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-Pero, hombre: ¡no sea tonto... Si el barco es viejo y lo he de hundir de todos modos... L a guerra es la guerra... Y el negocio es el negocio. -Eso no lo hace, patrón, ninguna persona decente... Se oyó ruido de sillas. Quizá el patrón se había levantado para responder al insulto y el capitán había hecho lo mismo para defenderse del ataque. Nada se oyó, sin embargo... Quedó todo en silencio. E l chico se retiró, no fuesen a salir; pero como no salían, se acercó otra vez a la puerta. Los pasos del director resonaban en el silencio... Por fin dijo el director: -Tiene usted razón, capitán... N i usted IV debe aceptar ni yo he debido nunca proA los cuatro o cinco días de estar Roque ponérselo... H a sido una locura... Usted disen su cargo de botones vio. en un trozo de pense... periódico, esta palabra: ...el botones Ahora sí se acercaban a la puerta. L i Como él era botones sintió curiosidad, y gero y silencioso como un gato, sé alejó leyó lo que seguía: de allí el botones... Primero salió el capitán; poco después, ...el botones. Cuando todos dejaban la oficina tenía Juan, el botones, qué quedar- eí patrón. Iba preocupado y pálido. se todavía para reponer la tinta, limpiar Aquella noche el capitán de La Austray otros menesteres... Aquella tarde Juan liana- fué muerto de un tiro en la nuca por oyó que el director- -encerrado en su desalguien que jamás logró descubrir la justicia. pacho con el capitán del buque La AustraSe llegó a sospechar del patrón; pero Juan, liana, que había de zarpar ál día siguiente- -el botones del despacho, había asegurado ante hablaba mucho con éste, discutiendo. los jueces que su patrón había estado de ocho Juan se acercó de puntillas a la puerta y a diez- -la hora indudable del crimen- -trabajando, sin salir, en su oficina. Y el paescuchó: trón pudo, por esto- ser absnelto; pudo co- No- -decía el capitán. brar al poco el seguro de su barco La Aus- -Doscientas- -decía el otro. traliana, hundido, efectivamente, a los dos- He dicho que no... días, y pudo Juan, el botones, comenzar des- -Trescientas. -Ni por miles de millones yo no hago de aquel día su vida de comerciante, que había de hacerle rico... eso, patrón. ocurre a uno, piensa uno, o puede pensar uno, lo que Roque pensó, electivamente: Bueno, sí... Puede que sí... Puede que esté mal y sea feo lo de cazar mariposas; pero eso será según... Porque a éste que cazó las de la caja, de fijo que le han dado buenos cuartos en vez de darle pescozones, como a mí... Si yo hubiera cazado otras como éstas, puede que hubiera salido ganando... Así que, según... Según... es una pa- abra que apenas parece nada; pero a todas las semillas les pasa igual: son pequeñas, insignificantes, minúsculas; no parece que luego puedan ser lo que son cuando menos se piensa. Aquel, botones era un pillo, desde luego... Pero si Juan, el botones, hubiera contado al juez lo que había escuchado aquella noche, habría hecho un favor a la justicia y hasta puede que hubiera salvado ia vida de un inocente... Así es. que eso de escuchar lo que hablan, tras de las puertas... ¡no se sabe... puede ser malo... o ser bueno... Eso, según... Según lo que pueda oírse y según lo que se haga... En aquel caso mismísimo del puntapié, por ejemplo, había oído Raque ciertas cosas- Aquellos tres empleados que estaban hablando allí, cuando Roque escuchaba en la puerta, estaban preparando una traición para robar a don Jaime. Roque se lo dijo a! amo, y el amo, gracias a eso, pudo salvar su fortuna y hasta puede que la vida. Así que... ¡según, según... Eso de escuchar es según... Y en todo pasa lo mismo... Para algo, nos han dado a cada hombre criterio y libre albedrío: para estudiar cada caso y, según las circunstancias, decidir... Eso se dijo don Jaime. Y aunque ya no había manera de quitarle al pequeño el puntapié, le dio, para compensarle, otras cosas: le clió, por lo pronto, más sueldo; le dio luego otro cargo mejor, y le puso en camino de- que Roque pudiera- -como pudo- -hacer carrera y pudiera comer las perdices que comen los hombres huenos a quienes el destino hace ¡tac 1 en un momento dadd de su vida, decidiendo en ese ¡tac! que vivan- -sin faltarles de comer- -felices y tranquilos muchos años. (Dibujos áe B s p l a n d í u MANUEL A B R I L
 // Cambio Nodo4-Sevilla