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A B C. M A R T E S 8 DE M A R Z O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. jor acogida, habiéndome presentado al m i nistro de Comercio y al de Hacienda, para que las modificaciones que con arreglo al estado de l a balanza comercial creía Francia que le interesaban y eran en perjuicio de Esoaña, se redujesen al mínimo posible. Por todos estos motivos y por los de Iá simpatía personal que siempre sentí hacia! el Sr. Briand, la noticia de su muerte me, ha producido un verdadero pesar. 1 Creo que la política internacional de l a paz pierde con el Sr. Briand probablemente: su caudillo mejor y más eficaz. Y Francia! uno de sus más altos valores políticos. 7 1 ¡a emoción de todos los diputados, pronunció cortas palabras en las que dijo, entre otras cosas: E l doloroso hecho, que se h a producido casi repentinamente, embarga de emoción a todos los que asistimos a esta Cámara. L a gloria que Briand alcanzó para l a tribuna francesa, y l a parte que él tomó en la obra tan difícil e incierta, en algunos momentos, como es l a organización del mundo después de l a mayor sacudida a que ha s i do sometido, imponen a todo, lo mismo a los que le aplaudieron como a los que le combatieron, el homenaje de respeto y de recuerdo que la Cámara le dedica en estos momentos. Después de estas palabras del S r Tardieu, la Cámara, como antes decimos, levantó la sesión, en señal de duelo. A consecuencia del fallecimiento del señor Briand, el S r Tardieu, que debía salir para Ginebra esta noche, a las nueve y media, ha aplazado su marcha. Dolorosa impresión en Ginebra. Discurso de Hymans Ginebra 7, 10 noche. L a muerte del señor Briand ha producido ¿olorosísima i m presión. L a noticia empezó a circular esta tarde, cuando acababa de reunirse la comisión general de la Asamblea y poco después el Sr. Hymans anunció el fallecimiento. Ante la Comisión y periodistas y público, puestos en pie, el S r r. ymans, en medio de un impresionante silencio, tributó el elogio postumo al gran artífice de la paz y de la Sociedad de Naciones D i o el pésame a la delegación francesa y propuso suspender la sesión por quince m i nutos en señal de duelo. E l S r Bonoanr agradeció el homenaje que se tributaba al S r Briand, del cual d i j o L e ha sorprendido la muerte cuando l a Asamblea se ocupa del conflicto ehinojaponés, en cuyo principio y desarrollo intervino y sin que haya podido ver implanf. -ida l a ob a de paz mundial Acto seguido se levantó la sesión por quince misSíis. r E l conde de Romanones Francia tiene el privilegio de que en l a hora oportuna nunca le falta el homb. y necesario, y cuando l a oportunidad desaparece, deja a un lado al hombre por muy eminente que sea. Tal es el caso de Briand. Hace unos años fué el hombre necesario. Tantas cuantas veces estuvo al frente del G o bierno cumplió con su deber; pero política- mente había muerto hacía y a algún tiempo, cuando se presentó a l a Presidencia de l a República y fué derrotado. Esta fué la prin- cipal señal de que sus facultades portento- sas comenzaban a declinar por haber tenido la debilidad de prestarse a un juego de sus amigos, aspirando a la primera magistratura, sin darse cuenta que él era muy superior a la presidencia de l a República, para la cual se requieren siempre hombres de con- diciones no extraordinariamente sobresalientes. Briand muere con la amargura de haíser, visto fracasado su empeño mayor, o sea, que tuvieran éxito y realidad sus entelequias sobre la paz universal. S u nombre perdurará, porque pocos como él han sabido encarnar el espíritu de Fran- cia. 1 La impresión en el extranjero En Inglaterra. Telegrama de MacDonald Londres 7, 10 noche. L a noticia de l a muerte del S r Briand ha causado gran i m presión en los círculos políticos de esta capital, lamentándose unánimemente l a desaparición- ¿el gran estadista, que tanto trabajó en favor de l a paz. E l S r MacDonald ha telegrafiado al señor Tardieu, expresándole el profundo sentimiento que el Gobierno inglés experimenta con motivo de l a muerte del S r Briand, y el gran sentimiento por la p e d i d a del ilustre estadista. -E l nombre de Briand- -dice el jefe del Gobierno inglés- -quedará por siempre en Ginebra. Juicio de Madariaga Ginebra 7, ro noche. E l Journal de Gcneve publicara mañana un artículo del señor Madariaga en honor del Sr. Briand, que sobrevivirá, dice, porque l a muerte es i m potente para matar a los que como B r i a n d han vivido en espíritu Añade el S r Madariaga que Briand tenía amplitud de punto de vista de ciudadano del mundo, perspectiva de historiador y paciencia de sabio. E r a el maestro de esta marcha ascendente y emocionada hacia l a paz y sobre todo tenía fe. L a agencia Flavas ha transmitido igualmente a París unas palabras del S r M a d a riaga, describiendo la emoción de la Asamblea al conocer la noticia y tributando un elogió al finado, que si ayer fué el inspirador, el lider, mañana será el héroe común en esta patria de las patrias que él ha sabido crear Emoción en Berlín Berlín 7, Q noche. L a muerte del señor B r i a n d ha provocado gran emoción en los círculos políticos berlineses. E l Gobierno alemán ha hecho presentar inmediatamente su pésame a l a Embajada francesa. L a muerte del S r B r i a n d- -h a declarado el Sr. Loebe, presidente del Reichstag- -implica una pérdida muy grande para F r a n cia y para E u r o p a L a muerte del gran estadista francés, el campeón del acercamiento francoalemán- -ha dicho el S r Stresemann, hijo del difunto canciller- sucede en un momento trágico de la historia de Europa, y antes de haber podido darse cuenta del destino que tendría la política que inició con tanta valentía y pasión. E l director jefe del Berliner Tageblatt, Sr. Welff, ha manifestado que el nombre del Sr. Briand figurará entre los de las mayores personalidades políticas de los actuales tjmpos. El ministro de Instrucción P ú blica B r i a n d que desde su juventud muestra una visión ambiciosa, noblemente ambiciosa, de los grandes problemas políticos de su tiempo, era una de las mentes más preclaras y que con más cuidado se daba cuenta de l a unidad del problema europeo. De aquí que en estos últimos años fuese de todos los políticos europeos el que con más profundidad y más persistencia ha propugnado por l a unidad económica de E u r o pa, como forma única de salvación para ella. Pierde la Europa actual, la Europa de l a post guerra, uno de los líderes de la paz y a que todo el futuro pacifista europeo tiene, dos supuestos, ambos defendidos por B r i a n d la inteligencia de Francia y Alemania y l a federación económica europea. P a r a todo hombre moderno, la muerte de Briand es un motivo de duelo. 1 Opiniones de políticos españoles Don Alejandro Lerroux T u v e el gusto de conocer a Briand y a l morzar con él, en distintas ocasiones, en el año 1926. Desde entonces había entre nosotros dos una amistad, si no íntima, cordial y cultivada. E n diversos momento? por motivos políticos, hablamos y oí siempre, con el respeto que merecían, las opiniones de aquel insigne hombre político, que era hombre de una capacidad y de una comprensión solamente comparables a la de Clemenceau. Recientemente, al triunfar l a República en España, y en m i cargo de ministro de E s tado, tuve que concurrir a Ginebra; me puse en comunicación con él y en varias ocasiones coincidimos en la apreciación de los problemas internacionales, cabiéndome l a satisfacción de saber que él había visto con agrado la posición de independencia en que yo procuré poner la representación de E s paña en la Sociedad de Naciones, no obstante haberse supuesto por algunos que l a anterior representación había estado supeditada a otros intereses que no eran estrictamente los nacionales. L a última vez que estuve en Ginebra y que tuve el honor de presidir l a reunión de la Asamblea ordinaria de la Sociedad de N a ciones, le oí al S r Briand consejos y opiniones que me ayudaron a conseguir que nuestro país hiciese allí un papel decoroso. Y con motivo de estarse tramitando entonces modificaciones de las relaciones comerciales entre los dos países, tuve de su parte la me- El señor Fabra Rivas P a r a mí, l a muerte de Brjand representa una pérdida extraordinaria. Lo conocí en la intimidad. Fué el primer administrador y uno de los fundadores de L Hmmnité, de donde yo fui redactor. A pesar de los sitos cargos que ocupó, conservó siempre u n a gran sencillez en el trato y sobriedad en las; costumbres. Sentía gran pasión por la p- es- l ca. Muchas veces se encontraba con un re- dactor de L Humanité e iban a almorzar j u n tos en un modesto restaurante. Fervoroso amante de España, simpatizó siempre con los anhelos del proletariado es- pañol, que hoy lamentará su muerte. E r a una gran autoridad en Ginebra, y siempre se le consultó cuando la paz del mundo estaba en peligro. E r a decidido paclfiesta, partidario de la justicia social y de l a unidad europea. Pésame de Brüning Berlín 7, 10 noche. E l canciller, señor Brüning, a l expresar su pésame por el fallecimiento del S r Briand, entre otras cosas, dice: C o n B r i a n d desaparece una importantísima personalidad política de l a historia moderna. Su nombre queda unido, para el pueblo alemán, con los esfuerzos para un acercamiento germanofrancés. Siento personalmente su desaparición, tanto más dolorosa cuanto que tuve ocasión de anudar relaciones con él, y de aprender a conocer su altitud de miras políticas, su claro juicio y su grandeza de alma,