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A B C. M A R T E S i DE M A RZ O DE 1332. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 52. LOS T R I B U N A L E S DE 1 UST 1 C IA En Sevilla Malversación de depósito Ante, l a Sala de la sección primera, y con Tribunal de Jurados, se ha visto la causa instruida, por el Juzgado de la Magdalena contra Pedro Corees Viíera, acusado del delito de malversación de depósito. E l fiscal, Sr. M a r i n o solicitó y mantuvo la pena de tres años, seis meses y veintiún días, y la defensa, a cargo de D Manuel Gómez, interesó l a absolución. E l veredicto fué de inculpabilidad. Ante la Sala de Gobierno de esta Audiencia ha promedito el cargo de oficial de Sala el letrado D. Pedro A g u i l a r Morales, nombrado recientemente para el mismo. En Madrid E n la A u d i e n c i a E l atraco de Burdeos. Joaquín Aznar, condenado a cadena perpetua M a d r i d 1, 3 madrugada. Precauciones. N o se puede entrar en l a Audiencia más que por la puerta principal del Palacio de Justicia. Agentes de Policía. Guardia civil. E l público no responde a los anuncios del j u i cio, descontando quizá las prudentes medidas adoptadas para garantizar el orden dentro del local. Mucho abogado con toga. Expectación, curiosidad. ¿E s este individuo, que, sentado en el banquillo, espera, sereno y tranquilo, a que el juicio comience aquel Joaquín A z n a r a quien buscó febrilmente la Policía francesa a raíz del asalto a la fábrica de D Andrés H e r r i g a r a y? P a r a el fiscal no tiene duda. E l procesado es uno de los cuatro bandidos que el 11 de julio de 1925 intentaron apoderarse del dinero que se destinaba al pago de jornales en el estabiecimietno que en Burdeos poseía el citado industrial. A s í lo manifiesta sin vacilaciones en su escrito de calificación, que suponemos se basa en el que formuló en su día otro colega suyo en el Tribunal de Gerona. P o r que en la causa que en F r a n c i a se instruyó con motivo del asalto- -asalto del que resultaron dos muertos y dos heridos graves- -fué encartada toda l a cuadrilla, pero a Joaquín A z n a r no hubo modo de detenerlo. Se escondió más tarde, vino a M a d r i d donde fué detenido y puesto en libertad al poco tiempo. Bilbao, Pamplona, Zaragoza... Había que huir- -dice- -de las persecuciones de que éramos objeto los hombres que profesamos ciertas ideas... ¿Pero, por qué no permanecer en F r a n cia? -le pregunta el fiscal... E r a mucho más sencillo, toda vez que como usted nos asegura, ni tomó parte en el atraco de Burdeos, n i conocía usted tampoco a Castro, Recaséns y Casáis... -Y efectivamente, 110 los conocía, porque yo no tuve nunca trato con delincuentes comunes, sino con camaradas que, como yo, desean una nueva organización social... Sin embargo, nuestra estancia en Burdeos era de todo punto imposible. L a Policía nos v i gilaba, nos perseguía, nos atrepellaba... por cualquier motivo, y a veces, sin ninguna razón que lo justificase, éramos conducidos a las Comisarías, donde se nos maltrataba... E l presidente, Sr. Fabié, tiene que i n tervenir -S e trata de un país amigo; no podemos consentir que se hable como el procesado lo está haciendo... Breve el incidente, que ha. podido complicar la réplica del defensor, quien estima que su patrocinado se limita a contestar lo que le preguntan. Prosigue el fiscal, S r Martínez Acacio, interrogatorio, porque desea saber l a causa que motivó una de las detenciones de Aznar. -Creo- -añade- -que fué por dedicarse a la fabricación de pro ectiles en las inmediaciones del puente de Vallecas. -Efectivamente (es su frase predilecta) me dedicaba a fabricar proyectiles para hacer la revolución que derribase al dictador, que imponía por la fuerza un régimen ominoso... Segunda intervención del S r Fabié, quien protesta de que se intente un mitin en una Sala de la Audiencia: -N o estamos reunidos para escuchar discursos políticos... Venimos a otra... V e n i mos a otra cosa. Reanuda sus preguntas el ministerio público, y en síntesis deducimos que Joaquín A z n a r niega haber tomado parte en el atraco de Burdeos. Cierto es que huyó uno de la banda; pero, aparte de. que aquél se apodaba el Negro, y a mí me apodan el Chaval, téngase presente que hubo un. i n dividuo que, huyendo también de las persecuciones de la Policía, se tiró al r í o Y a está, pues, visto el plan de defensa que ha de seguir el abogado, confiando de tres o cuatro testigos, todos de ¡a C. N T. al coincidir en el remoquete con que se conocía al acusado: E l Chaval, E l Chalbal... ¿N o es el i. egro? N o yo sabía que le llamaban E l Chaval... Pero, así, únicamente... ¿Y era hombre que defendiera los procedimientos de violencia? N o jamás... Condenaba el atraco, porque aunque entre nuestros principios figura el de que l a propiedad es- un robo no era partidario de lo que siempre hemos considerado como un delito vulgar, propio de bandidos, no de hombres de ideales que en ciertos medios v i vimos... Terminada la prueba, que tendía a demostrar que el que se sienta en el banquillo no es el negra- -de horrible silueta, según el defensor- n i es tampoco E l Maño, a pesar de que A z n a r nació en Zaragoza, informa el fiscal para sostener i a existencia de un robo, con ocasión del cual resultaron dos homicidios en grado de tentativa... Crimen vulgar, hijo de la codicia que, en unión de los individuos a que me refiero en m i escrito de calificación, perpetró el acusado. Repasad el sumario; leed las declaraciones del quehoy extingue condena en la Guayana, y veréis cómo afirma que E l Negro es Joaquín A z n a r E l procesado que vais a juzgar en el día de hoy... Veréis cómo le acusa Recaséns; cómo atribuye a éste que ahora i n tenta confundir a la Justicia, barajando apodos la iniciativa del crimen, y todo el plan del atraco... Pero, esto aparte, ¿por qué, si era inocente, no se presentó a las autoridades de Burdeos? Se impone un veredicto de culpabilidad; la sociedad, ofendida, lo reclama; lo dictó ya el Jurado francés y el fallo se cumplió, porque dos de los atracadores fueron guillotinados; otro expía su delito en la terrorífica Guayana, de la que no se vuelve casi nunca... L a defensa insiste en negar que su patrocinado sea E l Negro. Alude a las declaraciones de los tres o cuatro camaradas que han depuesto á su instancia. E s E l Chaval de facciones distintas y distinta fisonomía espiritual... M i defendido es hombre templado, de procedimiento suaves; -enemigo del delito común. P o drá ser autor de lo que F e r r i denominaba delito progresivo o delito social, porque sus ideas los llevan a trabajar por una organización soc d diferente de l a nuestra, y que ellos consideran mejor; pero nunca cometerá un asesinato, un crimen tan vulgar e i n noble como el qu ele atribuyen asegura muy serio el Sr. Balbontín... Final. Lectura de preguntas. Veredicto de culpabilidad. Sentencia que condena a Joaquín A z n a r E l Negro, E l Maño y E l Chaval (no es el p r i r mero con varios apodos, según nos dicen eri la Dirección de Seguridad) a la pena da adena perpetua... Pena que el Jurado, al hacérsele la pregunta correspondiente, no considera excesiva... Si. duda, al condenar ha tenido presente la sanción que sus colegas franceses impusieron... -Manuel Tercero. DE S O C I E D A D ECOS D IVERSOS Bodas aristocráticas Madrid 1, 3 madrugada. E n la iglesia parroquial de la Concepción, que estaba preciosamente adornada, se celebró el pasado domingo, a las cuatro de la tarde, la boda de la bellísima señorita E m i l i a Tordesilias, hija del conde de la Patilla, con el oficial de C a ballería, con destino al cuarto regimiento de esta A r m a D José María Muguiro y Frígola, hijo de D. Francisco de M u g u i r o y nieto de la marquesa de Salinas. L a señorita de Tordesilias- -una de las muchachas más bonitas y de mejor figura de Madrid- -estaba realmente encantadora con sus galas nupciales. Su vestido era de crepé satín. Llevaba en la cabeza una coronita de azahar, y en. la mano un ramo de lirios, y se adornaba con broche de brillantes. Su belleza rubia y estilizada, adornada con galas tales, hacía de la señorita de Tordesilias la novia ideal por excelencia. E l Sr. Muguiro vestía el uniforme del Cuerpo a que pertenece. Los contrayentes fueron apadrinados por, la marquesa de Salinas, que vestía de negro, y el. conde de Patilla. Bendijo la unión el nuncio de S. S. monseñor Tedeschini, quien pronunció una elocuente y sentida plática. Firmaron el acta como testigos, por parte de la novia, D Fermín y D Leopoldo T o r desilias, el marqués de Yanduri, D E n r i que Silvcla y D Juan Cubells. Y por el novio, su hermano, el barón de Benedris; D. Julio Muñoz, E Antonio Muguiro, el barón de Castillo de Chisel, D. Fernando Primo de Rivera y D Javier Parladé. Después de la ceremonia, en la residencia del conde de Patilla los invitados, entre los que se encontraban los más salientes personajes de la aristocracia madrileña, fueron obsequiados con una merienda muy bien servida. Los nuevos señores de Muguiro, que recibieron muchas felicitaciones, han emprendido un viaje de novios, en el que visitarán Francia, Italia y Suiza. Otras noticias Se encuentra delicado de salud D E n r i que José Manrique de L a r a Por doña P i l a r de Lamata, viuda de Garría del M o r a l y para su nieto, el teniente de Artillería, retirado, D. Ramón Calvo y García del M o r a l ha sido pedida, a los señores de A m a t (D. Vicente) la mano de su bella hija Consuelo. Oviedo 29, 7 tarde. Terminado el partido Sevilla- Oviedo, tomaron el coche para regresar a P o l a Siero D. A m a l i o y D. M a riano Cabeza, D Ruperto López y D. F l o rentino Iglesias, y una vez en marcha, fueron a chocar contra un muro, resultando todos heridos, y gravísimos el Sr. Iglesias y D A m a l i o Cabeza, éste con la probable fractura de la base del cráneo y rotura de la tibia y peroné de la pierna izquerda. E n estado desesperado, fué trasladado a una clínica. DOS H E R m O S GRAVES EN UN A C C I D E N T E AUTOMOVILISTA