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A B C. J U E V E S 10 D E M A R Z O DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G kra ííbertací. E insiste en que, en los mismos tiempos de la Monarquía había más libertad que con el actual Gobierno republicano. Termina la discusión, retirando la proposición el Sr. G i l Robles. j Suspensión de la sesión nocturna E l P R E S I D E N T E anuncia que la sesión proyectada para la noche no se celebrará, por haber entendido la Cpmisión que era necesario un mayor 5 más detenido estudio para emitir un dictamen. A continuación se levanta la sesión a las nueve menos cinco. Presupuesto de E s t a d o E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A consume un turno en contra del capítulo V H a b l a de la Sociedad de las Naciones, y recuerda los tiempos de la Dictadura, en la cual rindió un homenaje al dictador. E l P R E S I D E N T E (Sr. Marracó) llama la atención del orador por sus ataques a d i cha Institución internacional. E l Sr. R O Y O dice que España está en peor situación q ue otros países en la Sociedad de Naciones con respecto a su personal. H a b l a de un amigo suyo, único funcionario que tenemos allí, y cuyos haberes no corresponden... E l Sr. P A S C U A interrumpe, diciendo: Todo eso es mentira. (Escándalo. N o dice S. S. más que falsedades, y está haciendo obstrucción. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A Y a sé que no queréis que hable, pero no hablo para vosotros. U n socialista: ¿Para quién? E l Sr. R O Y O P a r a el país. E l Sr. P A S C U A ¿Qué país? E l Sr. R O Y O E l que censura a los enchufistas de esos bancos. E l Sr. S A B O R I T E s o es una grosería intolerable; y ese señor- -exclama, dirigién- dose al Sr. Royo- -rectifica o le insulto. E l enchufista es usted y toda la patulea que le acompaña, que se ha pasado la vida robando a España. (Protestas. E l Sr. M A R R A C Ó impone orden a campanillazos. E l Sr. R O Y O dice que no tuvo intención de molestar a los socialistas e insiste en que l a Sociedad de Naciones no responde a su finalidad. L e contesta el Sr. A L M A D A de la Comisión. Interviene el Sr. S A B O R I T para atacar a la Monarquía y decir que el Sr. Royo perteneció al partido romanonista, que gobernó 23 meses, con suspensión de garantías. Rechaza lo del enchufismo y coincide con el Sr. Martínez Barrios, en que hay que imponer respeto a los que no lo guardan. E l Sr. Á L M A D A rectifica para decir que España tiene varios funcionarios en la Sociedad de las Naciones. E l Sr. R O Y O H e dicho que España, al contribuir con irás cuota, no debe estar en peores condiciones que Irlanda. Tnterviene- el Sr. L Ó P E Z V Á R E L A Terminado el debate de totalidad se aprueba hasta el artículo 10. Interviene el Sr. P A L E T en el artículo referente a l a Casa de España en Barcelona y sigue la aprobación de capítulos. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L se opone a la dotación de los servicios del Patronato Seglar de la- Obra Pía. Pregunta qué se diría si en el presupuesto figurase una partida que dijera: P a r a propaganda masónica en A s i a (Risas. Deduce que no h ay razón para subvencionar viajes de frailes a Roma. E l S r V E R G A R A dice que el epígrafe de la O b r a Pía de Jerusalén se ha modificado, titulándose de Obras de Cultura Española. E l Sr. A L O N S O D E A R M I Ñ O recuerda que en F r a n c i a se protegen y se amparan a las misiones católicas. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L dice- que la República francesa no le llega en el momento actual a la talla media de la República español? Queda aprobado el resto del proyecto. Fuera de la sesión U n a propuesta a la comisión de Presupuestos D o n Abilio Calderón ha presentado ante la comisión de Presupuestos la siguiente propuesta: Se antepondrá la discusión y aprobación del presupuesto de ingresos, y empezará a regir desde que se apruebe por la Cámara. Se suspenderá l a discusión del presupuesto de gastos de los departamentos m i nisteriales que faltan por discutir, prorrogando por un trimestre los actuales, y en ese plazo se procederá a una reorganización de servicios uniformes en todos ellos, y al estudio de soluciones que permitan no detener las obras de reconstitución, debiéndose repartir entre todos los diputados una memoria de las innovaciones, como antecedentes para su discusión. Esta propuesta fué rechazada por l a Comisión, pero a pesar de ello parece que el deseo. de la misma es el de llegar a una uniformidad en los sueldos de todos los departamentos ministeriales. C o m e n t a r i o s al debate de ayer Cuando se entró en la discusión del presupuesto de Estado, luego de tres horas largas invertidas en la interesante y accidental discusión promovida por el Sr. G i l Robles, en los escaños, que se despoblaron, y en los pasillos, surgieron diálogos acalorados, comentarios llenos de pasión y aun actitudes La ciudad de ios muertos de Yocatán Léase en B L A N C O Y N E G R O esta obra maestra de interés dramático. Si alguien no conoce los primeros capítulos, en el próximo número de B L A N C O Y N E G R O encontrará, con la continuación de esta novela, un resumen de lo y a publicado. Para los aficionados a lecturas novelescas, es un v e r d ad e r o regalo La ciudad de ios muertos de Yucatán Empresa Automovilista Internacional VENTA DE BILLETES A d m i n i s t r a c i í n C. Barcelona, 1. T e l é fono 22272 y en las principales AgenI oias de Turismo. Seyilla- Iisboa un poco violentas, que responáíaii a l a esc! ración que tuvieron los ánimos en c ¡hemiciclo. Con el Sr. Martínez Barrios, a quien felicitaban con entusiasmo sus amigos políticos, sustuvimos una breve conversación. -P a r a nosotros- -nos d i j o- -l a tarde de hoy significaba esta disyuntiva: l a de si po- díamos seguir en armonía con los partido representados en el Gobierno, o no. E s i n cuestionable que los aplausos de los socialistas y los radicales- socialistas a las palabras premeditadas del presidente del Consejo no premiaban las jdeas expuestas por. el Sr. Azaña, sino tenían un aire de reto para la minoría radical. S i n las declaraciones explícitas, terminantes, de rectificación compíeta y paladina del Sr. Azaña, nosotros no hubiéramos podido continuar en nuestra situación de apoyo a l Gobierno, y así lo hubiéramos declarado en el salón de sesiones. U n o do los diputados que escuchaban al ex ministro de Comunicaciones hizo la observación de que el Sr. Azaña, a pesar de sus protestas, pretendía romper de hecho l a alianza republicana; es decir, darle carácter; oficial al rompimiento que virtualmente n existe. -Y o no tengo por qué dudar de las palabras del Sr. Azaña, que no dejan lugar, que caballerosamente ha dado todas las explicaciones apetecibles. P o r si acaso se trataba de una maniobra, usé en m i intervención del adverbio inmediatamente para que el Sr. Azaña no dejara transcurrir n i un minuto más sin dar la explicación que yo solicitaba. A h o r a bien; quedan flotando esos aplausos de la minoría socialista que ha tenido después que resignarse al silencio, cuando el Sr. Azaña rectificaba de un modo tan cumplido. Los Sres. M a u r a y Ortega y Gasset (don José) conversaban. en el- pasillo circular, y eran escuchados por varios diputados y periodistas. -A z a ñ a en el incidente- -decía el señor M a u r a- ha expuesto una pura doctrina parlamentaria. L o s Gobiernos se forman en el Parlamento, se discuten en el Parlamento y caen en el Parlamento, lo que no quiere decir que los partidos dejen sus propagandas en las calles, porque necesitan que la opinión pública se forme y piense en la política que más conviene a sus intereses o a sus ideales. De los tres criterios expuestos por. el Si Martínez Barrios, sobra el último, á mi juicio. E l de que el ambiente de la calle puede asfixiar al Parlamento. Eso, no. P o r que el Gobierno que tenga en las Cortes los votos, triunfará, le pese a quien le pese. i Convinieron los Sres. M a u r a y Ortega y Gasset en que el debate estuvo mal planteado, y entretenidos los Sres. G i l Robles y, Azaña en cuestiones secundarias, olvidaron el fondo del problema político. -A mi j u i c i o- -d i j o el Sr. M a u r a- el Sr. Azaña no ha explicado todavía cuál es el criterio del Gobierno en punto tan fundamental como el de su actitud con respecto a la doctrina liberal o a la doctrina opuesta de la razón del Estado. Pía hablado cuatro veces en temas análogos al de hoy, y siempre ha escamoteado el punto. D e haberse planteado de este modo el debate, hubiéramos intervenido todos los representantes de minorías, y a mi entender, el Sr. L e r r o u x no debió faltar hoy de la Cámara para recoger el fondo político del debate. U n o de los diputados que escuchaban al Sr. M a u r a expresó su creencia de que el señor Azaña se desliza hacia un despotismo ilustrado. Creía que la distinción que había establecido sobre la libertad y el liberalismo era un puro sofisma. -P e r o un sofisma con mayoría- -le interrumpió el Sr. Ortega y Gasset- -es un r a zonamiento perfecto. 1 E. 1- Sr. Martínez de Velasco, jefe de la