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discordias literarias. Y las rencillas entre L e n i n y Trostky acusan la división entre intelectuales proletarios e intelectuales burgueses E l predominio de las direcciones artísticas- -Stanislausky, Meyerhold, T á i r o í- -c o n centra en los animadores toda l a potestad escénica. N o surgen las orientaciones de los autores, sino de los actores. N o del creador, sino del intérprete. A s í el teatro ruso contemporáneo gira, no en torno de los ciclos literarios, sino de los ciclos e s c é n i c o s í Quizá porque en los literatos no se destaca el capitán y en los escenólogos sí? ¿A c a so porque los escenólogos imprimen a su arte c a r a c t e r e s m á s g e n u i n o m á s robustos? Sea de ello lo que fuere, es i n n e g a b l e que n i n g ú n autor soviético destaca l a autoridad de los directores de escena. Y que los ciclos teatrales no irradian de n i n g ú n autor, sino que se forman y c a r a c t e r i z a n por l a actuación progresiva, audaz y moderna de los directores: Stanislauski, M e verhold. fáirof. macizas bases de un teatro populan E s realmente, el animador de l a Revolución. Sus formidables dotes organizadoras Íespliegan, a tambor batiente, las banderas de un Teatro P o l í t i c o Secundado por L u natcharsky, a la sazón comisario de i n s trucción pública, realiza el doble fin de popularizar el teatro clásico universal- -los griegos, Shakespeare, los franceses de L u i s X I V Tos españoles del Siglo de O r o la comedia, italiana- -y de entronizar, con los maestros rusos- -Gógol, Briboyédof, Chékof, Andreief, Teotro Artístico (Stanislausky) Iniciase con el Teatro Literario, de M o s cú, bajo Stanislausky, secundado por O l g a K n i p e r a sus comienzos con el repertorio de A n t ó n Chékof- -este sutil psicólogo de l a clase media eslava- -y alterna con el repertorio francés r o m á n t i c o de Alfredo de Muset y con el alemán, también r o m á n tico, de Schiller. M á s tarde, l a ampliación estética d e l director comunica a la escena nuevos v a l o res. L a s luces, el decorado, los trajes, las m ú s i c a s incorporan la UNA ESCUNA D E L SEGUNDO ACTO l ti S 1 ROCCO tradición, vivaz y colorista, del ballet ruso. Stanislausky. en d i v e r s a s- i n t e r v i ú s con l i- Tolstoi, G o r k a ios nuevos e impetuosos vanguardistas. teratos franceses, alemanes y austríacos- -esBajo su ardiente patronato surgen las pecialmente con el vienes G r é g o r F u l p o primeras obras soviéticas, no en teatrillos Miller- -nos habla de esta evolución de su de barrio, ocasionales y humildes, sino en Teatro de Arte, siempre mantenido en límila escena m á s autorizada de Moscú. tes de selección, pero cada vez m á s propiAsí, en el espacio de cuatro años, va cio a participar en las vanguardias de la esbriosamente cristalizando un Teatro Polítitilización y el primitivismo. De tal suerte, co que enardece y adoctrina a las masas, que cuando Stanislausky abandona Rusia ya con obras como Misterio grotesco, de M a su Teatro de A r t e ha incorporado al nuevo estilo escénico algún clásico griego, como y a k o u s k y Los días de Trnbinist, de B u l kákoff; El- tren blindado, de Jvánof; Ruge, E u r í p i d e s ciertas obras de Moliere y ShaChino, de T e a t i á k p f El temerario, de T i k ó kespeare: Pílente Ovejuna, de nuestro i n nof; Los tres gordos, de Olga F o r c k y l a menso Lope, y, por supuesto, dramas y coserie octubrista de Yádof, Seriónof, medias nacionales de Gógol, Tolstoi, G r i Rádof y Yacólief, cada uno de los cuales boyédof, G o r k i y Andreief. da, en su comedia respectiva, una interpretación diferente al Génesis revolucionario. Teatro Político (Meyerhold) gagJia, de Piscator, de Sbehlon Cbenel, esto es, recogiendo el movimiento vanguardista escénico de Londres, de P a r í s de Roma, de Berlín, de Nueva Y o r k E n el programa de T á i r o f resplandecen las mismas ansiedades renovadoras, el mismo afán, de libertar al teatro de toda tiranía literaria. Su estética, como- la de Gordon C r a i g tiende a democratizar los valores escénicos, dando igual importancia a! ballet que a l a tragedia, al i n t é r p r e t e que al autor, a la escenografía que al d i á l o g o creando, en suma, el Teatro Nuevo. Pero como ha observado S t e f a n P r i a gel, el d i r e c t o r d e l Teatro Hamerny (Teatro de amara) es un cerebral, un literato, un teórico puro. Y no c r e o- -a ñ a d e P r i a gel- -haya logrado que arraigue en su teatro la expresión artística de un mundo tari desconocido como el soviético. E n efecto, asi es. K l programa integral de Táirof, se ufana con el eclecticismo de interpretar a h o r a a Sófocles y l u e g o a Commer llyck; de asign a r el m i s m o v a lor a 1 fifi avia que a El magnífico cornudo. O de estilizar El huracán, de Ostrosky, con los mismos elementos escénicos que el Cristo ha resucitado, de Be! v. O de anunciar Romeo y Julieta, co) i toda s u a l curnia sespiriana, en el mismo cartel que Los tres gordos (capital israo, militarismo, clericalismo) la burda farsa c o m u n i s t a coreada, durante miles de noches, por inventivas estupendas... 1 Teatro Soviético (Si- mónof) L a última hora teatral rusa apunta en el. Teatro Soviético- -dos de cuyas obras m á s representativas hemos traducido y publicado en un volumen de igual título- Herrumbre roja, de K i r c h o n del ex y l penski, y Venciste, Monákoj! comisario del pueblo Steimberg. A l frente de esta nueva modalidad se hallan actores tan populares como Sitnúnoí y Andreief, que rigen actualmente el K a mern. y, de Moscú. E s ante todo, este teatro, como dice P r í a g e l un concepto fie actualidad E n tanto el comunismo se afirma, l a Revolución reflejará en él sus entusiasmos y sus desilusiones. L a musa del Teatro Soviético es é s a la Revolución. Basta echar una ojeada al repertorio para advertir que todo nace de los hechos, de los sucesos periodísticos. Los problemas políticos, sociales y económicos míe surgieron en plena calle han asaltado el escenario. De ahí su vivacidad, su vigor, su i n terés. De a h í también su tono polémico y su dramatismo social. E s por tanto, un Teatro Nuevo, no sólo por el gesto, emprestado al cinc, sino por el alma, inquieta, ansiosa de otro régimen m á s humano... CRISTÓBAL D l í Polos Oontre. ras y Vita seca. CASTRO Discípulo y continuador de Stanislausky, Usélod Meyerhold tiene una impulsión ¿reformista. A la aristocrática selección del maestro opone una conciencia estética social. Piensa en las muchedumbres como elementos d r a m á t i c o s potentes. L a s utiliza diestramente como motores y al par corno vehículos de propaganda. Asienta en ellas las Teatro Integral (Táirof) Parejo del teatro popular Político, creado y mantenido por Meyerhold, con l a entusiasta cooperación de Lunatcharsky- -luego t a m b i é n autor dramático- -inicia Alejandro T á i r o f su Teatro Integral, al estilo de G o r don Craig, de Gastón Baty, de G i u l i o B r a-
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