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Actualidad médica. E l cincuentenario d e l descubrimiento d e l bacilo d e l a tuberculosis. L a fecha histórica H o y precisamente se cumple el cincuentenario de aquella fecha memorable en que el genio investigador de Roberto K o c h emocionaba al mundo científico con su comunicación a la Sociedad de Fisiología de Berlín, en la que demostraba haber descubierto el agente productor de la terrible peste blanca, de esa tuberculosis que cada año arrebata millones y millones de vidas. Las Corporaciones científicas del mundo entero celebran en estos días sesiones solemnes de homenaje a la memoria de aquel hombre glorioso para la Biología y benemérito para la Humanidad que se llamó Roberto Koch. H a n transcurrido cincuenta años desde aquella fecha memorable, y el luminoso trabajo en que se daba cuenta del descubrimiento del bacilo de la tuberculosis no ha logrado envejecer. E n su Memoria el autor, que entonces sólo contaba con veintinueve años de edad, demostraba que el bacilo específico de la tuberculosis existe en todos los productos del hombre y de los animales que padecen la peste blanca; que este m i crobio podía ser aislado y cultivado puro en medios artificiales, y que la inoculación de estos cultivos reproducían en los animales inoculados las lesiones que caracterizan la tuberculosis espontánea. Las teorías de Ferrán y de C a l mette Pronto surgió en el cerebro poderoso de nuestro compatriota el doctor Ferrán una luminosa concepción, que, combatida en un principio, los hombres de ciencia actuales se van rindiendo a su evidencia. Ferrán afirmó que el bacilo ácido resistente de K o c h no es sino la forma adulta de unos bacilos que en su iniciación vital son inocuos para el hombre, pero le confieren inmunidad, y así nació su vacuna antialfa, como antes había nacido su vacuna contra el. cólera. Y más recientemente Calmette, con su colaborador, Guerin, ambos del Instituto Pasteur, de París, y después de cultivar durante veinte años bacilos tuberculosos bovinos en caldo biliado, llegaron a obtener una raza de bacilos que confieren inmunidad si se administran antes de que el ser humano haya podido ser infectado, obteniendo una nueva vacuna, que por ser cultivada en bilis y ser los autores Calmette y Guerin se denomina con las tres iniciales B. C G C o n m e m o r e m o s la fecha Doctor Koch Todos estos descubrimientos no han proporcionado aún el remedio salvador contra el terrible mal. Para la tuberculosis no existe todavía, como para la lúes o para la enfermedad bronceada de Addison, el remedio específico que la cura. Pero los hombres de ciencia no desesperan y trabajan ahincadamente por lograrlo. Cada fecha de un nuevo descubrimiento marca un triunfo en la historia de. la civilización, y así la fecha de hoy, hace cincuenta años, debe ser grabada con letras de oro en el magno calendario de las más grandes conquistas de la Humanidad. DOCTOR F E R N Á N PÉREZ F e en la Jucha antituberculosa Hasta entonces, y aparte los trabajos de Villemin, que fué el primero en demostrar la contagiosidad de la tuberculosis, los médicos se encontraban sumergidos en tenebrosas tinieblas para luchar contra el terrible mal. L a sensacional comunicación de. K o c h abrió ampliamente las puertas de la esperanza y sentaba los cimientos científicos de la lucha contra la enfermedad. Decía el mismo K o c h en su trabajo: Sabemos que este parásito no tiene condiciones de vitalidad sino en el cuerpo humano o en el de los animales, y que no puede des- arrollarse, como el bacilo del carbunco, fuera de la economía animal, en el medio ambiente; éste es un dato muy consolador desde el punto de vista de la lucha contra la tuberculosis. H a y que atacar ante todo las fuentes de donde deriva la infección y uno de estos manantiales, precisamente el más importante, es la expectoración de los tísicos, que es preciso desinfectar y hacer i n ofensiva. Dé esta manera suprimiremos la mayor parte de los contagios tuberculosos. N o puede darse una visión más clara de la verdad. Y cincuenta años más tarde todavía se ven rótulos prohibiendo escupir, porque todavía hay que enseñar a las gentes que el esputo desecado y llevado por el viento es el más peligroso medio de contagio de la tuberculosis. N u e v o s descubrimientos de K o c h Ocho años más tarde del descubrimiento del bacilo de la tuberculosis, Roberto K o c h que ya había sido nombrado profesor de la Facultad de Medicina de Berlín y director del Nuevo Instituto de Higiene en el décimo Congreso Internacional, celebrado en la capital de Alemania en 1890, anunciaba el descubrimiento de la llamada tuberculina, asombrando al mundo con este hallazgo, que parecía encerrar el remedio específico de la tuberculosis. Los médicos y los enfermos de todos los países afluyeron a Berlín, y por orden del Emperador alemán la composición del remedio salvador fué mantenida en secreto. Pero un secreto de esta naturaleza no podía escapar largo tiempo a la perspicacia de los hombres de ciencia, y bien pronto en el laboratorio del Instituto Pasteur, de París, y en otros Centros científicos fué preparada una idéntica tuberculina- Pero, desgraciadamente, el entusiasmo pasó pronto, y si se demostró que la tuberculina no cura la tuberculosis, en cambio puede servir como gran elemento para el diagnóstico precoz ele la tuberculosis, pudiéndose establecer, gracias a ella, las bases racionales de la profilaxis antituberculosa. Doctar ferrán Doctar Calmette