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de m míe m de! a p lea ras v a r é i s ariritismc (dolores, n frailarnos de la elrsuSaeiér (art rl s lir Is, varises, flebitis, efo, et y enl S miijer. a -A l llamar de nuevo la atención de mis lectores hacia un nuevo tratamiento de las afecciones que derivan del estado artrítico, me guía, no solamente la creencia de realizar una obra útil, sino la certidumbre de que practico una buena acción. r Pido a todos aquellos a quienes de cerca o de lejos interesa esta cuestión, lean con atención estas líneas y mediten luego sobre ellas, que así se evitarán muchas maniobras inútiles y se ahorrarán muchos sufrimientos. A pesar de los considerables progresos realizados en estos últimos veinte años, todos los esfuerzos del atée de curar, en la materia que nos ocupa, no han conducido- -preciso es confesarlo- -más que a los precarios resultados conocidos de todos. Estaba reservado al Sr. Richelet de Sedan, tras de pacientes investigaciones admirablemente llevadas a cabo, el proyectar un poco de luz sobre el obscuro caos de la terapéutica de las enfermedades de la piel y el artritismo. Hace mucho tiempo que el método lleva haciendo sus pruebas en la difícil curación de las enfermedades de la piel. L o s eczemas secos y h ú m e d o s psoriasis, psicosis de la barba y del bigote, herpes, acnés, eritemas, forúnculos, salpullidos, impétigos, liquen, prurigo, rojeces y enfermedades del cuero cabelludo encuentran en él un remedio, el más eficaz, el más heroico. Basta muy poco tiempo para ver reconstituirse gradualmente las funciones normales de la piel. E l prurito, tan penoso y tenaz, que generalmente acompaña a estas enfermedades, desaparece en cuanto se inicia el tratamiento. E n el artritismo constitucional, en el reumatismo, la gota, los infartos de las células glandulares (paperas) el método del Sr. Richelet disipa rápidamente el dolor, resuelve las rebeldes deformaciones de los dedos de la mano y de los pies, cura las más antiguas ciáticas y los estados neurálgicos inveterados que habían resistido a todo tratamiento. E n todos estos casos asegura, además, la completa y rápida eliminación de nuestro implacable enemigo: el ácido úrico. E n f i n esta excelente medicación ha producido resultados inesperados en los más profundos trastornos de la circulación. Se ha comprobado la regularización de los movimientos del corazón, la desaparición de la opresión, los soplos, vértigos y vahídos; de las várices, flebitis, hemorroides, y la rápida mejoría de la arteriesclerosis, esa terrible herrumbre de nuestros vasos que entraña la vejez prematura y tiene a. cargo tantas muertes precoces. S i se trata de la mujer, las épocas irregulares, la leucorrea, la metritis y los tan temibles accidente de l a edad crítica ¡serán radicalmente suprimidos y la verán renacer las fuerzas quebrantadas y la vitalidad comprometida. Esta enérgica acción sobre el sistema circulatorio explica las curaciones extraordinarias obtenidas en las afecciones de los miembros inferiores, varices, úlceras y. eczemas varicosas (mal de piernas) flebitis, etc. etc. L a desesngestión de los tejidos y de toda la parte enferma se produce rápidamente, y la cicatrización completa no tarda en suceder a un real y bienhechor alivio, que se aprecia desde el principio de la cura. Con la misma rapidez, la sensación de pesadez desaparece, juntamente con el prurito. Por todas estas razones yo quisiera ver esta maravillosa medicación empleada más a menudo, y a título preventivo, no tan sólo por los que están, al parecer, en buen estado de salud, sino más principalmente por los indiferentes y despreocupados, que por este medio se evitarán los crueles disgustos y penosos sufrimientos a que su diátesis artrítica les predispone. Entre tanto, repito que todos estos males se curan sin molestias, sin necesidad de alterar las habituales ocupaciones, mediante este precioso tratamiento, del que millares de testimonios y múltiples experiencias proclaman el éxito resonante. Aquellos para quienes esta revelación no tenga el suficiente valor persuasivo y quieran datos más seguros, que se informen directamente de quienes constituyen la ya formidable legión de los que han podido apreciar las. excelencias del método y están curados. Que se dirijan sin m á s dilación a su farmacéutico y compren un frasco de Depurativo Richelet para empezar la cura cuanto antes. Que sigan las instrucciones detalladas en el folleto que a cada frasco a c o m p a ñ a y o b t e n d r á n todas las indicaciones titiles a cada caso para su tratamiento y curación. Pida usted hoy mismo un folleto al L A B O R A T O R I O L R I C H E L E T San B a r t o l o m é 22, San Sebastián,