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POR PAUL BOURGET (De la Academia Francesa. CONTINUACIÓN) vosotros. M i puesto no está aquí. H e encontrado una mujer a día en D a r r á s sentimientos de orden muy distinto: una mortal quien amo y que me ama. Tiene todas mis ideas y tengo todos inquietud por la paz de su casa, pues esa catástrofe podía exaltar sus gustos. Nuestra manera de. pensar y nuestros principios son los escrúpulos de Gabriela, y el dolor de un cariño herido, pues idénticos. E s m i mujer, en fin, con la que podré fundar un hogar quería realmente a su hijastro, le había educado y estaba orgucomo yo le sueño. E l pobre muerto l o había comprendido a s í lloso por ello... A l mismo tiempo, -ese rompimiento era borrar por. compréndelo t ú también y dame, tu consentimiento... completo un pasado odioso, y el segundo, marido experimentaba en lo m á s profundo de su corazón un sentimiento de. triunfo. L e daba- ¡N o! -dijo Gabriela, separándose de la presión suplicante vergüenza. encontrar en sí mismo ese odio indigno de su carácde su hijo- N o no... T e he pedido que esperes. ¿E s mucho ter; pero el avergonzarse p o r u n a pasión, mezquina no es dejar exigir? de tenerla... L a conversación se prolongaba y su mujer no venía- -Y yo te he dicho por qué no puedo esperar. Berta Planat a llamarle... ¿S e r í a que no lograba vencer la obstinación del joha sido muy desgraciada y muy injustamente, y yo he. prometido ven? D e pronto oyó también él el ruido. de la puerta al cerrarse compensarle en felicidad todo lo que ha sufrido por la crueldad y vio el coche en que había venido Luciano y que se le llevaba... del mundo. A l venir aquí he previsto tu negativa, la he preparado ¿H a b í a fracasado Gabriela. Se precipitó al saloncillo y í a e h a ella y la he reducido a consentir en la resolución que vas a saber. L o s dos creemos que el valor, moral del matrimonio reside contró. sentada en una butaca, inmóvil, con las. manos abandonadas sobre las rodillas y la cabeza baja. Aquella última prueba de! solamente en el compromiso de las conciencias. Aunque el señor rencor de su hijo contra su segundo- matrimonio, aquella partida D a r r á s se indignase el otro día cuando le expuse esta creencia, sin un signo de ternura hacia juana, había acabado de aniquilar, yo la tengo, porque la siento verdadera con todo lo que hay en a la desgraciada, que vio claro por primera vez que entre aquellos mí de justicia. E l verdadero matrimonio, el único exento de consemihermanos, a quienes ella profesaba igual amor, nunca habría venciones mentirosas, es la unión libre. S i he querido casarme una unión perfecta. L a angustia en que había caído aquel espíritu con Berta legalmente ha sido porque el casamiento legal es una de mujer, tan: conmovid ya por tantas, emociones, era tan proprueba pública de estima; T e opones, y me resigno. Pero los dos funda, -que no oyó entrar a su marido. Cuando le reconoció con hemos cambiado nuestras promesas y vamos a v i v i r juntos en unión el escalofrío de una hipnotizada a l a que se arranca de su, sueño, libre. Seremos calumniados, pero tendremos la conciencia de nuesle dijo, cogiéndole convulsivamente la mano: tra parte... Hemos resuelto abandonar P a r í s entre tras, razones, para evitarte los comentarios que, m i vida provocaría entre- las- -i Se ha marchado. paja siempre. V a a vivir con esa mujer personas que te rodean. Nos. vamos a Alemania, donde mi- -mujer sin- casarse con ella, como el otro; en l a v e r g ü e n z a Todo se lo seguirá sus estudios dé Médiciniá y emprenderé yo los- míos, pues, he dicho, tu bondad para con él, las dudas en su favor que hame he apasionado por esa ciencia. Dentro de dos años podré lebías concebido... L e he pedido que no exigiera una respuesta i n galizar esa unión, que es ya para m í mucho más; -respetable que mediata, que esperase... De nada ha servido... Se va con, ella a los buenos partidos c o n q u e- s u e ñ a n mis- compañeros... Berta- tiene Alemania, a -estudiar la Medicina, V a a reconocer a su hijo... un hijo, y, para que no pase lo que yo he pasado, -haré que nunca ¡L o que. quiere es no vernos más, y h a b r á s adivinado por q u é sepa que no soy su padre... Apelo a tu sentimiento de justicia; ¡O d i a nuestro matrimonio! m a m á ¿podrás no estimarme porque v i v a- a s í? -E s t á bajo l a impresión de la muerte de su padre, pero es- -Pero ¿t e estimarás t ú mismo por haber abandonado. a tu imposible que no vuelva a sentimientos m á s equitativos, a los sumadre y haberme dado l a pena que me causas? yos, que no son de odio, L o que nos sucede es duro, pobre ami- ¿S e r í a evitártela el permanecer aquí desgarrándote, el coraga mía, pero no tenemos nada de qué acusarnos y todavía podezón, como acabo de hacerlo, y torturando el m í o N o te abanmos esperar... ¿V a a v i v i r con esa joven en unión libre? E n la dono; te dejo a tu marido y a tu hija... unión libre hay, después de todo, una doctrina, y. no es el liber- ¡Y sin m i hijo! -exclamó la madre llorando. tinaje. Cuando se profesa sinceramente, cómo él, no es baja ni. -M a m á no me quites el valor. E s preciso, es m i deber hacia vergonzosa. U n a de dos: o esa mujer es de buena fe, y entonces ti, sobre todo hacia t i se p o r t a r á en consecuencia y se casarán dentro de dos años, o es L a estrecho de repente entre los brazos con tal fuerza que casi una intrigante, como yo creí al principio, y no soportará e l v i v i r le hizo daño, y dijo en- voz baja: ese tienipo monótona y tranquilamente en una- Universidad ale- ¡Adiós, adiós... mana. Entonces: se mostrará como es. y Luciano n o se casará Y antes de que su madre pudiera responderle, salió del. sacon ella. E n uno 3 en otro caso le recobraremos. T e n pues, valor loncillo. E l grito ¡L u c i a n o! ¡L u c i a n o! no le hizo volverse, y piensa que esta, separación era, sin duda, necesaria. Puesto que y Gabriela oyó, como el otro día, abrirse y cerrarse la. puerta de influencias malsanas le han hecho mirar nuestro. matrimonio, con la calle. E l ruido de un coche acabó de demostrarle que aquel r á tan injusta antipatía, m á s vale que nuestras relaciones se suspenpido adiós, que la había dejado paralizada de asombro, era real. dan por algún tiempo... E s al menos, un mal menor... ¡V a l o r! ¡Se ha marchado- -gimió- y n i siquiera ha subido a dar Apóyate eh, m í yo t: c querré por los dos... un beso a su hermana... -Ere sj- bueno- -respondió Gabriela- sin dejar. su actitud desesperada- -muy bueno... ¿Pero, cómo quieres que me convenzan X tus razonamientos? M e has dicho que Luciano no perseveraría en su proyecto, y ha perseverado; que no pediría el. conseritimien, A PRISIÓN to de su padre, y. lo ha pedido; que tenías un medio de impedir ese deplorable casamiento, y sucede algo peor... ¿P o r qué me L a salida del joven había sido espiada por otra persona; se has dicho, esas cosas? Porque no quieres que mire de frente l a adivina cuál, y si la duración de aquella entrevista había parecido verdad, y porque t ú mismo no quieres verla. E s a- v e r d a d es l a larga a D a r r á s estaba demasiado convencido de las consecuencias que expresó el padre Euvrard. Dios nos castiga en m i hijo, y que l a conversación del hijo y de la madre podía acarrear, para digo nos porque eres mi único amigo y estamos unidos en el no esperar el resultado con una impaciencia rayana en la angustia. ¿Conseguiría o no Gabriela sus propósitos, L a idea de. un vonipjaiiento irreparable con el hijo del priiuer matrimonio infun: