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A B. C. J U E V E S ib- DE M A R Z O D E i g EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 19 32 1 E l Sr. Azafia se ha limitado a una actitud desdeñosa que está en relación con la modestia del orador, pero que no corresponde a la altura da las personas que firman l a proposición. Y a he visto que el jefe del Gobierno prefiere continuar en su silencio, que ampara su despotismo. E l P R E S I D E N T E E l jefe del Gobierno tenía pedida la palabra y esperaba el momento oportuno para intervenir. (Grandes rumores; y protestas contra el Sr. G i l Robles. E l presidente del C O N S E J O declara que no ha formado un juicio bastante claro sobre la tendencia de la proposición. N o sabe si se trata de una nueva ofensiva parlamentaria y política de la minoría del señor G i l Robles, o bien de buscar una declaración de Gobierno sobre una cuestión de fondo. S i se relaciona con el propósito de suscitar un debate que obstaculizara la marcha normal y desembarazada de las Cortes, tendría que oponerse a estas maniobras. S i se tratara de una declaración política, tendría que oponer inmediatamente al propósito la declaración de que el Gobierno hacía cuestión de confianza la votación en contra de dicha proposición. N o se está discutiendo, añade, cuál ha de ser el régimen de Prensa en España. Entiende que el mejor régimen de ésta, es de- una absoluta libertad; y tiene que anticipar que, si se encontrara en los Tribunales la flexibilidad necesaria para ocuparse áe los delitos de Prensa de carácter tan especial, podría llegarse a una solución con una ley de Prensa. ¿Pero qué tiene que ver todo esto con la política del Gobierno? añade. E l Gobierno desea la normalidad, de la vida de la Prensa. Se da cuenta de que al aplicar la ley de Defensa de la República ejercita un poder extraordinario, pero que está amparado en la Constitución, y aunque esperamos todos que pase pronto este peligro, ya es sabido que la vigencia de la ley está ligada a la vida de las Cortes. A h o r a hay que usar de los medios legales que tenemos en nuestra mano. Solidaridad Obrera, añade, no ha dejado de publicarse por la aplicación de la ley de Defensa de la República, sino porque el gobernador de Barcelona se incautó de la imprenta, porque en ella se tiraban hojas clandestinas. E I S r R O Y O V I L L A N O V A E s o sí que es hipocresía. E l presidente del C O N S E J O Se han suspendido periódicos, de la derecha, pero no hay que pensar que se intentara 2 a desaparición del periódico El Debate. E n nuestro ánimo está que dicha publicación vuelva a aparecer. L o que yo quiero es que los procedimientos defensivos del Sr. G i l Robles induzcan a una buena solución. Claro está que no tratamos por igual a periódicos que defienden a la República que a aquellos que publican una especie de manifiesto, como el que se refería a la situación en que se hallaba la República, afirmando que se encontraba en situación análoga a aquella en que se halló la Monarquía en los primeros días de abril de 1931. Añade que una comisión de personas allegadas a El Debate le visitó en la Presidencia del Consejo para decirle que disponían de 80.000 hombres que lanzarían contra el Gobierno si éste persistía en su política anticlerical. Declara que la suspensión de un periódico, no puede achacarse argumentando con el perjuicio que se causa a los intereses de una industria. ¿H a y perjuicio para una E m presa? -pregunta- pues lo lamento; pero en todo caso lo que respetaba sería la l i bertad del pensamiento y el derecho del escritor a confiar sus ideales al público. L A L U Z P E L A CASA A D I Ó S MI DINERO! -P E R O ¿Q U E PASA, E P I F A N I O? ¡N A D A! ¡U N A T O N T E R Í A! ¡ÍJUE SE NOS H A E S C A C H A R R A D O E L ENCHUTASV Niega que los periodistas se sientan coartados actualmente en su libertad de escribir, según denunció el Sr. G i l Robles. Pregunta a qué periodistas se ha dirigido el Gobierno pidiéndole tal o cual, indicación favorable. E l Gobierno, dice, jamás ha usado de ciertos medios, -y no quiere usarlos, porque entiende que se deshonra tanto el que soborna como el sobornado. Estima que en política hay tácticas erróneas, que perjudican al fin deseado. N o podía faltar esta tarde el consabido argumento que rueda estos días por Madrid. E l señor G i l Robles ha tropezado con una idea averiada, que no sirve más que para dar que hablar: la de que el presidente del Consejo es un tirano. Entiende que es peligroso poner en circulación una tontería en Madrid, porque arraiga mejor que las acacias. (Risas. L o que pasa es que se ha perdido, a causa de la larga, suspensión del Parlamento y de no haber habido verdadera Prensa política, el sentido de percibir los matices del arte de gobernar; se dice que porque el Gobierno mantiene firmes las riendas del Poder, el que lo dirige es un déspota. Incidéntalmente dice al Sr. Royo V i l l a nova que en Alcalá- no ha nacido más que Cervantes; Cisneros, no. Se lamentaba, añade, el señor Royo que L A B O R E S F E M E N I N A S -Por su positiva utilidad práctica, el público femenino busca las lecciones de labores que publica B L A N C O Y N E G R O E n el número del domingo próximo aparecen grabados y explicaciones que enseñan a confeccionar un a b r i g o para niña. yo haya dejado de ser liberal. Entiende qué una cosa es liberalismo, y otra cosa es l a libertad. A q u e l e s un concepto distinto, porque la libertad es algo concreto con lo qua hay que gobernar. Tampoco es lo mismo ser liberal, que ser libre. Se puede ser una cosa y no ser la otra. Y dice que para que los españoles sean libres, aunque no sean liberales, es preciso el actual proceder del Gr ierno. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A interrumpe y se oye una injuria contra él. (Protestas del Sr. Abad Conde y otros- diputados. E l presidente del C O N S E J O defiende l a teoría de que el ser liberal depende de uno mismo, pero la libertad la dan los demás. Afirma que es falso que aquí gobierne u n hombre apoyado por una mayoría dócil, concepto que pone a prueba vuestra paciencia (a la mayoría) y mi buen gusto. Gobierna A z a ña, añade, porque un grupo de diputados se ha reunido para que yo gobierne de acuerdo con lo que ellos desean, interpretando su voluntad, y no porque haya reunido a mi a l rededor 250 diputados. Que no os guste mi manera de gobernar- -dice a los agrarios- -es mi orgullo; si alguna medida política mía mereciera vuestra aprobación, se me caería la cara de vergüenza, (Fuertes rumores. (Grandes aplausos de. la mayoría. Todo esto consigue apretar las filas r e p u blicanas. Y ahora recuerda aquella frase ¿L a d r ó n? Señal que cabalgamos A h o r a bien: no deseamos gobernar con la espada tendida Contra nadie. Y o desearía u: i puro régimen parlamentario; pero tengo la creencia de que jamás se practicó éste en España con la pureza con que actualmente se mantiene. Y la razón es que antes existía contra él la amenaza del gran parlamentario que coaccionaba a las mayorías o la sugestión de las minorías de oposición ante las que había que ceder. (Formidable escándalo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla