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Primo acabó con la criminalidad callejera y, costase lo que costase, con la sangría de Marruecos, y fué su yerro achaques de dictadores, a quienes su omnipotencia suele persuadir de su omnisciencia Hombre honrado y de buena fe, más ducho en el fiel cumplimiento de la ordenanza que en las artes de Maquiavelo o de Mariana, provocó estériles discordias en el Ejército y metió en su propia casa a enemigo tan hábil como el socialista. Se ha censurado a éstos con perfecto desconocimiento de causa las complacencias y sumisiones para ccn la D i c tadura, pero es lo cierto que hicieron tanto bien a sus propósitos con la entrega como los inhábiles antiguos políticos a los suyos con la ineficaz protesta. Cierto es también, como el Sr. Canals afirma, y el que estas líneas escribe lo vio, o m á s bien lo oyó muy de cerca, qué el pueblo español no se sacudió la carga de. la Dictadura sino que el Rey lo libró, í. de ella E n cuanto a la substitución, con más facilidad se la censura que se l: i rectifica. Y al debe de los antiguos políticos ha de i r igualmente, que m á s que un error Bcrcnguer hubo una serie de errores, que al i n experto Berenguer le hicieron cometer los antiguos políticos, sobre todo los del grupo liberal- conservador, a quienes obedecía ciegamente. Una vez m á s pecaron de ignorantes y desorientados los que seguían considerándose como únicas minorías gobernantes del país, y perdido de vista e! odioso caso de la Dictadura, que habíales tenido metidos en casa durante siete años, de donde salían ahora muy achacosos, nada les pareció m á s natural que ver formarse un grupo de extrema izquierda, aunque fuese antidinástico, y del seno de éste un Gobierno provisional de la República Los miembros de este Gobierno, entonces j i partibus, fueron en todo momento personas bienquistas para los gobernantes del Rey, que, magnánimos en el momento del triunfo y dispuestos incluso a readmitir como hijos pródigos a muchos colaboradores de la Dictadura, no podían sino mirar complacidos a estos antiguos ¿amaradas de conspiración, a los que ya imaginaban beatíficamente sentados frente al banco azul, pasando tardes y m á s tardes en discreteos y amañadas interpelaciones y en deglutir pastillas de chocolate que ad hoc se les suministrarían en el Congreso por aquello de seguir el consejo del clásico que preceptuaba mezclar lo útil con lo dulce. L a Monarquía cayó verdaderamente cuando, planteado 1 juego electoral por el Gobierno Berenguer, los grupos de izquierda dijeron: N o juego L o que luego ocurrió en los comicios fué sólo el toque de corneta, las campanas lanzadas a vuelo... Y la Monarquía se fué porque aquellos oligarcas no consiguieron democratizarla ni consiguieron imbuir democracia cu el pueblo. Esta es la lección profunda, y ojalá sea fructífera, del libro del Sr. Canals, que parece como una glosa de la frase de Castelar que he copiado a la cabeza de estas líneas. EL DUQUE DE CANALEJAS Santísimo: Cristo de la Salud, en la calle de Aya 1 Foto Pirque-
 // Cambio Nodo4-Sevilla