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f m u í ii UNA INTERVIÚ MUY INTERESANTE -Todo lo contrario, Lag muchas imitaciones sólo han contribuido a Incrementar y consolidar su crédito. ¿A qué cree usted que fué entonces debido el que Se hayan lanzado a la publicidad tantos preparados parecidos a l Sello Y e r -E l éxito, rotundo y creciente del Sello Y e r -e x c l a m a enér! gieamente- -did lugar a un sinfín de i m i taciones, tantas como nunca las tuvo especialidad alguna f a r m a c é u t i c a y hasta se dio e l lamentable caso de algunas falsificaciones, incluso de marca; pero esto, precisamente, demuestra de un modo irrefutable el éxito y c r é d i t o extraordinario que el Cuerpo médico y el público en general dispensaron siempre y c o n t i n ú a n dispensando á m i preparado. Claro es que muchos de mis imitadores no han reparado en los perjuicios que me irrogaban, tratando de restar crédito al Sello Y e r para ver si por estos inconfesables procedimientos conseg u í a n introducir sus imitaciones. Muchos de estos imitadores han dado en propagar que m i f ó r m u l a ejercía acción sobre el corazón, y aprovecho esta oportunidad para rogarte haga resaltar bien lo que voy a decirle. E l hombre de ciencia resurge mayest á t i c o brillan las pupilas inteligentes con bengalas de fervor científico; la voz se hace flagelo y l a palabra sentencia. -Fíjese bien. No existió nunca, ni existe, ni es de creer que pueda j a m á s existir, ningún analgésico ni a n t i t é r m i c o que carezca, en mayor o menor grado, de cierta acción depresiva sobre el corazón, y todos los específicos, tanto nacionales como extranjeros similares a l Sello Y e r son preparados a base de una 0 varias de dichas substancias, porque tienen que serlo, ya que no existen otra. s para calmar el elemento d o l o r de donde resulta que mis detractores combaten, p a r a d ó j i c a m e n t e las substancias que ellds mismos emplean en sus especialidades. Pero. es el caso que todo, lo anterior ha sido previsto teórica y p r á c t i camente por m í al! concebir la f ó r m u l a y dosificación del Sello Y e r por cuanto no olvidé, ni podía ni. debía olvidar, que para algo existen las f ó r m u l a s complejas o sea l a acertada asociación y dosificación de varios productos; l a suma, resta, y contrarresta de l a acción t e r a p é u t i c a de los mismos, por cuyo sencillo procedimiento, en alto grado científico, pude llegar a la f ó r m u l a eminentemente compleja de m i S e l l o Y e r desprovista en absoluto de la acción depresiva, que tienen los analgésicos, por estar e n é r gicamente neutralizada con la unión de los cardiotónlcos y cardiod i n á m i c o s que lo integran, y porque sus dosis son perfectamente fisiológicas. Cuanto dejo consignado me lo ratificó plenamente el ilustre químico. e inolvidable sabio D. José R o d r í g u e z Carracido, quien, con la fórmula del Sello Yer a la vista, me h o n r ó espont á n e a m e n t e con su ¡obra L a Complejidad Farmacológica: en l a P r e s c r i p c i ó n Médica d e d i c á n d o m e l a en l a siguiente forma: A l señor I Emilio Rey Sánchez, en testimonio del gtisto con íiue he leído el honrado y científico (asi, subrayado) prospecto del Sello Y e r -J R. Carracido E l insigne autor del popularisimo Sello Y e r conserva esta dedicatoria como una reliquia, ¿Qué juicio podra emitir el modesto periodista después de las sabias palabras del maestro? Uno sólo. Que ¡el Sello Y e r es español: que está perfectamente controlado por la clase, médica nacional; que lleva et consuelo a los. que sufren, y que su precio no puede lesionar los intereses de las clases mas modestas... Con verdadero orgullo, con gratitud y con a d m i r a c i ó n estrechamos la mano bondadosa de IX E m i l i o Tíey Sánchez, este hombre inteligente; misericordioso, b e n e m é r i t o cruzado c o n t r a el dolor, que, algu na vez, por lo menos, ha aliviado, uno por uno, a todos sos españoles. R i c a r d o S. de Y J í K S T B l t t A S Madrid, 28 febrero 1932. M i r a d a penetrante e s c u d r i ñ a d o r a con ramalazos de l ú a de i n teligencia en constante v i b r a c i ó n dinamismo un poco absorbente, palabra cálida, ademanes de. hombre de grandes iniciativas. T a l es el ilustre inventor del a c r e d i t a d í s i m o Sello Y e r IX E m i lio Rey Sanche? cuyo retrato honra esta p á g i n a como m e r e e i d í simo homenaje a toda una v i d a de estudio; de perseverancia en el trabajo y de confianza en sí mistho. A u n e s t i m á n d o los de gran justicia, queremos soslayar los adjetivos, seguros de i n c u r r i r en su enojó, lo que no s a b r í a m o s perdonarnos j a m á s pero no podemos silenciar, por lo menos, que el nombre altamente prestigioso de T E m i l i o Rey y la reconocida importancia de su Sello Y e r bien merecen los honores de que A B C les dedique una de sus mejores p á g i n a s U n a Intensa curiosidad nos domina desde hace y a mucho tiempo. P a r a satisfacerla, decidimos solicitar una interviú del Sr. R e y Sanche quien, con su habitual gentileza, con su c a r a c t e r í s t i c a amabilidad, cede en el acto a nuestras pretensiones. -D i g a usted, don E m i l i o- -p r e g u n t a mos- ¿c u ñ n d o y en q u é circunstancias concibió usted el invento de su famosa formula del Sello Y e r -Allá por el a ñ o 1908, en pleno ejercicio d ia F a r m a c i a y ti plena juventud t a m b i é n- -n o s responde, cómo evocando tiempos pasados habla observado la ausencia de una f ó r m u l a perfectamente estudiada, preparada, presentada y experimentada que, estando por su intimo precio a l alcance de todas las clases sociales, sin el menor perjuicio para su salud ni gravamen para sus intereses, pudiera ofrecerse a l público en los i n finitos casos en que se ve obligado a recurrir a las farmacias en demanda de un calmante que mitigue i n s t a n t á n e a m e n t e o lo m á s pronto posible, a lo menos, un dolor de cabeza, nervioso, neurálgico, etc. Estos casos eran frecuentísimos en todas las oficinas de farmacia, donde el farmacéutico, a falta de üh preparado que reuniese las mencionadas condiciones, veíase obligado a dispensar en el acto una fórmula cualquiera, cuando no a echar mano de alguno de los analgésicos o a n t i t é r m i c o s de que disponía. Hace un breve aparte. Nos brinda un. cigarrillo, y c o n t i n ú a Esta realidad, adquirida por la practica y repetida constantemente durante muchos años, me hizo ver lo urgente, 8o necesario y lo útil que sería llevar a feliz t é r m i n o una formula compleja que reuniera todas las condiciones que le acabo de exponer. De a h í nació y surgió m i Sello Y e r f ó r m u l a q u é no sólo h a merecido un estudio Verdaderamente concienzudo por m i parte, sino que tuve el afortunado acuerdo de someterla con toda profusión y sin tasa a l estudio clínico de un crecidísimo numero de caracterizadas autoridades médicas, para que. estos! eminentes facultativos l a sometieran a su vez a estudios prácticos y científicos, en los casos que juzgaran indicados y con la fórmula compleja del Sello Y e r A la vista, con objeto de apreciar debidamente sus efectos t e r a p é u t i c o s y ver si encontraban algo que modificar o corregir. -Y diga usted: ese primer período, que p u d i é r a m o s llamar período de prueba. ¿fue muy laborioso y largo? -laborioso, sí; pero no muy largo. Tres Años estuvo mi Sello Y e r sometido a la experiencia clínica, ...olí cuyo tiempo puedo afirmarle que h a sido ensayado en infinidad de miles de casos por el Cuerpo médico, sanatorios, hospitales y clínicas privadas, y, no habiendo recibido de todos ellos y durante dicho período de tiempo m á s que felicitaciones sinceras y desinteresadas, me decidí, ante tal éxito, ciegamente confiado, a lanzar a l a publicidad, en toda España, y A m e r i c a latina, m i Sello Yer logrando triunfo tan resonante, que no creo equivocarme si afirmo que es de todo el mundo conocido. -U n a presunta Indiscreta, s e ñ o r R e y l a infinidad de preparados similares que d e s p u é s han salido a los mercados, ¿h a n conseguido que disminuyan las demandas del Sello Y e r J mr rrr
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