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otros, recargados de adornos, sin que pierdan la característica sobriedad de la colección Jenny. L o s estampados se emplean únicamente como adorno; por ejemplo, un vestido de crespón de China negro utiliza un estampado para el gabán tres- cuartos sin forrar. H a g o notar la frecuencia de chaquetas cortas, claras o blancas, de seda o de lana, con vestidos muy obscuros. M u c h o vestido negro para comidas íntimas; se hacen de tul y encaje muy finó; las faldas, amplias y largas; los cuerpos, con canesú y pañoleta, que cubre los hombros; la cintura, breve, ceñida por algo casi i n visible. L a nota original se advierte en. dos o tres modelos, que tienen pantalón largo y recto debajo de la falda, cuya presencia no se advierte más que al bailar. Rectos, ceñidos, sin adornos, largos, con 4 talle alto, los trajes de noche tienen un aire incomparable, en negro, blanco o azul palidísimo; ninguna pleguería interrumpe su línea. D o s novias terminan el desfile: tma, vcs tida de- raso blanco cubierto de encaje; otra, de raso rosa muy suave, con gorrito de perlas de igual color, y totalmente envuelta en tul ilusión, rosa también. A s í son, a nuestros ojos, las ideas de madame Jenny. L a casa Agnés- Drécol ha resuelto no seguir las tendencias modernas de la moda, que ensanchan los hombros, elevan el talle y ciñen el busto; sigue conservando sus lí. neas esbeltas y vaporosas, llenas de gracia por ser muy femeninas. L o s trajes sastre primaverales (una legión) dé frescura tentadora, por su colorido cómo por su corte, juvenil. U n o de ellos es de lana negra; sobre, la falda, cerrada con botones, y provista- de pliegues interiores para darla amplitud, la chaqueta, con c i n turón, o, mejor dicho, trabilla de un tejido negro y plata, a rayas; la blusa- chaleco, muy cerrada, es de raso blanco. Ésta nota contrasta vivamente con los escotes pronunciados de la temporada présente así vemos pecheros abrochados y con cuello de aire confortable, que, al desabrocharse, se transforman muy originalmente. Vestidos de tarde, perfectos, de maravillosa caída, en los cuales se reconoce el arte verdadero de la modista. L a s telas, a cuadritos negros o azul marino y blanco, tienen una pincelada ligera de otro color vivo. M e ha parecido que la falda más larga y el talle en su sitio embellecen la silueta. M u y bonitos estampados en blanco, negro y verde; blanco, negro y a z u l marrón y blanco; el abrigo que les acompaña tiene grandes solapas, hasta abajo, del mismo estampado; el vestido se ve por delante, puesto que el. abrigo no cruza y se sujeta con el cintürón, cosido detrás y atado delante. Algunos tienen pelerinas postizas, de quita y pon. Notables en ideas, ejecución, formas atrevidas y corte extraordinario, llegan los trajes de noche. L a s telas moldean el cuerpo, sin ajusfarle, contrastando con la amplitud de las faldas, plegadas en forma que dibuj a n verdaderas alas. E l raso rivaliza con el taffetas; la muselina rameada, con el punto de seda; el encaje muy fino, con el crespón georgette. Todo se ha ejecutado cuidadosamente por madame Havet para conservar a AgnésDrécol el brillo de su ilustre nombre. 1 TERESA CLEMENCEAU CONJUNTO- TRAJE- D E N O C H E D E MUSELINA ROSA, CON ABRIGO E N E L MISMO TONO, BORDADO D E CRISTAL Y ADORNADO CON PLUMAS D E AVESTRUZ E N B L A N C O Y ROSA. (M O D E L O JENNY)