portante y mucho más altivo que el mundo tradicional de la cuerda, del metal y de la madera. E n el fondo, las salas de nuestras Sociedades filarmónicas no han sido todavía auténticamente iluminadas. Confiemos en esa Sociedad de acordeonistas que el Journal Officiel anuncia desde París. E l l a rescatará el plegado de emociones, arrebatándoselo á las boíles organizadoras de madrugadas y rnecanízadoras de la música en boga, para que el acordeón siga su destino popular y para que de vez en cuando se asome, vir. ginálriiente, a las cooperativas de la audición, a fin de airearlas y de refrescarlas con sus temporales. M I Q U E L A R E N A L A S P A S T I L L A S DÓNALO
 // Cambio Nodo4-Sevilla