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En el g é n e r o vestido de una pieza, observo que el talle, -más alto, se indica con r í n t u r ó n de enero, cuya hebilla reproduce un juguete o el animal preferido; se tallan en madera o en marhl. tíl collar, igual y corto, está muy indicado. Todas las- lanas son Ouenas para las runas; en cuanto a. colores, hoy se exigen los obscuros, animados con la corbata de tonos claros y brillantes. E l cinturón y el p a ñ u e l o también pueden poner i m a n o t a alegre ai conjunto. L a bufanda, cosida a l a espalda, para evitar que ruede por ei suelo, cosa que ocurre umimen a las mamas, será de dos colores. Nada de complicaciones n i de cortes rebuscados que aminoren l a gracia, m á s encantadora porque se desconoce. Me parece que l o s pnegtus en cualquier forma, volantes, frunces y jaretas, deben ser el ú n i c o adorno. Los crespones se escotan en redondo, nunca en pico; alguna vez en cuadro para los vestidos d e vestir, los cuales se c o r t a r á n siempre en forma, y no llevarán c i n t u r ó n si la n ñ a empieza a tener línea se le podrá poner cinturón, m á s o menos alto, según su edad y su estatura. Aconsejo las mangas coi tas para los trajes elegantes. Recomiendo el p a ñ o de color claro si las madres se resisten a comprar sedas o muselinas, porque ese tejido de lana se presta a todas las combinaciones soñadas. Üu bonito recortado en forma de almenas festoneadas, embellece cualquier ¡xajeciüo. L o s abrigos, ante todo, han de ser abrigos; escojan ustedes buenas- lanas: la jerga es preferida. Sean rectos o acampanados, carecerán de adornos; pero se puede agregar una corbata de piel o un pañuelo de seda anudado por dentro del g a b á n todo lo correctamente que permita la movilidad de las niñas. Buenos guantes de lana blanca con. manopla son corrientes, porque el precio de los d. e piel no e s t á al alcance de todas las familias. Abordemos el punto, y afirmemos que siempre está a l a moda; los puüower, algunas faldas, las bufandas- tiras destinadas a ocupar el puesto del c i n t u r ó n y corbatas anudadas bajo un cuello de piqué blanco conservan e. l puesto q u e vienen ocupando hace años. Se puede agregar una recién llegada: la esclavina de tres pisos q u e se echa sobre los hombros como un chai; pero m á s cómoda, porque se queda sobre los hombros, y da a la niña un aire de perfecta corrección. P a r a estar en casa, ¿q u é es lo mejor? El pijama, compuesto de pantalón ancho plegado alrededor de la c i n t ü í a casaca larga y cruzada, sujeta con cinturón de tela igual a la de la corbata, llamada Laraliére. Las batas se empiezan a usar cuando ya se lian cumplido ocho años. Los delantales para preservar los vestidos hacen un buen servicio. Advierto que la forma jardinera es bonita y práctica, con su gran bolsillo en el centro. Dedicaremos algunas líneas a los chicos, aunque hay poca variación en su traje. K! clásico marinero pasó de moda: queda la chaqueta con botones dorados, como abrigo, sobre blusa clara y pantalón marino; e! pantalón corto se sostiene por medio de t i rantes o se abrocha a la blusa. Las madres deben procurar que. ésta tcng; ¡aspecto de TRAJE Í. ANA TE T) K TAUDE, COS PE NEGRA ESCO- BLANCO. (M O OKI. O ¡Í I- L U Y E R E) HUÍTCO K r E LAXA, TKBCIOI KCON BOTO- NKS PF. I. M I S M O ITVITDO. f (M o n i! O i XO T l