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corno artista. Stt indi íeret da ante tocias las emociones y su calma inalterable es. asombrosa. Ante él se estrellan tocios los impulsos rae vienen del exterior y sabe permanecer indiferente a los placeres, a los dolores, lo mismo que al amor y a los que se iiaii calificado de deberes sociales. Escojo algunos rasgos que lo acreditan de manera elocuente. Su amistad cotí Scbiller era entrañable, y su Compenetración espiritual tan perfecta -ue algunas de las canciones que cscribieifli en colaboración eran firmadas indistintamente por uno de ellos, aunque hubiese sido el otro su autor. Goethe dio a Scbiller el argumento de Guillermo Tell, y. aun después de escrito por él, su amigo introdujo algunas modificaciones en la ordenación de ¡a tragedia y en detalles de la forma. E l e de mayo de. 3805 murió Scbiller. a quien- Goethe había, visto por última vez el 2 de abril. Nadie osó comunicarle la funesta nueva, pero al contemplar algo extraño; en el semblante de sus familiares exclamó: ¿l í a muerto Schiller? T ú lo has dicho contestó Cristina, su esposa, sollozando. ¡H a muerto! volvió a decir el poeta. Y no añadió más. Como se hallaba acostado volvió la cabeza a la pared y no hizo ninguna otra exclamación. El gran duque Garios Augusto murió repentinamente. Son muy conocidas sus relaciones- de nVrima amistad con Goethe. A l conocer este último la noticia de la desgracia, que se difundió rápidamente por la ciudad, se hallaba a la mesa con algunos de sus amigos. Escuchó la noticia con imperturbable san- Í 4 f MONUMENTO A G O E T H E EN ROMA gre fría y se limitó a decir: ¡Es espantoso! Después añadió: Hablemos de otra cosa. Y continuó la comida... También se quiso hacer el fuerte cuando la muerte arrebató a su hijo en temprana edad. Durante unos días permaneció impa- sible, pero transcurridos algunos más se vio acometido de una enfermedad gravísima, sin duda a causa del supremo esfuerzo realizado. Su casamiento Con su criada, la bellísima Cristina, y todo lo relacionado cotí él, es suficiente para acreditar el recio temple, de su espíritu. Había conseguido desviar sus amores de la edad temprana. Margarita, Lucinda, Federica... De todas se apartó, porque era su corazón y su pensamiento lo que arriesgaba y él los consideraba intangibles. A Federica la dejó positivamente morir de amor, sin que su espíritu se apiadara de la tierna aflicción que la llevó al sepulcro. En cambio Cristina, c omo no actuaba más que sobre sus sentidos, no la juzgó obstáculo y se casó con ella. Y a casados, Cristina no veía en Wolfango más (pie a su señor, a quien respetaba en sus meditaciones y en sus estudios, mientras ella se ocupaba calladamente en las tareas domésticas. Las gentes llamaban al hijo de ambos, no el hijo de Goethe, sino der Sohn der Maga (el hijo de la criada) Algunos días salían los esposos de paseo en. carruaje. Una tarde, en las afueras de la ciudad, Cristina fué acometida de una apoplejía fulminante, y quedó rígida y como muerta en el asiento. E l poeta ordenó al cochero que volviera pronto a casa, y por tocio- comentario le dijo: ¡Se van a quedar aterrados cuando lleguemos y la vean muerta en el coche! l MARGARITA Y FAUSTO E N LA P R I S I Ó N CUADRO D E VÍCTOR HERNÁNDEZ (FOTO RUIZ VERNACCr) Alemania profesa verdadera veneración a la memoria del coloso y rinde culto lo mismo al hombre, que al pensador y al poeta, que se funden en una de las grandes figuras de la Humanidad. Por eso cuando Víctor Hugo, al describir en la segunda mitad del siglo pasado un palacio ideal, en el que cuatro estatuas colosales representasen cuatro encarnaciones del ideal, no fué justo al no referirse más que a cuatro de esas encarnaciones, que eran: 1 tornero, la Grecia; Dante, la Italia Shakespeare, la Inglaterra; Beethoven la Alemania, y delante de la puerta, tendien do la mano a todos los hombres, un quinto coloso, Voltatre, representando, no el genio, sino el talento universal Faltaban, desdé luego, en esa formación de colosos Cervantes, como representación de la lengua y del pensamiento hispanos, y Goethe, er la de la raza y del pensamiento alemanes. A RAMÍREZ T O M E iríhm r r r r rn- -i- ir- pi T
 // Cambio Nodo4-Sevilla