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CRITICA Y NOTICIAS D E LIBROS Aurora y los Hombres de Francisco Cossío, por J. López Prudencio. Lo que no quiere España de El Caballero Audaz, Otros libros. y la amaron algo parecido a lo que para ella Cada paso que el hombre sincero da en fué su propia ambición. Desencanto, humo, el camino de la experiencia va poniendo nube de vapor que se aleja, se desvanece. matices nuevos o alterando, a veces suave Y llega al cabo el momento supremo, el de mente, en ocasiones con brusca desviación, el encuentro de alma consigo misma. In los contornos de sus convicciones, en lo que interiore hominis habitat ventas, dijo San atañe al juicio que le merece la naturaleza Agustín. íntima de las cosas, según el aspecto y la luz a que se le van presentando en cada una En el recogimiento humilde y silencioso de de las ventanas mentales de observación a su vida primitiva, junto al mar, frente a que se asoma o que la Naturaleza, advertida de la oquedad se le ofrecen p a r a que se oculta en el seno muerto y podrido mirarlas. de todas las aparentes venturas, Aurora es feliz, se siente con más grandeza y señoAcaso algunos de río que nunca. los lectores atentos, E l espectáculo de la juventud le advierte si es que los tienen estas breves y mo- del pasar del tiempo, le da la sensación de la lejanía, de las lontananzas remotas. Ella destas notas, recuerhabía creído que la vida no era sino una den la escasa simpatía que en ellas se lucha para conquistar cosas para los senha otorgado siempre tidos Ahora sabe que se engañaba. ¡Cuánto mejor esta paz, este reposo, éste azul a la tendencia de hacer de la obra de ar- puro... este sentir a Dios sobre todas las cosas! te un vehículo o un argumento sustentaMediante el espíritu de Aurora, alma creador de cualquiera da por el escritor con certera e inspirada conclusión ideológi- maestría, nos hemos ido asomando al vacío ca o doctrinal. Nos seno, de todas las cumbres y hemos sentida pareció siempre una el frío de su nada y el tedio de su vacua dificultad, que toca opulencia. H a logrado su fin el ilustre esen los límites de lo critor plenamente. Pero hacer una bella noimposible, comp e n- vela, en que la vida, palpitando y sangransar lo que el arte do, nos muestre, en él fondo de sus entrañas, FRANCISCO COSSIO pierde sometiéndolo el contenido ético o ideológico a que quiere a la forzada marcha del fin pedagógico con arribar el pensador, es un triunfo que está lo que pudiera ganar ese fin mediante el ar- sólo al alcance de los privilegiados. Y es un tificioso argumento. Sin embargo, este bello error el que padece la mayor parte de los libro qué Francisco Cossío nos ofrece, con que quieren entrar en este escaso número. el título de Aurora y los Hambres, ha vePor eso prosigue firme nuestra convicción nido a modificar, ya que no a destruir en respecto al sistema, aunque se modifique en absoluto, nuestra convicción en esta matecuanto a la posibilidad de una excepción ria. Decimos que solamente ha logrado una como ésta. Lopes Prudencio. modificación nuestro convencimiento, porque éste persevera siendo firme para la E L ESPIRITISMO, LA TEOSOFÍA Y E L ROTAmayoría dj los casos y en tesis general. RISMO COMPARADOS COK EL CATOLICISMO. -Pero el Sr. Cossío nos ofrece una excepLibro de combate es éste del muy ilustre seción inesperada. Es el caso de un pensador ñor D. Benito Troitiño y Rey, canónigo de que a la vez disponga, de tales dotes de artista que sean capaces de penetrar con esté- la Catedral de León y ex magistral de la de Ceuta, cuyos razonamientos son como dartica, intuición en el seno recóndito de las dos que vuelan al encuentro de las plagas trayectoria; de la vida, donde se encuentran, que infestan los sembrados del cristianismo. palpitantes y vivos, los fundamentos de Con muy copiosa documentación y autosus conclusiones ideológicas. Y además de rizados argumentos, el autor estudia el conesto, dispone de inspiración y de maestría tenido doctrinal del espiritismo, la teosofía artística para ofrecer al espectador un pay el rotarismo, y demuestra la falsedad de norama en que esas trayectorias de la vida sus dogmas, logrando así, un ñh que, aui se le ofrezcan con plena y emocionante diaque en esta obra es secundario, adquiere infanidad en todo su espiritual, contenido. tenso relieve la apología del catolicismo, que Aurora, esta protagonista de ¡Coss o, no surge de la probada falsedad de las sectas. es sólo un símbolo ni un personaje contraL a obra es, en conjuto, una muestra de hecho, que, a lo mejor, sólo pudiera ofrela vasta erudición de su autor, el cual basa cer un caso como ocurre en tantas otras sus teorías en el estudio de centenares de tentativas de apostolado pedagógico o docapologistas del teosofisnio y de las sectas trinal mediante la novela. Aurora es una contrarias a nuestra religión. L a finalidad mujer que rebosa plenitud de vida y que de ella es evitar el contagio de, muchas alpadece la fiebre, la sed insaciable de sabo- mas, siempre con el lema del odio al error y la rear toda la ventura que ella supone esconcompasión y el amor por el que lo padece. dida tras de las alucinantes apariencias que, desde su lejanía, ofrecen las deslumbradoras LA CUESTIÓN SOCIAL EN LA ACTUALIDAD. jerarquías sociales en sus más diversos cliE l notable publicista D. Julio Monzón Gonmas y latitudes: las riquezas, el renombre, zález ha reunido en un extenso folleto vae! poder, hasta la realeza rodeada del enrios trabajos sociológicos referentes a sacanto y él ensueño oriental, colmado de to- larios, huelgas, propiedad, capital, etc. das las opulencias, glorias y regalos. E l E l Sr. Monzón estudia estas cuestiones alma enérgica, inteligente de esta mujer lo con un criterio imparcial, que toma de los logra todo, a todo llega, todo lo disfruta, y pleitos obreros y de las reivindicaciones al morder la manzana de cada una de sus proletarias todo aquello que puede aceptarvictorias encuentra, con pena, que en su se sin incurrir en expolios o arbitrariedapaladar se siente la ceniza de su nada, el des. Las leyes fundamentales de la econohastio, la desesperanza. Ella ha inspirado mía social son analizadas con clara visión, grandes pasiones, que siempre utilizó como para deducir aquellos derechos que respecinstrumento, como vehículos para su cami- tivamente corresponden al capital y al trano, como peldaños para sus ascensiones. bajo. Fué para los hombres que se le acercaron En el folleto se dedica un capítulo a descu: brir los métodos reprobables que emplean las agrupaciones obreras extremistas para mantener la inquietud entre los trabajadores. AMOR FATAL. -Un sencilla trama novelesca, basada en un- vulgar episodio amoroso, sirve de asunto principal al libro que D. Luis M Somines acaba de dar a la estampa, acreditando a este escritor de suti! observador de la vida a través de los distintos personajes que presenta en la novela, trasplantados die la realidad. Abundan en las páginas de Amor fatal agudos atisbos de observación, junto a la amenidad y el interés narrativo, cualidades que avaloran el libro del Sr. Somines. Andas abandona momentáneamente su género novelesco habitual para hablar al lector desde este volumen, de unas doscientas páginas, sóbrela cosa pública. Se trata, según el anuncio incluido en aquéllas, del primer tomo de una serie mensual, en la que se propone examinar las fases diversas de la actualidad política. Tendrán, pues, estos trabajos un carácter muy aproximado de crónica, aunque, desde luego, jel autor no pretende limitarla a lo puramente objetivo como reflejo de fría e indiferente observación, sino que pone en el matizado de los hechos, en su análisis, en sus consecuencias y significados, todo el ardor de su temperamento. L a clave de estos capítulos e s t á en una interviú que hace doce o t r e c e años mantuvo El Caballero Audaz con D. A l e j a n d r o Lerroux, y que fué pub l i c a d a en Nuevo Mundo, visión anticipada de muchas cosas ocurridas, y, sobre todo, del cambio fundamental. E l autor se declara adicto al nuevo régimen; pero estima que España no q u i e r e el rumbo que se ha iniciado y se continúa por el influjo de factores y actitudes personales. Y así, desEL CABALLERO AUDAZ pués de p r o c l a m a r que los tres hombres de la revolución son, por este orden, Alcalá Zamora, Maura y Lerroux, examina el curso de los acontecimientos desde el 14 de abril: lo que ha perdido la República desde esa fecha hasta fin de año; la posición absurda frente al obrero el hecho de haber sido acorraladas las derechas para impedir su acceso a las Cortes, con lo que la República quedó sin equilibrio la bandera de las responsabilidades; la incalificable propaganda sobre el reparto de la tierra, felonia política que tantos disturbios, atentados y episodios, sangrientos ha traído, etc. Se dedica mención aparte y detenida a la rivalidad fratricida de la Prensa, y, por último, se razona como solución más conveniente para esta hora de España una situación Lerroux. Todo el libro está escrito con vigor, v muchos trozos con vehemente exaltación de los sentimientos patrios. Libro de critica, de ataque y de polémica, es probable que suscite réplicas no menos apasionadas. Pero por ello mismo sus páginas, henchidas por un soplo ardiente y sentimental, que st mantiene en el plano sencillo y próximo de las realidades, ganará la atención de los lectores desde las primeras líneas. Y desde luego, les ofrecerá en una mirada de conjunto y en un breve haz de ocurrencias y de comentarios, el resumen vivo y plástico de la historia de estos meses con el jugo de juicios críticos, de conclusiones y del relieve de hondas advertencias. L o CUE NO QUIERE ESPAÑA. -El Caballero
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