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A B C. M I É R C O L E S 2 DE M A R Z O DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G ar. i considera justo que se vaya contra el exceso de generales, jefes y oficiales. Justifica el pasé a la reserva dispuesto en el artículo grimero. L e parece natural que las Cortes apelen remedios heroicos. Habla de. los militares retirados que se inclinan a conspirar, no obstante percibir el eneldo entero. Se muestra partidario de crear un Ejército fuerte, y no comprende cómo un general, educado en l a disciplina, hable en favor de periódicos, en que los subordinados discuten y censuran los actos de sus superiores. D e lo que se trata- -dice- -es de que no resuciten las pandillas armadas y las oligarquías m i lítenles L a Comisión contesta brevemente a los oradores. L o s radicales anuncian su abstención E l Sr. M A R T Í N E Z B A R R I O S declara que. las mesuradas e incontestadas palabras del Sr. Fernández de la Poza y Peiré (radicales) en contra del proyecto, le demuestran que no debe insistir en la argumentación. Por eso se limita a la declaración de que el partido radical no considera necesario el proyecto de ley que se discute y declara que si formara parte del Gobierno no lo hubiera presentado. Recoge las palabras del. Gobierno acerca de su política militar y de su necesaria continuidad, y afirma que los radicales dejan íntegra la responsabilidad, sin hacer uso de la fuerza numérica de la minoría, la cual se abstendrá en la votación, ausentándose del salón en caso de que sea nominal. S i el Gobierno estima necesario ese proyecto- -declara- -la minoría radical no quiere aceptar otra responsabilidad que la de esta declaración. E l señor O s s o r i o y G a l l a r d o en contra de t o d o el proyecto. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O dice que este proyecto, como todos los de excepción, se aparta de l a ley común, y por eso se permite hacer algunas observaciones al ministro de. la Guerra. N o se sorprende del artículo tercero del proyecto, aunque cree que seguirán publicándose los mismos periódicos, más enconados que antes, cambiando l a cabeza o el titular. Más le preocupa la situación de los generales amenazados, sometidos a un sólo criterio, y sin otro recurso n i defensa posible que un discurso en el Parlamento. Pero donde ve un peligro gravísimo el orador es en el artículo segundo, powel cual l ministro se reserva, con relación a los retirados con arreglo a sus disposiciones, la facultad de suprimirles el retiro, dándoles de baja temporal o perpetuamente. Cree que muchos diputados le acompañarán en su protesta, porque el artículo representa la. amenaza con una verdadera confiscación. L a propiedad- -declara- -tiene un carácter más amplio que el que generalmente se aplica; 30 es sólo la casa o la tierra, sino la carrera, la profesión, y un ministro de la Guerra no puede acabar, en virtud de una simple disposición, con esta modalidad de la propiedad. Habla del plazo de la sanción, y es interrumpido por diputados que expresan d i versas interpretaciones del proyecto. E l señor Ossorio y Gallardo replica que a a tener- que ser asistido por el doctor uarros (risas) porque no entiende qué quiere decir separar a un militar de su carrera temporalmente pues es tanto como decapitar a un sentenciado, también temporalmente. Entiende que esto representaría un ataque a l a propiedad, que no está autorizado por la Constitución. (M u y bien. 1 D i s c u r s o del jefe del G o b i e r n o E l presidente del C O N S E J O cree que va a poder desvanecer la alarma que ha suscitado el proyecto, el cual no tiene el alcance que se le atribuye. Manifiesta que los artículos primero y tercero de la ley nada tienen que ver con l a ley de Defensa de la Repúblicai ni. siquiera representan una ley de excepción, sino un concepto de lo que debe ser el Ejército dentro de la vida nacional. E l artículo tercero no ataca a la libertad de Prensa, y no hay por qué, pues, invocar la Constitución. Se trata de que desaparezca un rastro pernicioso de la vieja política m i litar española. N o puede creer que nadie interprete este artículo tercero. como un ataque a la libertad del escritor. L a historia es muy vieja. E l Ejército ha estado en el siglo x i x- mezclado a la política general, y se ha invocado muchas veces al Ejército sin otra intención que aludir a l a oficialidad. Los partidos, por falta de poder positivo político, buscaban en las armas el ¡i íe 1 sil e r e s a n NEGRO ZAlos busque el B L A N C O Y rá E L C O L L A R RINA (novela del domingo último y encontraDE LA corta) y penúltimos capítulos de la sorprendente novela titulada A l señor M a u r a le parece bien un G o b i e r n o fuerte y expedito, pero no arbitrario E l Sr. M A U R A manifiesta que se comete con este proyecto un gravísimo error de Gobierno y ve en él un peligro. Entiende que un militar retirado es un paisano, y tan fuera está del Ejército, que cobra por Clases Pasivas. Y a este ciudadano- -añade- -el m i nistro de la Guerra le quiere imponer sanciones directamente. L e parece monstruoso el artículo primero. Espera oír el argumento que utilizará el ministro: que quien no falte a la ley no i n currirá en sus sanciones. Pero entiende que una ley qu rompe los linderos de 1 c discrecional con sólo aparecer en la Gaceta producé el efecto de un virus corrosivo para la consecuencia pública, porque hace ver que í el orador público ha perdido su majestad, 1 íué homSsre es ése? Compro papeletas del Monte de Piedad. Vendo máquinas de coser CASA SIS BALCONES ÍL DE (Fórmula del D r Bayés) De positivos resultados en l a E P I L E P S I A y toda clase de alecciones nerviosas. De venta en todas las farmacias y centros de específicos, y en los depósitos, que i n dica el prospecto. Precio venía: 570 frasco (timbres incluidos) fuerte brazo que pudiera llevarlos al Poder. Esta es una realidad, y el gran cambio operado fué en el año 1923, movimiento ajeno a los partidos y únicamente de fuente y, ciase militar. Antes los partidos iban delante del Ejército. Así, pues, el Ejército poseía todos los órganos de acción propios de un partido político. Se observa que la Prensa militar no coincide con los albores del régimen parlamentario, sino que es posterior, y constituye el índice de la decadencia política de E s paña. Cuando todo se debilitaba y caía en España, aparecieron los periódicos militares, que tuvieron gran influencia en la marcha de la política. Tras sus títulos se suponía que estaba parte o toda la opinión del Ejército; un Cuerpo, un A r m a etc. Los caciques militares jugaban con esto y se usaba de amenazas e intrigas. Recuerda lo ocurrido por el periódico El Resumen, y más tarde en el Pasaje de la Alhambra. Siento- -dice- -que el Sr. Royo, que recordaba antes a Sagasta, se haya ausentado, porque recordaría estas cosas. Cree un principio de libertad de Prensa no intentar sobornarla con una miserable retribución. Cuando un Gobierno- -dice- -decidió retirar la protección a un periódico desde el ministerio de la Guerra, entonces surgió la campaña. (Aplausos d 1 la mayoría. L o que hace este proyecto es acabar con un sistema. E l militar sigue teniendo prohibida su intervención en la vida política y lo que tiene prohibido particularmente na se puede consentir que se defienda colectivamente. N o es tolerable que La Correspondencia Militar, se titule órgano del Ejercito y de la A r m a d a y que Ejército y Armada publique el lema de órgano defensor de la revisión constitucional (Aplausos. Y a nadie habla del Ejército en España, pero es que el Ejército tampoco habla. Se hablará de él en las Cortes; por los diputados, que son los únicos que tienen derecho a ello; pero nadie invocará su nombre para lanzar amenazas ó señalando riesgos. Llámense como se llamen los periódicos, aunque cambien de rótulo, no podrán osten. tar la representación y la defensa de los i n tereses morales del Ejército, cuando, en realidad lo que hacen es velar por los intereses de la Empresa, apoyándose en el noble apellido militar. Ningún problema de! Ejkírcito servirá para nada, aunque lo resolvamos con acierto, si no resolvemos el problema del cuándo, que se debe basar no sólo en el estudio, sino en un conjunto de cualidades morales, de afecto a lo que se sirve, de amor al prestigió de la autoridad personal; el mando militar es algo parecido al gobernante, no se sabe en qué consiste. Ser buen coronel, no es d i fícil, pero sí lo es el generalato. Se busca una selección, cada- vez más. rigurosa, para que sólo puedan llegar a la cumbre hombres excepcionales en su profesión. Desde hace muchos años existe el concepto de que la carrera militar se creaba en el grado de coronel. E l general debe tener condiciones de mando militar y político y poseer hasta el arte del gobernante. Nuestra política militar persigue el poder, lograr la facultad omnímoda de la selección. Se tiene o no se tiene confianza en el Gobierno y en el ministro de la Guerra. S i se tiene, es preciso, dejarle libertad de selección y además hay que decir que la designación del mando militar está por encima hasta de la soberanía del Parlamento. Anuncia una ley para poder separar del servicio a las personas descalificadas por el alto Consejo Superior de la Guerra. (Rumores. N o puede aceptar la discusión sobre la posibilidad del abuso en. la aplicación de la i? y fluc se discute, aunque reconoce que des-