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A B C, S Á B A D O ia D E M A R Z O D E 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 23. UNA CONFERENCIA D E DON MARCELINO DOMINGO El partido radical- socialista ante d momento político Madrid 11, 12 noche. E l teatro M a r í a Guerrero aparecía totalmente ocupado por un numeroso público, en el que figuraban numerosas señoras. Los palcos se habían cubierto con banderas del partido. E n el escenario se habían situado sillas para los diputados de la minoría radical- socialista y aparecía también un micrófono, para que se pudiera oír en toda la sala el discurso del orador. En diversas localidades se hallaban, entre otros, el ministro de Justicia, Sr. Albornoz; D Miguel Maura, D Miguel de Unamuno, el subsecretario de Instrucción, Sr. B a r n é s los doctores Juarros y Alberca, Montoya, don Honorato Castro, el director de Agricultura, Sr. P é r e z Torreblanca; el sacerdote Sr. López D ó r i g a y el teniente coronel Mateo, miembro de la Casa M i l i t a r del presidente de la República. A l aparecer en el escenario el Sr. Domingo fué objeto de una cariñosa salva de aplausos. a Luis X V y a Napoleón a la cumbre. U n país que así vive por ráfagas de entusiasmo no es un país. Vale m á s el imperativo del deber que todos los entusiasmos. N o aspiramos sólo a ser una organización democrática. Aspiramos a ser una organización honesta. L a República ha entregado la España del Rey o del dictador a los españoles, y en una democracia como la presente no hay ¿spañol que se sienta extranjero ni irresponsable, cha acoge a todos. L a Dictadura hizo españoles extranjeros, hizo españoles que no sentían a E s p a ñ a en el. coraron, y la República ha devuelto España a los españoles. Partido democrático y honesto de izquierdas Cuando se habla por ahí de partidos de izquierda, yo me pregunto: ¿Q u é es ser de izquierdas? ¿Es tener el tono fuerte y destemplado? ¿Es alzarse en la calle con ademán de intransigencia? ¿E situarse en un extremo irreducible? U n país que ha vivido amarguras, y que pasa horas de ansia, es un país sin cultura; hacer esto puede conquistar en torno de quien lo haga a una multitud apasionada. Pero esto puede apartar de la organización que así se conduzca a aquellos miembros de izquierda que estén en perfecta concordancia con el espíritu que vivimos. H e oído algunas veces decir, refiriéndose al problema de la enseñanza: L o que precisa es dar escuelas a los pueblos que las piden, porque no las tienen. Es esto posición de izquierdas? A mi juicio, no. M á s interesante que la prisa es la norma, y norma es, en este problema, no crear escuelas a boleo, s i no entrar religiosamente en el alma del niño y ver qué sentimiento hay que cuidar, qué ideas hay que vivificar, qué aficiones hay que conservar, para que no salga de la escuela desilusionado, desencantado, para que sea un hombre nuevo dentro de la civilización nueva. E igual que digo de este problema, digo de otros aspectos nacionales. Izquierdismo no es rapidez, es perfección. Pasa el Sr. Domingo a ocuparse del problema económico y dice: ¿Quién no ha oido por ahí afirmar como posición de izquierdas que la tierra hay que arrancarla a quien la tiene, para entregaría a quien la trábala? ¿Es esto tan simplista, tan resuelto, r ó tulo de programa izquierdista? A mi juicio, tampoco. E l problema económico, que es el que más pavorosamente. tienen planteado toaos los pueblos, no se resuelve tan dé llano. Se resuelve dando un ideal económico y convirtiendo a todos los sectores y a todas las clases sociales en colaboradores de este ideal. Actualmente hay dos corrientes para la posición de izquierdas, que son, o el nacionalismo económico, señalando fronteras con barreras arancelarias exigentísimas o la formación de las Estados Unidos económicos de Europa. Ante ambas corrientes no cabe sino trazar una posición adecuada para ver cuál es aquella, que más puede aproximarse al logro de una colaboración que realice el ideal de economía. Constituir un capitalismo del Estado sería dar a éste una autoridad en el orden económico que no tiene. Si las izquierdas logran dar con un ideal como el que preconizó h a b r á n llevado en torno suyo una pasión que hoy no existe, y con eso sé h a b r á logrado ante todo y sobre todo el verdadero deseo: el de creación. No se puede acoger a cuantos lo deseen, vengan de donde vinieren Pero esto que digo, prosigue el orador, no significa que se va a a abrir, la puerta a cuantos lo deseen, vengan de dónde v i nieren. U n partido es un ideal que integran unos hombres disciplinados para convertirlo en realidad. Quien busque el botín que buscó en otras ocasiones, ha de ser rechazado por todo partido que se sienta honesto. (Aplausos. U n partido ha de ser la posibilidad permanente de convertir a sus componentes en electores de una selección, para lograr un n ú m e r o de cantidades selectas. Esto es siempre, y debe serlo; pero mejor que nunca en una hora como la presente, de grandes exigencias y grandes ilusiones. Y o aspiro a que el partido radical- socialista de Madrid, y fuera de Madrid, tenga una fiscalización estrecha y un rigor que haga entrar en él, no a quienes vengan a ser una cantidad, sino una calidad, y a estimular a los demás partidos a que sigan igual conducta. H a y hombres que fueron de la Dictadura de Primo dé R i v e r a pasaron a la dé B c renguer sin el menor obstáculo y ahora hacen declaraciones de fervor, republicano. N o aspiran a ser altas figuras; no pretenden ocupar altos cargos. Aspiran tan sólo a lo. que han tenido antes: la vida rural en sus manos. (Aplausos. Quieren ser dueños de la vida rural. Y yo digo: S i la República no viene a depurar la civilización, a redimir la vida, rural, a llevarla a las emociones de nuestro tiempo y las responsabilidades del momento, la República habrá muerto como murió aquel movimiento revolucionario del 68, portrúe mantuvo firmes en sus puestos a oligarcas y caciques. (Grandes aplausos. Hemos de poner el pié en el campo y llevar un espíritu moderno de creación. Y si algún partido estima más el número que la categoría. hemos de decirle que, sin calidad en la República nadie podrá prevalecer. r Unas palabras del señor Palomo Hecho el silencio, el gobernador de M a drid, Sr. Palomo, pronunció unas breves palabras, explicando el motivo de la conferencia. Apreciada- -dice- -la hora, de consolidación de la República, es llegado el momento de que los partidos que estuvieren obligados marquen sus matices y diferenciaciones, y por eso se ha organizado este acto, en nombre de los republicanos- radicales- socialistas de toda España, para que el señor Domingo exponga su opinión, Significación del partido radicalsocialista Comienza su discurso el ministro de A g r i cultura manifestando que inaugura un curso de conferencias organizado por el partido a que pertenece, y en su virtud se propone fijar lo que a su juicio representan los radicales- socialistas en la política española. ¿Q u é es el partido? ¿Cómo se sitúa en este momento? E! partido quiere, en primer término, ser un partido organizado democráticamente. Esto tiene un áítísimo significado, pues no es tradición en l a política española organizarse democráticamente. H a habido oligarquías y caciquismos que lo impidieron. Muchos hombres de buena voluntad, situados en torno de altísimas figuras representativas, no lograron la desaparición de este efecto. N o fas hubo en tiempos de la primera República, y eso fué lo que imposibilitó que hombres insignes llegaran a consolidarla; no las hubo en tiempo de la M o narquía, y por no haberlas se hizo siempre, no lo que querían los partidos que se turnaban en el régimen de Gobierno, sino lo que era voluntad exclusiva del Rey. E l partido radical- socialista aspira a ser una organización democrática. Esto que hay en é! de aparente disciplina, esos frecuentes Congresos y Asambleas, en que unas veces aparece como partido fuerte y otras parece que se disuelve, es lo que constituye la democracia; es un sistema democrático dentro del partido. L a República dio a los españoles un título: el de ciudadanía; con ese, el de capacidad, el de deber. E l deber es actuar democráticamente. L a democracia no puede regirse con ráfagas de entusiasmo que llevaron al patíbulo Divulgaciones históricas y literarias LA P I E D A D DÉ U N A REINA Y ÉL BRIGADIER VIL L A C A M P A por M R. Bláñco- Belmonte. PALABRAS D E NUESTROS C L A S I C O S Unos párrafos dé Cervantes. Véase él número de mañana de BLANCO Y NEGRO La violencia en la calle contra la violencia del Poder, está justificada; contra Ja ley es una posición extremadamente reaccionaria H a y otro problema en estos momentos, sigue diciendo el Sr. Domingo. L a estructuración que haya de darse, al Estado, y lo plantea el hecho de Cataluña. Sobre esto se ha dicho en Cataluña que si las Cortes no aprueban íntegramente el Estatuto éste qued a r á p ó í encima de las Cortes. Este es un criterio cantonalista e impuesto, incompatible cóh l a existencia de la primera R e p ú blica. E s una situación de violencia por encima dé la ley y la. violencia es lícita en l a opinión, cuándo existe en el Poder; pero cuándo en él Poder existe la ley, la violencia é s uriá posieión extremadamente reaccionaria. (Grandes aplausos. Tengo el convencimiento, la seguridad absoluta, de que Cataluña acatará lo que sea voluntad categórica y expresa de las Cortes,
 // Cambio Nodo4-Sevilla