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A JS C. M A R T E S 8 DE I A K Z D D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 25, al servicio del bien, y entonces la autoridad en vez dé recoger las pistolas de la burguesía ofensiva, recogerá las plumas que infieren heridas más hondas que las de las balas. Termina el Sr. Peman entonando un canto a la tradición, representada en Maeztu, gran cristiano y gran español. CON MOTIVO DE H A B E R L E SIDO CONCEDIDO E L PREMIO LUCA- DE T E N A SE CELEBRA UN BANQUETE EN HONOR DE RO D E M A E Z T U E n el hotel Ritz M a d r i d E l domingo por la noche se celebró en el hotel R i t z l a comida que el marqués de Quintanar, director de la revista Acción Española, ofreció al ilustre escritor don R a m i r o de Maeztu, con motivo de haberle sido otorgado el premio L u c a de Tena 1932. Fueron invitados al acto los directores de la Sociedad Acción Española, los colaboradores de la revista y varios directores de periódicos, incluyendo a los tres que formaron el Jurado del citado premio. disciplina, y el obrero y el campesino. que creyeron que su üatrimonio debían i r a buscarlo al bando del grosero materialismo marxista... Todos nos equivocamos. ¿Por qué no ennoblecer ahora nuestra derrota con una paz sentida y duradera... Terminó brindando por D Ramiro de Maeztu, por A B C que premia, y El Debate, que sufre. D o n Eugenio M o n t e s A continuación se levanta a hablar el escritor y catedrático D. Eugenio Montes. R e cordó que los escritores tienen caminos para i r y p a r a volver. Maeztu es de los que han ido, pero ha sabido volver para su mayor gloría y la de España. Y a se ha rectificado la idea que la civilización viene del Norte, porque de un rincón de Vasconia partió I g nacio de Loyola para combatir a la reforma, y de otro rincón vasco salió Ramiro de Maeztu, para combatir a la revolución. Maeztu ha tomado de la antigua panoplia española las armas para contenéroste tipo melancólico extranjerizo, y resucitar la grandeza española. Se venía haciendo una campaña contra España, hasta que los mismos escritores extranjeros descubrieron la gran originalidad española. Maeztu es el primero que predica con su pluma el ideal de la contrarreforma, y aspira a que triunfen las ideas de catolicidad, de Monarquía, en el sentido de autoridad, porque es aes la España de la tradición. Discurso del marqués de Luca de Tena L o s aplausos que mereció el marqués de Quintanar se prolongaron en honor al marqués ele Luca de Tena, que se levantó a continuación. E l director de A B C testimonió cuál había sido su satisfacción en ver premiado un artículo de D. Ramiro de Maeztu con el pre- mió que él había creado a la muerte de su padre, para recordar su memoria para estímulo de periodistas. Elogió la labor literaria y periodística del señor Maeztu, quien- -estaba seguro de e l l o- -ponía por encima de sus bien ganadas glorias proícsionalaí, su condición de gran español. E s significativo- -añadió- -que este año haya correspondido el premio que lleva el nombre de un periodista tan español a un escritor tan español, por el artículo de presentación dé una revista, que es española hasta en el título, porque de su entraña subieron las sagradas letras hasta su cabecera Recordó que el Jurado, al otorgar el premio, hizo constar que no todos sus miembros estaban conformes con las ideas sustentadas en el artículo premiado. Esto da al fallo un mayor carácter de imparcialidad, si se tiene en cuenta que tampoco la ideología de A B C está absolutamente conforme con las tesis del Sr. Maeztu. Pero en estos momentos difíciles para los que sustentamos un ideal común, es grave error hablar de los principios que pudieran separarnos, y sólo debemos pensar en lo que nos une. Terminó diciendo que él, que había dispuesto un premio anual para honrar la memoria de su padre, consideraba que esta memoria había sido honrada al concedérsele a D Ramiro de Maeztu. Los concurrentes L o s señores A z n a r y Señantes, directores de El Sol y El Siglo Futuro, excusaron ¡su asistencia, por encontrarse fuera de M a drid! E l marqués de Quintanar sentó a su derecha a D R a m i r o de Maeztu y a su izquierda al marqués de L u c a de Tena, y sucesivamente, a ambos lados de la ínesa presidencial, a los señores García Mercadal y P u j o l director de Informaciones, que, con A z n a r formaban el Jurado del premio L u c a de Tena, y marqués de Valdeiglesias, d i rector de La Época; Hernando de L a r r a mendi, Delgado Barreto, director de La Nación; Herrera, director de El Debate; T a r dichí, el catedrático de l a Facultad de M e dicina D Enrique de Salamanca, L u c a de Tena (D Fernando) director gerente de Prensa Española, y Madariaga. Otros, sitios fueron ocupados por D E m i lio Herrera, L i n a r e s Rivas, Herrero, García, Goicoechea, marqués de Santa Clara, Sáinz Rodríguez, Pendri, D José Luis O r i o l y otros cuyos nombres sentimos no recordar. t Palabras del señor Sáinz RodríE l catedrático de la Universidad Central D Pedro Sáinz Rodríguez resaltó la i m portancia de las palabras del Sr. Montes, propugnando qu; a. su ejemplo, los jóvenes españoles profundicen en el sentido español y penetren en nuestras tradiciones. E l hecho de que los jóvenes busquen la tradición es algo tan fuerte v trascendental que merece ser consignado. Tuvo un recuerdo para el insigne Menéndez Pelayq. sin cuyas obras no podríamos pensar como lo hacemos hoy. Sintetiza el orador el drama espiritual de Maeztu, buscando la tradición en l a realidad española, en l a verdadera España libre de institucionalismo erasmita. s uez Palabras del marqués de tanar Quin- Ofreció el banquete el marqués de Quintanar. Comenzó congratulándose por ver reuñidos a amigos llegados de los cuatro puntos cardinales del horizonte derechista de nuestra patria. D i j o después que era una fiesta a que, presididos por el recuerdo de aquel maestro que fué D Torcuato L u c a de Tena, el noble desprendimiento de su hijo y el voto de tres ilustres directores de diarios de M a drid, los Sres. P u j o l García Mercadal y A z nar, premian al gran luchador R a m i r o de Maeztu... E v o c a a los que están ausentes, y entre ellos a D José Calvo Sotelo, de quien hace un caluroso elogio. H a b l a de la personalidad del Sr. Maeztu, diciendo que e el cerebro del movimiento doctrinal que se titula Acción Española, que no es un partido político, y que sólo desea l a paz más absoluta entre todas aquellas personas de los diversos sectores que antes del 14 de abril fueron actores de la cosa pública. H i z o un breve resumen de la situación política actual, diciendo que todos deben deponer sus vanidades, ya que ante la revolución todos se equivocan; se equivocan- -agrega- -los partidos históricos; se equivocó aquel gran español que supo plantar nuestra bandera roja y gualda en el corazón ele A l hucemas se equivocó el grande de España, que sentaba a su mesa al intelectual traidor y al íacerdotí que juzgábala la República clima propicio para el catolicismo, y el m i litar que ignoraba que sólo armándose doctrinalmente se puede mantener incólume la Discurso de don Ramiro de Maeztu A l levantarse a hablar el Sr. Maeztu, es acogido con una gran ovación. Con emocionadas palabras, dio las gracias a todos, y especialmente a l a gentileza del marqués de Quintanar, al Jurado que le había otorgado el premio y al marqués de L u c a de Tena, ejemplo altísimo de patriotas y periodistas, que ha renunciado a una labor personal en la que tenía puesto todo su amor, para coger las bridas de A B C, para recoger la herencia gloriosa, llena de responsabilidades, que dejara aquel inolvidable periodista, aquel grande español que fué D Torcuato L u c a eje T e n a Dirigiéndose a los que le rodeaban, dijo que nunca se había encontrado en mejor compañía. Recordó que allá en la Asunción, del Paraguay, se le apareció una vez l a matrona España para hablarle de un porvenir mejor que el de ahora. Fué entonces cuando comprendió que la misión de España no fué territorial o adquisitiva, sino la de sacar del salvajismo de la selva a millares de hombres nativos para atraerlos a la c i v i lización. Cumplida esta misión, el español, sin ánimo para más, tendió su capa en el suelo y se echó a dormir sobre ella. Añadió que el dolor alecciona, y que la obra qué precisa hacer es colectiva: pero, para emprenderla, hay que tener de España el concepto que arranca de la tradición. H a cen falta para esta obra hombres de enlace; hay que buscar lo que más une, y no lo que más desune. Se trata de reconstruir a E s paña des. pués de varios sifflos de abandono. Discurso de don José María Peinan H i z o un elogio de Maeztu no sólo por sus relevantes méritos de escritor, sino por la honestidad de su vida, por su directriz segura al margen de toda seducción, atento sólo a su conciencia, que era la conciencia, española, la conciencia de la enorme responsabilidad del escritor, del que tiene en sí el poder ele la difusión de formar un estado de opinión, pero en el que, con desgraciada frecuencia, han caído los intelectuales que han vendido su integridad de pensamiento, alquilándose al servicio de las, malas empresa que podrían terminar en la ruina definitiva de España. Se felicitó de que el premio creado en memoria dé aquel gran español que fundó A B C, a quien Dios hizo el favor de llevársele para que no pudiese presenciar las tristezas del presente haya recaído en un hombre del mérito de Maeztu. Cree el orador que habrá un día en que se ponga límite racional constitucional a la l i bertad de Prensa, del cinc, de la enseñanza, cuando estas propagandas no se subordinen 1