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N D IV O R C P OR PAUL BOURGET (De la Academia FrancesaJ (eONTINUACIONJ De eyte modo, Gabriela estaba expuesta á íenér que luchar contra Alberto al. luchar contra Luciano a propósito de aquella mujer... Su aversión de madre respecto de la seductora era más intransigente por lo mismo que se encontraba ella también en una situación incorrecta de esposa. Si en- un momento de loca exaltación pudo asimilarse con aquella irregular, todo su ser se sublevaba, en realidad al pensar que semejante comparación fuese posible. ¡Qué impaciencia la suya porque dejase de serlo! Durante aquella semana de un último aplazamiento estuvo tentada veinte veces por volver a casa del padre Euvrard, segura de que el sacerdote le ordenaría plantear en seguida a su marido la cuestión de que lo fuera según la Iglesia. Y veinte veces había rechazado 1 a- ¿Para que molestar a Luciano... -respondió Darrás- Es- idea de esta visita, pensando que si se la ocultaba, a Alberto- no se lo. perdonaría ella misma, y si se la decía sería él quien no le pera su visita y obrarás en consecuencia. No puede hacer nada perdonaría el haber de nuevo introducido un tercero en sus asunsin ti y vale más, por ti misma, que no crees nuevos incidentes. tos. Y Gabriela esperaba con una impaciencia que la falta de noTenemos delante de nosotros dos años cumplidos antes de que ticias de su hijo hacía más febril. No era extraño que prolongase pueda casarse sin tu permiso... su estancia en el Aveyron, donde poseía ahora cuantiosos intere- ¿Dos años... ¿Pero cómo se pasarán esos dos años? L u ses. -Pero ¿qué sucedía para que no sintiese la necesidad de cociano tiene ahora una fortuna y esa mujer no soltará su presa. municar con ella. por. el corazón? Los correos se sucedían sin- -Así lo hubiera yo pensado antes de conocer a Berta Planat, traerle carta alguna y- Gabriela se perdía en conjeturas a veces pero la justicia me impide creer sin pruebas indiscutibles que sea insensatas, como la de una enfermedad que se le ocultaba o el falsa e interesada. Te lo he dicho; su actitud, su mirada, su voz, casamiento con Berta Planat, verificado gracias a la ignorancia sus palabras, todo me asombró en ella. Hay que tener valor para o a la complicidad de algún alcalde rural... ¿Qué. sabía ella. reformar nuestros juicios, si- nos. hemos engañado, aunque esto Y se apoderaba de ella, el espanto por una expiación del escándalo nos humille. ¿Estamos en ese caso? Pronto sabremos exactamen- dé vivir con un hombre a quien el mundo y elia misma llamaban te a qué atenernss... Esa mujer tiene una gran influencia sobre su marido y que no lo era... Entonces temblaba y formaba con todo Luciano... Veremos cómo la emplea. He hablado con ella, y si L u fervor el propósito de hablar a Alberto el mismo día en que volciano le había ocultado nuestras intenciones, ya está enterada. Si viese Luciano. Acabó por transformar esta resolución en un voto hay en ella un poco de nobleza, tendrá a honor el no dejar que y se fué a San Sulpicip a prometer a Dios tener ese valor. Y tal dure el disentimiento que ha alejado de ti a Luciano. L a fortuna era su sinceridad, que en el momento en qué recibió la carta de de que hablas tendrá, al menos, la ventaja de que Luciano pueda Luciano, anunciándole su visita para el día siguiente, por poco establecerse solo, sin que esto constituya un xompimiento con nosse desmaya ante la idea del compromiso adquirido, pero no se le ocuotros. rrió siquiera el faltar a él. E n cuanto su hijo saliera de su casa, ¿No- esperas, entonces, que vuelva? ¡Parecías tan convencise verificaría la conversación con Darrás. Este estaba justamente do y me lo habías prometido con tal seguridad... inquieto al ver que palidecía de aquel modo al leer la carta de- -Estaba entonces seguro, pero ahora lo estoy menos, por una Luciano, y le dijo: razón que debe más bien tranquilizarte. He creído que volvería- -Debes ser más, dueña de ti misma. mientras estuve persuadido de la indignidad de esa mujer... Pero Y añadió, vacilando un poco: ¿y si las averiguaciones no dan resultado? ¿Y si, en efecto, no- -Con más motivo, puesto que temo que esta entrevista sea hay nada en su pasado? Te aseguro que empiezo a creerlo... dolorosa... S í cuando me encontré con Luciano en casa de su Unos días después dijo Alberto a su mujer: padre tuve la impresión de que estaba todavía más cambiado... -He tenido noticias del ministerio. Los testimonios recogidos, No te lo dije entonces, pero más vale que. estés- prevenida. Temo en Clermont son unánimes. Berta Planat no ha dado, durante sus que se hayan agravado las disposiciones en que ya estaba respecto estudios, más que ejemplos de trabajo y de buen comportamiento. de nuestro matrimonio... Su historia en París ha. sido abultada con rabia por los pocos- es- ¿Pues no me dijiste que no hubo nada entre vosotros en aquel. tudiantes y. profesores clericales de la Universidad, precisamente- momento? porque esa joven había sido irreprochable durante su preparación- -No. hacen falta palabras entre personas que se conocen como a los exámenes. Estos han sido brillantísimos, y se conocían sus ideas y las de un tío suyo que la ha educado y que es uno de los nosotros; basta la mirada. Más. le hubiera querido como le vimos aquí, injusto, violento, furioso... Entonces era yo alguien para él, jefes socialistas de la población. Faltan los informes sobre su vida y su cólera no era más que su cariño exasperado... en el barrio Latino... Si no se encuentra tampoco nada por ese- ¿Y el otro día... ¡Acaba... lado, fuera de las relaciones que ella confiesa, mi conciencia me- -E l otro día vi que yo no existo para él; lo vi en el propósiobligará a reconocer que Luciano tenía razón. to de no conocerme que sé leía distintamente en sus ojos... Pue- -Tú no me aconsejarás, sin embargo, consentir ese matrides adivinar las reflexiones que he hecho... Acaso me habré enmonio... gañado; pero, si he. visto bien, esta conversación entre vosotros, -Te aconsejaré que hables a tu hijo con toda franqueza, como viniendo él de donde viene, podría ocasionarte duras sorpresas. lo hicimos la primera vez. Y o también. le diré mis dudas actuales, Trata de conservar mucha calma. Las condiciones no son ya las cómo me han ocurrido y por qué motivos he pensado. primero de mismas, puesto que ya no puedes temer una acción inmediata. L a un modo y luego de otro. Entonces tendremos derecho a pedirle ley está de nuestra parte... Procura solamente que Luciano no se que tenga paciencia esos dos años y estaremos seguros de no hayaya. de aquí para no yol ver. j ¡ber cometido una injusticia. Desde mi conversación con ella tenko ese miedo, que rne es muy, penoso... e. contmmráj, 1 había anunciado su visita en cuanto volviera, y Gabriela esperaba que en aquel momento renovaría la demanda de un permiso que ya dependía de ella sola. L a idea de afrontar esa lucha sin estar enteramente de acuerdo con Darrás la desconcertaba de antemano. Era, pues, preferible que aquel asunto de su oposición legal al matrimonio de Luciano estuviese arreglado antes de la explicación decisiva. La madre estaba además muy alarmada por el cambio que había observado en Darrás desde su visita a la calle de Franqois I, y que se manifestó de un modo más grave un día en que le preguntó si convendría llamar al notario para tomar las medidas necesarias, puesto que la muerte del padre había anulado su autorización.
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