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PLAZUELA PAJA, AL PILLA FONDO DEL DE LA LA CA- VIÉNDOSE OBIS- PO. F I N A L E S D E L SICiLO PASADO A NT f C U AS DE LASO B TILLA, HOY CASAS CASDES A P A R E C Í! AS pas que l l e n a b a n l a plaza: Estos son mis poderes y coli ellos gobernaré a Castilla hasta que el príncipe, mi señor, venga a gobernarla Y así el viejo palacio tomó un gesto de epopeya, como un siglo más tarde lo tomaba de regocijo c u a n d o heredado y a por la casa de L e r m a se celebró en él el b a u t i z o del que fué séptimo duque del Infantado, don Rodrigo Díaz de V i v a r y H u r t a d o de Mendoza, a quien apadrinaron los m i s m o s Reyes en persona don F e l i p e III y doña M a r g a r i t a de A u s t r i a pudiendo ufanarse, de haber hecho de su palacio el noble duque valido alcázar de maravilla para recibir a tan altos señores, pues fué tal la solemnidad con que se celebró la fiesta y tales los regocijos populares, tan sólo comparables a l a mascarada con que en esta misma p l a z a se festejó eri 1609 el nacimiento del más tarde condestable de Castilla, D. B e r n a r d i n o Fernández de Velasco, que mereció quedar consignada en las crónicas de Guadalaj a r a y de M a d r i d Muerto el duque don Rodrigo sin sucesión pasaron sus Estados y con ellos el palacio a ruanos del principe de M i l i t o y de. E v o l i duque de l astrana, C O- menzaiulo d e s d e entonces a d e c l i n a r la fama de esta esplendida y feliz mansión, que poseyeron las más insignes familias madrileñas y que vio renovarse en ella tantas grandezas, hasta que, al fin, después de haber sido almacén de la casa de Osuna y posada de arrieros a mediados del p a s a d o siglo, llévesela la p i queta, no restando de ella tristemente m á s que el r e c u e r d o ya que sobre su solar se alza en su vulgaridad una manzana de casas de vecinos. A m e d i d a que la villa fué creciendo y extendiéndose en otras direcciones h u y ó de la vieja plaza la i m portancia que un día tuviera, no quedándonos de ella y de su glorioso pasado ni aun el n o m b r e ya que rec i e n t e m e n t e le fué cambiado por el de! Marqués de C o m i l l a s pero su fama es i n mortal; y a u n h o y que languidece en el olvido m á s absoluto, triste y hermética como un sepulcro, (iota en su a m b i e n t e un vestigio de l e y e n d a como si al huir el pasado huí ese d e j a d o Un rastro de inquietud y melancolía glorificado por el recuerdo de tantas grandezas... Luis SOLF R LA PLAZUELA DE L A P A T A E N L A A C T U A L I D A D (FOTO DUQUF. PUCHOL