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brc, su figura y su vida. U n a figura típica de alemán, de prusiano, robusto el cuerpo, rasurada la imponente cabeza, enérgicos el mentón y la nariz, lenta. la mirada. U n a vida ejemplar de trabajo, de esfuerzo i n cansable para triunfar, de sacrificios- -Otto Braun perdió eri la guerra el último de sus hijos, joven médico, que la muerte no le había arrebatado todavía- de sencillez naturalmente conservada en el ejercicio y goce de altos cargos y dignidades. Desde l a instauración de la República Otto Braun ha formado constantemente parte del Gobierno de Prusia, primero como ministro de Agricultura, después como m i nistro presidente, cargo que ocupa desde hace más de diez años. S u infancia se desarrolló en un ambiente de máxima humildad en el hogar paterno, pobremente alimentado con los escasos jornales que hace cincuenta años procuraba el trabajo alternado de obrero ferroviario y bracero del campo de Prusia oriental. A l salir de la es- cuela aprendió el oficio de impresor, se i n corporó al movimiento socialista, ejerció el periodismo en los órganos del partido, fué elegido diputado. S u autoridad en el seno del partido era ya grande antes de que su nombre llegara a conquistar ninguna popularidad. Llevado por la revolución al m i nisterio de Agricultura, Otto Braun, sin olvidar l a suerte de los obreros del campo, que tan de cerca conocía, se abstuvo de toda política destructora, de toda medida inspirada por el odio de clase. Concedió a los obreros agrícolas el derecho de coalición que el antiguo régimen les había denegado- -el derecho de coalición, se entiende, estrictamente definido por la ley- y sin meterse en proyectos de reforma agraria perturbadores o irrealizables dictó medidas encaminadas a favorecer la creación y el desenvolvimiento de la pequeña propiedad rural. Como presidente del Consejo de m i nistros de Prusia Otto Braun ha practicado en todo momento una política de auto- ridad. N o ha permitido que se relajara uno solo de los resortes de la antigua Administración prusiana, y ha consagrado atención especial a los problemas de orden público, creando en la moderna Policía prusiana un órgano de máxima eficacia para el mantenimiento de la paz social. Gracias a esta política Prusia ha seguido siendo en los años de la postguerra, como lo fué antes de l a guerra, el eje inconmovible de l a vida pública alemana. Y es que, desde Bismarck, no ha habido n i n g ú n gobernante prusiano tan auténticamente prusiano- -en quien se encarnen tan vivamente las cualidades prusianas de firmeza de carácter, rectitud, amor al trabajo, concepción rígida del deber y honradez- -como Otto Braun, el socia sta patriota, amigo y frecuente compañí en las aventuras de la caza de otro gran prusiano: el presidente Hindenburg. ALFREDO MANF. S Berlín. Detenidos los camiones, el chófer Juan Antonio Esteras, herido en el vientre y en un muslo, inteiitó levantar los cables de las bujías del coche Al mismo tiempo que unos huelguistas disparaban ocultos en los para inutilizarlo, y poco después de conseguido esto montones de piedras, otros rompieron el fuego desde los ventanas cayó en el sitio que señala ahora uno de sus compañeros. de la Escuela Normal, en construcción. El oficial D. Máximo Moreno, que mandaba la fuerza, y que resultó herido en la mono izquierda, recibió, además, dos La pelliza del cabo Mariano Lasaña, que es el de la iz- balo- os cu la gorro. VA guardia que le acompaño. Jnn l ó otros dos impactos di. bnhi i quierda, fjic atravesada por uno bala cu la hombrera, per Muños, tiene también gorro, (l f l fiar, (n or ¡eq l -e, Mihi 0 fiavtcntc dicho C ábo ha resultad ileso,
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