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DIARIO 3 ILUSTRA- DIARIO DO. ILUSTRA- D O A Ñ O VIG E A Ñ O VIG E- M OC T A VO NUMERO SI M O C T A V O 10 C T S N U M E R O Jo cTS. F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A DE CONSUELO MILLONARIOS E n genera bajan los valores, tanto fondos de Estado como v a lores industriales y especulativos. (De A B C LA Y PAINA DE EL C A B A Y E R O P o r quitar del A y u n t a m i e n to de Almonte l a V i r g e n del Rocío... VIERNES DOLORES IJ. OS Dolores de N u e s t r a Señora. (En todos los calendarios de la Cristiandad en el día de hoy. La Paina entró a limpiar el AyuntamienL a m á x i m a cristiana que nos exhorta a to. E n el Ayuntamiento de Almonte, una consolar al triste no excluye de sus beneficomposición de cerámica reproducía la V i r cios al millonario. Este, con todo su dinero, gen del Rocío. L o Paina salió aquel d í a g r i puede ser digno de nuestra compasión. ¿Pero cómo se puede consolar al hombre que no tando por las calles de Almonte la noticia ha conseguido librarse de la melancolía con de que no estaba la Virgen. E l pueblo sinla opulencia? Todos sabemos, poco m á s o tióse atacado. F u é a la marisma, cogió a menos, cómo se consuela a una persona que la Virgen del Rocío y la trajo al pueblo, ha perdido un miembro de su familia. E l en desagravio. U n marismeño, el Cabayero, léxico, en esos casos, adecúa los vocablos cerró el Ayuntamiento y g u a r d ó la llave. a los dolores. ¿V a m o s a emplear el mismo Todo ésto ha tenido un corolario de interacento patético con el amigo que se ha quedado huérfano que con aquel que está de luto venciones, trámites y desasosiego. L a i n quietud a ú n no ha logrado serenidad. Y es por el fallecimiento de la madre de su seque la interpretación laica ha rozado esta ñ o r a? A un hombre que sufre por la infidelidad de una mujer sabemos cómo sé le trae a la resignación. Con recordarle que hay en vez un sentimiento popular. L a devoción de la Virgen del Rocío no tiene intermediala tierra más mujeres que. estrellas en el firmamento estaremos del, otro lado. S i h a rios; es directa del pueblo a la Virgen. E l Estado puede ser laico; la Iglesia y el E s hecho un mal negocio se le pueden anunciar mejores tiempos, Y como el hombre m á s J tado se separan. Pero la V i r g e n del Rocío, castigado por la. adversidad conserva en- y sus devotos no tienen que ver con nada cendida una lámpara en el altar de la espeele esto. Y o he visto la misa que procede ranza, concluye por serenarse. A un lite- a la procesión. Para contener a los almonrato silbado en el, teatro se le consuela to- teños hay que cerrar las verjas del altar. da vi a con m á s facilidad. Basta con recorAgarrados a los hierros, los que esperan el darle los fracasos de otros dramaturgos, desmomento de sacar a la Virgen tienen ende Sófocles hasta nuestros días, para que se sus rostros todos los anhelos. N o tendría sienta menos desgraciado. E n cuanto a las mujeres, nadie encuentra eí camino de la re- otra cara el místico que sintió el v i v o sin v i v i r en nií Aquellos hombres desorbitasigilación tan pronto como ellas. dos miran a la Virgen con impaciencia. Les P e r o- c ó m o consolar a. un millonario queestá desvelado y. taciturno por el temor a. -oí exclamar: Vamos, señor cura, menos dejar de serlo? ¿P o r qué métodos? ¿Q u i é n misa y venga la V i r g e n N o admiten i n conoce la técnica oportuna? E n la Roma de termediarios; es una religión personal, suya, los Césares, según, cuenta D i o n Casio, los. popular. filósofos aliviaban las agonías de los- gran- Les fatiga la misa, porque les retrasa el des señores mostrándoles, a. su manera, las momento de acercarse a la Virgen. Cuando rientes pcrspectivas. de la eternidad, y aque el señor cura, quiere calmarlos, no tiene m á s llas excursiones, mitológicas por un- mundo. qué decir desde el pulpito: ¡V i v a la V i r imaginario h a c í a n sobre- el moribundo- él gen del Rocío! Y no se conforman con resefecto que nos- causa ahora la morfina. -El espíritu pagano se sometía a- los designios, ponder: ¡V i v a! Contestan: V i v a la V i r de Júpiter, si no contento, resignado. E n es- gen del R o c í o! ¡V i v a la Blanca P a l o m a! tos días me lie encontrado con varios- ami- ¡V i v a la Pastora de la marisma! Y no sé gos millonarios, los cuales me han expuesto cuántas cosas m á s Y cuando, finada la sus cuitas, con aquella entrañable elocuencia misa; se abren las verjas para, darles paso, del que defiende lo que le es más querido en da miedo verles. Todos quieren llegar el el mundo. primero, y se cogen, y se estrujan, y se des- ¿Q u é va a ocurrir? ¿H a visto usted l a garran, sin una protesta, porque todo esta baja progresiva de los valores? ¿S e ha fijaadmitido para disputarse la Virgen. Y la do usted en la caída de la peseta? Y o no bajan del altar entre gritos y sollozos, y sinsé. qué va a ser de nosotros los españoles... tocarla la acarician, la dicen ternuras, l a Realmente el caso de esos hombres es tesuplican, la dan gracias por favores otorrrible. Ninguno de ellos tiene menos de cien mil duros de renta y ninguno ha dejado gados. Y se la llevan por los campos llenos de polvo y de sol, y aquí cae uno congesde situar prudentemente fondos en el extionado y otro con sintonía de asfixia, y las tranjero, Pero, a pesar de todo, sufren, y no precisamente de los resultados del trau- mujeres les van aliviando con aire de sommatismo político que coincide con toda rebreros. volución, sino por el proceloso nubarrón que A un pueblo así no se le puede tantear oculta el horizonte, nacional. con una sorpresa pueril. S i es verdad- -y- -S e ñ o r e s y amigos míos- -les he dicho- el otro dia tuve yo un destello de optimistno debe serlo- -que lo más respetable son los al saber que había ocurrido una sacudida anhelos populares, éste de la Virgen del R o sísmica en Levante. Con que. aquello se hucío es de los m á s hondos y arraigados. T a n biera extendido un poco, todo estaría resuelpopular, que la Paina que entra a fregar el to a. estas horas... Pero, desgraciadamente, fué una falsa alarma... E l planeta entró en suelo da el grito de sorpresa, y el Cabayero razón... ¡E s un dolor! ¿V e r d a d? ¡Q u é le cierra el Ayuntamiento abandonado. hemos de hacer! G. C O R R O C H A N O MANUEL B U E N O H a y en la virtud redentora del dolor un profundo misterio. Pero no por ello l a H u manidad ha desconocido la existencia de aquella excelsa cualidad. L a s ceremonias de expiación, por deformadas, irracionales y bárbaras, -que se presentan en algunos pueblos, no dejan de contener, bajo su tosca envoltura, el principio universal de la eficacia del dolor en el proceso de purificación y progreso espiritual de los hombres. Constituye ese hecho una especie de declaración formulada por un sufragio universal, bastante m á s amplio y aceptable que el que entre amaños y coacciones actúa en los modernos tiempos. Y es curioso observar que quienes amorosamente, entregan la papeleta del voto al analfabeto y al. venal repudien, ese otro secular, relegándolo a la trastera de los mitos engendrados por la barbarie. L a voz de la Naturaleza es, sin embargo, más, fuerte, que las quimeras doctrinales de los detractores del dolor. L a Humanidad sigue viendo principalmente en éste, no el mal, sino la redención. -L a me, or prueba- -una prueba que no se formula en silogismos, sino que emana de la vida misma- -es eme la eternidad de su reinado no ha acabado por llevarla a la desesperación; única posición lógica del espíritu ante el dolor, si en su fondo no sé percibiese cosa radicálmente opuesta al mal. Y la fuerza del dolor en el ejercicio ele su virtud redentora es tan grande, que endereza al mismo altísimo fin cuanto en, derredor suyo se halla. N o es otro el sentido de esta festividad, que hoy celebramos con luto en el corazón y esperanzas en el espíritu, no por inconcretas menos fundadas. A la obra de la redención de lá Humanidad se asocia por el dolor quién no siendo e! Redentor estaba cerca d e é l su Madre. P o r eso estos Viernes de Dolores, tan tristemente simpáticos, tan llenos de nostalgias, tan cargados de anhelos, que presienten vaga, pero seguramente su satisfacción, han arraigado tan profundamente en el pueblo cristiano. V e a. su través, un próximo sostén en las angustias que, como reflejo de la obra redentora, a él llegarán. Ahí está el secreto de nuestra fuerza. S i el dolor para nosotros, los católicos, no es el mai, sino la expiación, las mayores adversidades, cualquiera que sea su naturaleza, públicas o privadas, espirituales o temporales, individuales o, nacionales, son menos poderosas que. la confianza en la eficacia bienhechora del. sufrimiento. Pero ello no. de. una manera pasiva, sino activa. Cacia uno de nosotros- -no ciertamente según la concepción budista, sino según. el significado del Viernes de Dolores- -puede verse como partícipe por el dolor de todo acto que tenga significación redentora, redunde en propio o en ajeno beneficio; nos afecte o no quien reciba el de la redención. Y la glosa no es m á s que una parte del rico contenido espiritual, de estos Viernes de Dolores, tan tristemente simpáticos, tan llenos de nostalgias, tan cargados de anhelos, que presienten vaga pero seguramente su satisfacción. VÍCTOR PRADERA
 // Cambio Nodo4-Sevilla