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JS B C. M A R T E S 22 D E M A R Z O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 35. INFORMACIONES Y TAURINAS NOTICIAS un verdadero placer. He de rogar a usted que felicite en mi nombre a su amigo, el padre del nuevo novillero, y aun a éste mismo, si es que le trata. Los dos toros que le correspondieron á Félix Rodríguez eran grandes y de poder, y cumplieron en varas. E l excelente torero derrochó toda la tarde gran voluntad, y no sólo toreó bien de capa y muleta, sino que en sus dos enemigos tomó los rehiletes coa éxito. A su primero le clavó al cambio un par superior, y otro de frente, y a l cuarto de la fiesta, al que Relámpago picó fuerte y bien, siendo ovacionado, dos pares, también de frente, qué, como los otros dos, se aplaudieron mucho. U n pinchazo y una estocada empleó Félix para deshacerse del bicho que rompió plaza, pasaportando al otro de tres pinchazos y una buena estocada. L a mayor res de la corrida, un. verdadero tren, le tocó en segundo lugar al N i ñ o de Haro, y éste, que había oído palmas en abundancia, toreando de capa y muleta a su primer enemigo, que mató de dos pinchazos y media estocada, no se amilanó ante aquella fiera, a la que aliñó brevemente, rematando la faena de un pinchazo habilidoso, sin soltar el arma, y media estocada en lo alto. Resultó, pues, muy entretenida l a novillada del domingo, obteniendo el éxito m á s grande el diestro sevillano Antonio González (Pilín) que pisaba por primera vez el ruedo madrileño. Bregando y con las banderillas sobresalió. Orteguita, quien, a pesar de su escasa estatura, alcanzo a clavar dos pares de garapullos al imponente toro que se lidió en quinto puesto. P o r cierto que también como banderillero debutó en esta corrida Manuel Pérez (Vito) aburrido, sin duda, de no tener suerte como matador de novillos. Salió a las órdenes del nueve espada y cumplió bastante bien su cometido. -E. P. En Madrid: Una carta y su respuesta. En Tetuán: La fiesta languidece y hay que cuidarla. En Valencia: Lalanda, Barrera y el Estudiante. En otras plazas. Novilladas. EN MADRID muy buen acierto, antes de lo reglamentario. N o he de ocultarle que el público estaba ya ganado por Pilín, lo que no fué motivo para que este tirase únicamente a salir del Daso, al ver su éxito logrado. Lejos de ello, toreó de capa con temple y suavidad, se adornó en los quites, algunos de cuyos lances fueron engendrados y terminados rodilla en tierra, empujándolo y derribándolo el torete en uno de ello. l o q u e no amedrentó al diestro, que, sereno y seguro de sí, brindó a ja concurrencia l a muerte del enemigo. Con la franela en la izquierda inició la faena, y toda ella tuvo una gracia y demostró tanto conocimiento en el espada, que los espectadores no cesaban de aplaudirle y jalearle. Puso fin a ella con un estoconazo en lo alto, que debió quedar algo tendido, pues el bicho no doblaba ni en broma. Y como he de decirle toda l a verdad, no puedo callar que Pilín ignora por completo cómo se descabella a un toro, aunque a mi ver mata con una seguridad y ün dominio tan grandes, que pocas veces, necesitará apelar a la espada corta. De todas maneras, debe aprender eso, que, en alguna ocasión, como la de ayer en el último novillo, ha de serle útil. E l chico salió de la plaza en hombros y entre grande aplausos, comunicarle lo cual me produce lina carta y su respuesta Madrid 21. E l sábado llegó a mis manos una carta de un estimado compañero en la Prensa, recomendándome al novillero A n tonio Gonzále ¿T (Pilín) que al día siguiente iba a comparecer ante el público madrileño. Discreta la misiva, como inteligente es su firmante, no decía que el torero fuese esto, lo otro, o lo de más allá, limitándose a consignar: U n viejo amigóte, antiguo torero, de Sevilla, me recomienda a su hijo, que act u a r á mañana, y como quisiera complacerle con eficacia, me permito encomendarlo a la benevolencia de usted, por si el muchacho hiciera algo en que Elidiera ayudársele. Conocía algunos detalles acerca del torero en cuestión, ya que en la corrida anterior me los contara un vecino de localidad, apunr tándome que era hijo de un banderillero que actuó últimamente a las órdenes de Rafael el Gallo, y asegurando que cuando le embestía un toro por derecho, se lo despegaba con el capote guapa y artísticamente. Y llegó la corrida de la presentación del muchacho. E l ganado era de doña Carmen de Federico, ¡buena divisa! y los que acompañaban en el cartel a Pilín, Félix Rodríguez I I- y Vicente Martínez (Niño de Haro) L a entrada fué la mejor de la temporada, mas sin llegar al lleno, y la tarde, de una esplendidez muy madrileña. Consignados estos extremos, paso a responder la carta de mi amigo. Querido companero: Deseo contestar públicamente su atenta del sábado, porque es siempre grato poder complacer a personas de su discreción y talento. L e adelantaré que su recomendado, el novillero Pilín, logró un éxito de los grandes la tarde de su presentación, éxito que no puede atribuirse, como otros muchos a la casualidad, ya que se trata de un artista que demostró saberlo hacer todo, y además muy bien. Así, pues, lanceó su primer toro, de tamaño como era la corrida, con evidente soltura, la que siguió derrochando al hacer un quite pinturero y gracioso, que, al igual que los lances anteriores, se le aplaudieron mucho. Con la muleta se adornó bastante en l a primera parte, aunque al chico le molestaban, sin pretenderlo, los demás toreros que andaban en derredor del bicho. Entonces P i lín, con gran dominio, llevó el toro a. los medios con pases de tirón, y una vez solo con él hizo, una faena vistosa, valiente y alegre, con naturales con la izquierda, afarolados, de pecho, cambiándose la franela de mano y molinetes, que la concurrencia jaleaba por el arte y donosura que derramaba a montones el mozalbete. Entrando muy bien señaló un pinchazo; repitió con otro, dejó media estocada, y, al fin, cobró un estoconazo magno. Antes de caer el toro flameaban en los tendidos y gradas millares de pañuelos, y a su recomendado se, le concedió la oreja, se le aclamó mientras daba l a vuelta al anillo, y después se le hizo salir por dos veces a los medios. E n último lugar, ilustre cofrade, salió un torete chico, el más pequeño dejos jugados, bravo, con nervio, pero de tan. escaso poder, por hallarse resentido de las manos, que se cambiaron los. dos primeros tercios, con EN TETUÁN La fiesta languidece y hay que cuidarla A las corridas de. toros celebradas en V a lencia y Alicante, iniciadoras á e la temporada, no ha acudido el público en la cantidad que hacían esperar los excelentes carteles ofrecidos sobre la base de figuras primarias del toreo y acreditadas ganaderías. Ello constituye un síntoma alarmante significativo de que la fiesta languidece y que hay necesidad de cuidarla por cuantos elementos se hallan interesados en mantenerla, con sus peculiares rasgos de alegría, brillantez y. emotividad, anteponiendo l a afición al aspecto económico del negocio. De otra manera, la fiesta, hoy un poco decaída, acab a r á por sumirse en la pública indiferencia por culpa de todos. Brindamos estas consideraciones a la E m presa de la plaza de Tetuán, para que tome nota, y ante la realidad prepare su actual temporada, organizando corridas, no como las dos novilladas económicas celebradas, sino con la aportación de verdaderos alicientes, que representen una inyección vi- c gorizadora de nueátro v i r i l espectáculo. L a novillada sin caballos del domingo ú l timo, en esta plaza, llevó regular concurrencia. E l ganado de Zaballos, de poco respeto, y con tendencia a la huida, no hubiera ofrecido dificultades a diestros verdaderamente enterados de su menester; pero, como en el ruedo sólo hubo un torero, Luis Calderón de la Barca, y su labor quedaba contrarrestada por l a de los otros espadas, el festejo resultó en conjunto aburrido y sin aliciente, alguno. Como decimos antes, Calderón de l a B a r ca es un torero que sabe estar en el ruedo, pisar el terreno del toro y despegarse con soltura, como lo demostró en la excelente faena de muleta ejecutada en su primero, Siempre que me sentaba en la, terraza fiel caí é tenía que oír los piropos de aquellos pollos: ¡Qué atractivo más singular, el de, sa muchacha! ¿Qué tendrá en su cara, que marea de bonita? ¡Esa sí que es la verdadera Miss Belleza! Y así sucesivamente quemaban ante m el incienso de sus lisonjas. ¡Pero qué tontos son los hombres! Con bien poco he conseguido hechizarlos, pues sólo empleo para embellecerme Jugo de Loto Intea en tono rachel, que me pone la cara deliciosamente trigueña y al mismo tiempo tersa, fina y aterciopelada. Yo, que tenía antes la cara pecosa, y grasienta, ha hallado el remedio supremo con el Jugo de Xoto Intea, que pueda llamarse el antídoto de: la fealdad. Se vende en todas las perfumerías, en los tonos: blanco, rosado, natural, moreno, racbel y ocre; así se puede escoger el color que mejor siente a cada rostro. ué ten X partir del 18, presenta todos loa días su elegante colección de abrigos, vestidos y sombreros. Juan de Mena, JJ. ¡Tejí. ¡320. M. DE LA CASA