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C R I T I C A Y N O T I C I A S D E LIBROS Vuelo y surco de Teresa Sánchez de Teófilo Ortega, y La boda de Claudio de J. Aguilar Carena, por j López Prudencio. Cancionero viejo de Carlos Miralles. Otros libros. Nuestro admirado amigo el ilustre y joven escritor Teófilo Ortega ha publicado un estudio sobre Teresa de Jesús, cuya lectura, como todas las producciones dé su poderoso entendimiento y fina sensibilidad, ha producido en nuestro ánimo una honda huella. Vuelo y surco de Teresa Sánchez es el verdadero título que corresponde a estas páginas. E l autor agrega a éste otra porción de aditamentos, que, a nuestro entender, le sobran. Son un tributo que la timidez del autor rinde al ambiente. Manifiestan su temor de que se le considere beato en el sentido deprimente que se ha dado a esta palabra por los espíritus plebeyos, incapaces de concebir su alta significación. Este temor, esta preocupación, es el único lunar, la única sombra que empaña a trechos la nítida sinceridad de este profundo y bello comentario que al alTEÓFILO ORTEGA ma inteligente, sensible y generosa del joven escritor inspira la figura y la obra extraordinaria de la Santa de Avila. Teresa de Jesús, lejos de la santidad y del histerismo titula una de las partes de este estudio. Y sin embargo, en todo él la Santa aparece, en efecto, lejos del histerismo, pero ¿de la santidad? ¿Por qué? Teresita Sánchez- -exclama el escritor en uno de los pasajes de esta parte- -no rechaza esta espina que penetra en su corazón; la busca, la halaga. Parece que su corazón es ya corazón desde aquel instante; ayer no fué sino una viscera reguladora de imprescindible función orgánica. Hoy su corazón es plena y auténticamente corazón. Es luz, es armadura, es escudo. Pobre, combatida, despreciada, Teresa parece desdeñar desde entonces a los que la persiguen con una sonrisa apacible de triunfo. Se siente rica, encalmada, envidiable con aquel tesoro de pureza que ha penetrado en su corazón por conducto de aquel dulce venablo. ¿No es esto santidad? ¿Qué inconveniente hay, para quien de esta manera es capaz de sentir y tiene la sinceridad de expresar el fenómeno, en reconocer su verdadera naturaleza? E l temor le persigue de tal modo que, apenas se le escapan de la pluma estas bellas palabras, se escuda con un párrafo que lo defienda del temido cargo de beatería irreflexiva. Sin embargo, la lectura de la obra de la Santa va cayendo en su alma como una lluvia fecundante, que hace brotar a lo largo de todo este hermoso comentario frases análogas, tan sinceras y tan bellas como él sabe decirlas. Y todo obedece a que, como el propio escritor confiesa noblemente en estas palabras, no se sabe cómo comunica tanto fuego y tanta luz esta monjita andante, que se envuelve en la obscuridad de una verdadera sencillez y que tiembla, muy frecuentemente, al azotarla el viento frío cuando en las carreteras va siguiendo e 1 azaroso, aunque encendido rastro de su destino Hay que tener valor para no asustarse ante las rechiflas plebeyas de las aves de corral. No hay términos medios en este punto. Louis Bertrand, el erudito académico francés, tuvo el valor de. confesarlo en las primeras páginas del hermoso libro que consagró a esta Santa: S i Teresa de Avila no ha tenido realmente a Cristo en sus brazos, desciende ante mis ojos a la categoría de una enferma de hospital... Por el contrarió, si la existencia de un orden sobrenatural es posible- ¿y. quién puede afirmar lo contrario? la duda se instala en nuestro espíritu... Tenemos el puñal al pecho; es necesario contestar. E n tanto que la duda subsiste, no se puede dormir, sobre todo cuando el tiempo apremia, cuando quién sabe si mañana tendremos l a tierra sobre el rostro como dice Pascal. Entonces, si esta monja aporta una respuesta digna de examen a la cuestión suprema, es de importancia suma el escucharla. Esto es todo. No caben distingos ni merece la pena reparar en los posibles reproches de espíritus incapaces de llegar a las alturas en que la figura y la palabra de Teresa de Avila tiene resonancia y contenido. E l Sr. Aguilar Catena nos ha deparado recientemente una nueva producción de su fecunda vena artística. La boda de Claudio es el título de esta obra. Es una novela escrita eñ forma dialogada. Antes de ahora, con motivo de una novela hecha en la misma forma por el maestro Ricardo León, expusimos en estas mismas páginas nuestro parecer sobre las desventajas que ese procedimiento técnico ofrece en la novela. E l Sr. Catena ha tratado de vencer esos inconvenientes acudiendo al procedimiento de desdoblar la psique. del protagonista, personificando su pensamiento y su sensibilidad en fantasmas invisibles, con los que solamente se comunica el personaje, y que van poniendo al lector en comunicación con sus tragedias íntimas. El procedimiento, aunque ingenioso, no soluciona el problema por completo, ni aun. respecto a la, única figura que io utiliza. Y en las demás queda enteramente en pie la dificultad de penetrar holgadatnente en el análisis espiritual. Para lio se hace necesario poner en las palabras de los personajes mucho más de lo que tolera la sencillez y naturalidad del diálogo. Sin embargo, la novela penetra en el ánimo del lector, con la intensidad que penetran siempre las creaciones novelescas de este singular observador y descubridor de los motivos estéticos que se esconden en los senos de las más diversas zonas y ambientes sociales. E n estas excepcionales dotes que adornan a este escritor, para bucear las pepitas estéticas y emotivas que yacen ocultas en los más diversos y apartados meandros del río de la vida, está el secreto del grande y justificado favor que el público otorga a este novelista, tan escasamente favorecido p o r l a a l t a crítica de los sanhedrines literarios. E n el caso presente, el novelista observa y. pone ante la vista del lector un panorama emotivo, que ha descubierto en el ambiente de esas esferas humildes de la gran urbe, en que se mueven espíritus selectos, d e v o r a n d o sus tragedias, sobre AGUILAR CATENA las cuales la plebe ruidosa y bullanguera y la opulenta y entonada gran burguesía y estampa escandalosa de cabaret y kivrsaals pasa sin advertirlas, y el suceso descrito deja en el alma honda huella. Huella de cosa vivida y fuertemente sentida. E n el arte de lograr este efecto radica el favor que el público concede a los que de él disponen, aunque la crítica docta o que se tiene por tal, se resista a otorgarle acatamientos ruidosos. López Prudencio. CANCIONERO VIEJO. -No se disipa el aroma del buen vino añejo. N i se confunde. N i se iguala. Toda la química vanguardista, futurista y ridiculista no podrá darnos perfume que se asemeje. E l auténtico, con la inspiración f u l g u rante de. lo caballeresco y heroico, o con las irisaciones del romant i c i s ni o, será inconfundible, y para los selectos paladares, cosa única. He aquí una nueva prueba. E l joven autor de este tomo de versos, Carlos Miralles, en quien palpita viva y caudalosa la vena poética, gustó, hasta la saturación, el embeleso de los romances hidalgos y amorosos y llevó a su vaso el poso viejo, la madre del caldo de oro, para fermentar su vino CARLOS MIRALLES nuevo. Y al verter en la rima sus emociones, sus anhelos y también los tributos a la amistad leal y fraterna- -culto de los hombres escogidos y nobles- nos ofrece como un eco de aquellos versos con que el estante de los clásicos servía a nuestra sed juvenil y recreaba nuestra fantasía. E l Sr. Miralles se confiesa trovador de otra edad más florida y es caballero del ideal, aunque se reconoce perdido en la estepa de un siglo sin ideales. Todas las composiciones tienen el mismo sabor y están por igual henchidas por el manantial de pensamientos románticos y generosos; pero desde luego sobresalen por la primorosa y fidelísima factura los romances y los trasuntos de los Cancioneros. E l manojo. sabe a poco, por lo mismo que sabe bien. Y es, más que la promesa, la realidad de que en Carlos, Miralles está naciendo un poeta eje estirpe, como una voz resonante y pretérita de los olvidados José Salvador MaVtí. -Obra de tendencias modernas, que trata de la actual enseñanza de la música y sus errores y modo de transformarla de las bibliotecas musicales. Registro historial, material escolar con nuevas prácticas preparatorias para el estudio y organización de una Escuela Técnica v con los nuevos programas para la enseñanza. En suma, un libro para todos, pues en él se encuentran consejos de orientación general y nuevos procedimientos pedagógicos y adaptados a la evolución del arte. autorizada pluma de D. Adrián de Loyarte, académico correspondiente de la Academia de la Historia. Bellas Artes de San Fernando, Ciencias Morales y Políticas y de la de Buenas Letras, de Barcelona, hace surgir en este libro, recientemente dado a la estampa, con briosísimos rasgos, henchidos de sutileza, las características más acusadas de las costumbres de los pueblos vascos, así como las cualidades de sus más significados hombres, entre los que resalta con extraordinario relieve el P Romualdo Galdós, gloria de Eibar v orgullo de la raza vasca. PUEBLOS Y HOMBRES B E GUIPÚZCOA. -La L A NUEVA ENSEÑANZA, DE L A MÚSICA, por