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ANTE UN PROBLEMA Si el. Sr. M a c i á- f u e r a capaz de percibir las realidades españolas, adentrar en ellas y apreciarlas en todo su valor como hechos o como síntomas, o siquiera, desde su l i m i tado campo de visión, darse cuenta de las que Cataluña ofrece al estudio del menos experto y mediocre gobernante, io ocurrido recientemente en la cuenca del Llobregat, en Tarrasa, en Barcelona y en otras localidades catalanas que ha habido huelgas: revolucionarias, el Sr. M a c i á no: podría conciliar el sueño, y todo su optimismo panglosiano se cubriría de negras sombras. Fijémonos un poco en lo ocurrido: los sediciosos del Llobregat y de Tarrasa y huelguistas y terroristas de Barcelona, si no votaron todos a Maciá, conchavados con los separatistas, son, porfío menos, aquellos obreros que el Sr. Maciá, en ¡espera de sus votos, cultiva como plantas de estufa, ofreciéndoles, con interpolaciones de la m á s desacreditada cursilería patriotera, viñas y castillos, jamones serranos y el gordo de l a L o t e r í a para cuando tengamos el Estatuto en sus- ensayos de República soviética; para nada se han acordado de l a independencia de Cataluña, de los siglos de esclavitud que, según el Sr. Maciá, hemos vivido sometidos los catalanes; ni de la Generalidad, ni de su presidente, ni de las promesas que alegremente les hiciese dicho señor. Ñ o han contado los Scgadors ni La Sania Espina, sirio la Internacional, y en los mástiles de los edificios públicos de que; momentáneamente se hicieron dueños no izaron la bandera de las cuatro barras, sino la roja, la negra o la del martillo y la hoz. No vitoreaban a Maciá y a Cataluña, sino a L e n i n y a la Rusia comunista. incumplidas los obreros intentarán tomarse por la violencia lo que el Sr. Maciá no podrá concederles de grado. Tal es. el panorama que se le ofrece al Sr. Maciá si ilega a gobernar por derecho y no por condescendencia y provisionalmente, como ahora. N o t e n d r á que bregar con españolistas n i catalanistas de centro o de derechas, sino con los suyos, con anarq u i s t a s comunistas, al margen de l a política separatista. E l problema que se le puede presentar a Maciá es pavoroso. P a r a Cataluña también. V a a recibir el Estatuto en los precisos momentos que una masa enorme de nuestros trabajadores espera la famosa carta para no dejar gobernar con ella, sean los que fueren los pequeños ministros. Es imposible que las derechas no vean este peligro. Deben v e r l o pero ¿cómo retroceder después de treinta años de perturbar l a política española pidiendo la autonomía? ADOLFO M A R S I L L A C H Un crimen e n Carabcmchel Bajo. Si esto no le dice nada al Sr. Maciá, si no le hace estremecer de espanto y entrever un p r ó x i m o futuro t r á g i c o para él y para Cataluña cuando esté en vigor el E s tatuto, gobierne quien gobierne, derechas o izquierdas, habremos de aceptar. que el presidente provisional de la Generalidad es tan invencible a. las realidades de la región catalana como a la luz de la verdad los que tenían ojos y no veían de la parábola bíblica. Votó al Sr. Maciá la gente revoltosa de C a t a l u ñ a anarquistas, sindicalistas, comunistas y contratistas de la paz pública. Electores- suyos o en buena parte son los sediciosos del Llobregat, de Tarrasa y de Barcelona. Como menudeen las deportaciones en masa el Si Maciá se va a quedar sin sufragios. L e votaron, pero no por su catalanismo, que les importa un bledo; no por sus antecedentes separatistas n i por el Estatuto, que les tiene sin cuidado; sino porque en el Sr. Maciá, en sus propósitos y en su proceder irreflexivo, vieron otros tantos factores de disolución social. L e apoyaron como inapreciable e inconsciente colaborador de la revolución anarcocomunista que andan soñando. Pero el Sr. Maciá, a pesar de ofrecerles la luna y sopa de tortuga con cuchara de oro, como el pintoresco personaje de Dickens, no ha logrado hacérselos suyos n i incorporarlos al ideal catalanista, ni mucho menos embriagarlos con las. bienaventuranzas del Estatuto. P o siblemente, llegadas que sean las primeras elecciones generales de la Cataluña manumitida, le volverán a votar, pero no con el deseo o la esperanza de que el Estatuto sea un estímulo y una palanca para la i n dependencia de la región ni para que M a ciá pueda codearse con los presidentes de mayor o menor cuantía de tipo balcánico, sino para, debilitados los Poderes públicos con la partición de soberanía, exigirle l a efectividad de las promesas que les hiciera para después del Estatuto, y como éstas han sido de tal naturaleza que sólo cediéndolo todo a los obreros se darían éstos por satisfechos, el Sr. Maciá no podrá hacer honor a su palabra, toda vez que la legislación social no se concederá a Cataluña, siendo de suponer que al quedar aquéllas Los pastores Eutiquiano de la Concepción y Antonio Benito, que, encontrándose el domingo con sus rebaños en el campo, descubrieron en el camino que une el hospital Militar con el campamento, conocido por la Senda del Soldado, el cadáver de una mujer degollada. El cadáver ha sido identificado por el propio hijo de la víctima, que es este soldado- -Pedro Arias Rodríguez- Con Pedro está la prima de la muerta, Bienvenida Arias, que ha dado una pista a la Policía para descubrir á los criminales. El suegro de la víctima, con los hijos de ésta. Los hermanos de Pedro llegaron ayer a Madrid. (Fofos Días Casariego.