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A B C. M A R T E S S DE M A R Z O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 21. la mesa presidencial para estrechar la mário del Sr. L e r r o u x y felicitarle. L a impresión dominante era la de que el jefe del partido republicano radical acababa de pronunciar uno de los discursos más el o- cuentes y trascendentales, que dijo pleno de vigor y energía. llegaron las horas críticas para la Patria, recordad que todos los partidos que hoy tienen representación en las Cortes Constituyentes, en esas horas críticas en que se corría el peligro de no tener un candidato para l a presidencia de la República pensaron en mí. ¿Se necesita mayor Jordán? M i m a y o r esfuerzo es contener a Ja opinión pública p a r a que no rae p r e c i p i te en el G o b i e r n o N o quieren que gobernemos. Pues si no estuviéramos en potencia propicia para gobernar, 1 se preocuparían de semejante cosa? H a y una porción de figuras, incluso con categorías de jefes de minoría, en el P a r l a mento, que me parece inverosímil que nadie piense que ellos puedan gobernar, y no lo digo para escarnecerlos, sino porque todas las cosas necesitan una evolución, una marcha ascendente. Y o no sé si tengo condiciones para gobernar. Después de todo no se va a crear un tribunal para examinarnos, sino sue se trata de un concurso libre ante la opinión pública, y ésta la tengo, de tal suerte, que m i mayor esfuerzo es contenerla para que no me precipite al. Gobierno. ¿Y qué he hecho yo para esto? Sencillamente ocupar el puesto que dejó vacante el buen sentido político, que ¡dejaron vacantes todos los que no se dieron cuenta de que los programas y los procedimientos tenían que realizarse mediante una transformación de adaptación a la realidad, cuyo olvido era no merecer el Gobierno. Y si algunos lo han conquistado, ha sido por el sacrificio de los otros. A l partido republicano radical le basta l a confianza en sí mismo, para tener la seguridad de que la revolución, como Saturno, devora a sus hijos, y los Gobiernos en el período revolucionario no pueden sostenerse largamente, y por mucho que lo fueran los que le suceden, siempre llegaría el partido republicano radical, a tiempo de cicatrizar tantas heridas injustas. N o para nosotros no pasó la hora. ¿N o habéis dicho que soy. tan joven? Estad seguros de que m i voluntad es la de no morirme sin gobernar con todos vosotros. Pero el partido republicano radical no tiene prisa por gobernar, y los que sienten esa impaciencia no se ponen a tono con la realidad. P e r o si mañana mismo nos hiciéramos cargo del Poder público, sabed que estamos en condiciones de tener en veinticuatro horas cubiertos todos los cargos: ministerios, subsecretarías y Gobiernos civiles. S i hubiese, sin embargo, un Gobierno que satisfaciese las aspiraciones del país, que realizase parte de nuestro, programa, no tendríamos por qué empujarle, porque nuestro pensamiento está en la Patria, en el pueblo, en el ideal y no en la codicia del Poder. L o s gobernantes, partícipes inmediatamente del Poder, están sometiendo a España a verdadera vergüenza y a verdadera ignominia. Todo llegará. Necesariamenfcs llegará, porque llegará el momento en que, por su propia convicción, el partido socialista- -y no constituye en mí obsesión- -abandone sus puestos en el Gobierno, porque comprenderá que no puede seguirse sino una política concreta, que nos conduzca a obtener de la democracia todo el fruto que España tiene derecho a esperar de ella, o Dor sus decepciones, el abandono de sus propios amigos, la sublevación de los campos, sobre los que hicieron impensadas promesas, que no pueden realizar; la rebelión contra aquellos procedimientos de gentes que llegaron sin pasar por ninguna Aduana, y unos y otros partidos, con el peligro de que los gobernantes y partícipes i n mediatamente del Poder, por medio de los Juzgados municipales elegidos, por medio de las Alcaldías, están sometiendo a España a verdadera vergüenza y a verdadera ignomin i a el- propio partido socialista rechazará esas responsabilidades, y no tiene más que una manera de hacerlo: abandonar el Poder cuando crea que ha llegado el momento de abandonarlo. Y o no les impulso; yo no se lo pido. Se lo van a pedir todos los intereses que en España se encuentran lesionados por anticipaciones de una política partidista y de egoísmos, bien explicable en partidos que han vivido tanto tiempo en la oposición y llegan de repente a las alturas del Poder. Pero más explicable sería que, pensando en el porvenir y estudiando la historia de sus similares en otros países, se adaptasen al ritmo, educando a las masas, preparándolas para esas transformaciones. Después vendrán nuevamente Gobiernos en que estén ponderadas la representación del partido socialista y la ele democracia republicana, que en sus evoluciones haya llegado a hacer posible que la burguesía, el capital, los altos i n tereses del capitalismo y del individualismo se acomoden a esas nuevas modalidades, no el de M a r x n i el comunista, que todo viene a parar en Jo mismo, porque no hay lógica en el socialismo, sino para en comunismo. L o que desde otros campos han l l e g a do al p a r t i d o r a d i c a l Se dice que contra mí no hay nada, y tampoco contra el partido radical, sino contra la avalancha que lo inunda, y yo pre- gunto: ¿Pero es que esas avalanchas no i n vaden a los demás partidos? Pues si ellos no tienen avalanchas peor para ellos, porque es que no representan a nadie. Pero no es eso; es que ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga del lugar en el que a ellos les queda libre, de visión. No. se puedo cerrar ia puerta a. esos elementos. Pues sería el colmo de las contradiciones haberse pasado la vida captando voluntades y cerrar la puerta a esos hombres que rectifican y se acercan a nosotros. Con ellos nos honramos y nos engrande- cemos. Nada más simbólico ni expresivo que lo que acaba de ocurrir en Barcelona; no voy a halagarme de ello, porque parecería una vanidad personal. Pero, ¿es que yo he tenido que rectificar algo? M i programa es éstej yo no he rectificado n i un tilde de nuestro programa, y ninguno me ha vuelto l a espalda. ¿Quiere decir esto que todos los que llegan van a permanecer con nosotros? ¡O j a l á! Probablemente, no. Pero con que nos quede uno que tenga el valor representativo que significa haber conquistado un hombre, una voluntad, ya es suficiente para justificar la tolerancia que yo recomiendo a todos. A nuestros adversarios les ocurre lo que a las feas cuando ven que las guapas son demasiado cortejadas. ¡Suerte que tiene uno! ¡Qué le vamos a hacer! Hasta en caricatura se me ha representado con una caña de pescar y sin cebo en el anzuelo, diciend o E l que quiera picar que pique. Aquí no se engaña a nadie Porque actuamos en la vida con un sentido humano. L a República es para todos los españoles, gobernada por los republicanos, dando en su día participación a todos los demás, cuando lo merezcan. Allá en la cuando veamos realizado nuestro ideal, en práctica todos los postulados de nuestra doctrina, aún extenderemos los brazos al cielo, no en amenaza, sino en plegarit para pedirle a la divinidad nuevos ideales que realizar, porque nosotros, románticos siempre, seguiremos subiendo hasta la cumbre de los más elevados ideales. Impresión final Cerca de tres cuartos de hora estuvo en el uso de l a palabra D Alejandro Lerroux. Fué constantemente interrumpido con muestras de asentimiento, aplausos y ovaciones. A l finalizar el discurso, la ovación fué indescriptible y los concurrentes desfilaron ante Banquete homenaje al director de Correos E l domingo fué obsequiado con un banquete el nuevo director de Correos, D Se- rafín Ocón. L o había norganizado los que fueron antiguos alumnos suyos, y en torno del agasa- j jado tomaron asiento un centenar de co- mensales. Vinieron algunas representaciones de provincias. A la derecha del Sr. Ocón tomó asiento D José Francés, alumno del director de Correos en la convocatoria de 1904, primera en que actuó de profesor el homenajeado, y el Sr. Vizuete, como representante de la última convocatoria de 1917. Llegada la hora de los postres, el señor, Ocón fué obsequiado con un pergamino conmemorativo del acto, hecho por el oficial del Cuerpo Sr. Salamero y Ressa. i E l Sr. Barbero levo numerosas adhesio- nes, y D José Francés ofreció el agasajo al; Sr. Ocón, y, por último, éste, en términos, emocionados, agradeció el agasajo y se dijo representante del espíritu de cordialidad y, unión de todos los funcionarios. E n otras provincias E l ministro de Justicia asegura, en B u r g o s que no h a y que temer decretos de disolución. G o b e r n a rán quienes deseen las C o r t e s Burgos 7, 10 mañana. E n el Coliseo de Castilla se celebró ayer un mitin, radical- socialista, en el que tomó parte el ministro de Justicia. Asistieron representantes del partido de distintas provincias. E l Sr. Ferrer, que ocupaba la presidencia del acto, dirigió un saludo a los presentes. Anunció una serie de actos para que la doctrina del partido llegue al último rincón de la provincia, en la que, según el orador, hay mucho caciquismo. Después de hablar varios oradores, pronunció un discurso el Sr. Albornoz. Discurso, jde! m i n i s t r o de J u s t i c i a Dice que los representantes de la tradición nacional son ellos. Recuerda el lema de los tradicionalistas que se liaman españoles, que es el de Dios, Patria y Rey, y que no es más que un frente contra la República. Ataca duramente a los diputados de las derechas. S i somos enemigos de una autoridad brutal, simbolizada por el látigo y la espuela, queremos una autoridad moderna, demócrata y republicana. Ño somos tampoco enemigos del orden. Porque lo que hay es que el silencio que ellos quieren es el silencio manso del criado y la resignación de los siervos. Entendemos que el orden no es la quietud de los cementerios, sino la manifestación libre, activa y pública en la Prensa, en el Parlamento y en la tribuna pública. Tampoco somos enemigos de l a propiedad, sino todo lo contrario, y de ello nos tildan los accionistas de los Bancos, los dueños de las grandes Empresas y los que acaparan la tierra nacional. Somos enemigos de los grandes ladrones, que tantas veces bordean el Código. L a República no significa un salto en las tinieblas ni una aventura en el seno de l a desconocido; no es l a negación de valores,