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mai ite se puede ser presidente del Consejo, ministro de la Guerra y principe de las letras castellanas. Como el progreso es una ley de la historia, aquí me sorprendió la república política, y, sin ganas de huir ni de que me echen, a servirla me pongo como trabajador. N o estoy conforme con aquello de a la patria, con razón o sin ella cuando se trata de l a tierra en que una casualidad geográfica -passes le mot- -presidió nuestro nacimiento pero sí cuando se trata de la patria adoptiva, a la que hay que amar hasta la abnegación y hasta el sacrificio, con razón o sin ella, por el hecho de haberla escogido y para que la inmensidad del amor disculpe o justifique el error o el acierto de la elección. Y así adoro yo esto, mi E s p a ñ a dispuesto a acatarlo todo, a respetarlo todo, porque sólo aquí la hospitalaria gracia del aire suaviza y domeña la hirsuta aspereza de mi egregio aburrimiento, y sólo aquí será ligera a mi carne la tierra mil veces bendita que cubra mi último sueño. Pero mientras, necesito al ocioso rico. ¡A l fin! P a r a eso he dado tantas vueltas, para llegar al elogio del ocioso rico, y por mi desgracia a ú n no cristaliza cu palabras el ditirambo. ¡Yo, trabajador, ansio tener cerca el dinero de quien no necesite trabajar. Porque el ocioso rico es quien compra automóviles de once mil caballos, y perdonen si hay error, pero yo no sé todavía cuántos caballos caben en un automóvil de lujo. Y del lujo se trata: de todo lo suntuario; de tapices, cortinas, brocados, estatuas, bibelotcs, cuadros, músicas, versos y flores; belleza inútil, conquistas de la civilización y de! arte, que no puede comprar el trabajador. Porque éste, compañerito del alma, me enseña a mí su trabajo y yo a él el m í o pero aun cambiando entre nos nuestros productos habría, en el mejor caso, pan para el hambre del cuerpo, pero no para la apetencia del espíritu. Y desde luego ni trufas, -ni champaña, ni ostras que saben a perlas, ni lociones para p e r í u m a r n o s la tapadera de los se. ios. Por donde yo creo al ocioso rico tan indispensable en la República de trabajadores como el galcoto dantes- co en la república de los picaros. V i v a mu- La Escuela dé! Hogar, de Bilbao El alcalde de Bübao, Sr. Ercoreca, ha visitado la Escuela del Hogar, institución de carácter gratuito, a la que acuden almnnas de. las escuelas municipales para aprender todo lo relativo a labores, (Foto Amado. chos años el ocioso rico, y yo que lo vea, y de mi se surta, y a la sombra de su ociosidad medre mi fatiga. Y cuando así no sea, cuando ya no haya ricos, que lo sea el Estado, Mecenas de los trabajadores en lo que no es artículo de primera necesidad. Mecenas tan justiciero, y tan humanitario, y tan artista, que a mí, por ejemplo, me subvencione para no escribir unas comedias que los trabajadores inteligentes no quieren escuchar. Y mientras así no ocurra, no trabajo más, que- -como en la copla gitana- -me duelen a mí los brazos de sembrar y no coger. N o trabajo más, y véase la muestra: porque no habrá quien me convenza de que escribir este artículo, o lo que sea, haya sido trabajar. FELIPE SASSONE La primera corrida fallera. Estudiantes ovetenses. VALENCIA. -Chicado, Barrera y Ortega han lidiado bichos de Concha y Sierra. Chicúelp rematando un. quite. (Foto Barbera Masip. Los alumnos del Instituto asisten ya a las clases en el edificio que fué Residencia de jesuítas. He aquí a un grupo de estos jóvenes escolares. (Foto Mendia.