Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
POR P A U L BOIÍRGET XP e la Academia Francesa. (CONTINUACIÓN) y ha pensado volver como se había ido, pero la han detenido los- -Permítame usted precisar todavía Sn punto- -repuso el jpadre temores por la educación religiosa de su hija... Puede usted adiEuvrard levantándose también- Si su señora rehusase a acceder vinar qué horas de angustia ha pasado, tan pronto temiendo que a esas condiciones, ¿persistiría usted en su resolución de quitarle la Justicia le quitase su hija como esperando de la ternura de su hija? usted que le concedería lo que desea tan ardientemente. E l ir a- -Naturalmente. ver a un abogado y contarle su dolorosa historia le ha resultado- ¿No le impediría usted verla, sin embargo? muy penoso. Me había ya dicho una parte y visto en aquella vi- -Sería una cuestión que resolverían los hombres de ley. sita mi simpatía. Sabía que conoce usted mi nombre y mis traba- ¿No se la dejaría usted ahora, hasta la primera comunión? jos... En una palabra, en su agonía de inquietud ha recurrido a- -No la hará, y así se lo he dicho a la señora de Darrás. El mí. Vino ayer por la tarde y estuvo sentada donde usted está. llevarme a mi hija no significa recobrarla materialmente, sino mo ¡Ah, caballero, si hubiera usted visto sus lágrimas y oído sus que- ralmente, y usar el derecho, que había abdieado, de dirigir su edujas, no le rehusaría la concesión a sus creencias que hoy le pide cación. por mi boca. Poner a un alma en el caso de escoger entre sil fe- ¡Y extraña usted que una madre cristiana, viéndole en tales y su amor, entre su conciencia de cristiana y su más querido sendisposiciones, haya perdido la cabeza y querido salvar la fe de timiento, cuando se puede hacer cesar con una palabra ese horrisu hija! ble conflicto, no es justo, señor Darrás, y apelo a su sentido de- -No tenía más que haberse quedado y nunca hubiera yo falla justicia, que sé que es su religión... No es siquiera humano... tado a mi palabra de dejar educar a mi hija religiosamente. -Y yo pregunto a usted, señor Euvrard, si es humano ni justo- -Y si volviese ahora, ¿se consideraría usted dispensadg de decirle a uno: Hace doce años que has fundado un hogar con cumplir su palabra? toda la lealtad y todo el cariño de que eres capaz; doce años que- -No- -dijo Darrás después de unos instantes de silencio, y su sólo trabajas y respiras para ese hogar. Has defendido su honor apasionada fisonomía expresó la turbación que le causaba esa precontra los prejuicios del; mundo y ha sido tu orgullo y tu amor. gunta tan directa- No tendré derecho a ello, puesto que las cosas Toda tu razón de ser y tu alegría de vivir han estado en tus emovolverán a estar como estaban. No quiero que mi mujer pueda ciones de padre y de esposo... Pues ahora vas a declarar que ese decir que he faltado erí nada al contrato moral acordado entre hogar no era un hogar, que no tenías derecho de fundarle, que tu nosotros. Me ha dicho usted que la justicia es mi religión, y ahora mujer no era tu mujer y había seguido siéndolo de otro y que lo pruebo. No me serviré de ese pretexto, tan bien fundado, sin tu hija ha nacido en condiciones de moralidad inferior. Vas a deembargo, para librarme de una cláusula de ese contrato que siemclarar todo esto públicamente, y sin creerlo, ante el representante pre me ha sido desagradable y ahora me es odiosa... No sería de una religión contraria a tus más sólidas convicciones, es decir, más que un pretexto y no le utilizaré... vas a deshonrarte a la vez en el pasado y en el presente. Si, no, El padre Euvrard tuvo en lá boca esta frase, que no pronuntu mujer se irá de tu casa, se te obligará a disputarle legalmente ció Espere usted, entonces, para renovarle a ella misma esa protu hija y tú velarás solo sobre ese hogar que te fué tan querido... mesa En efecto, Gabriela había quedado en volver aquel día, a Esc es el ultimátum que la señora de Darrás me ha notificado al las doce, a casa del religioso, para saber el resultado de su interdejar su casa y que ahora me notifica por medio de usted... No le vención, y desde que entró Darrás el sacerdote no hacía más que acepté anteayer y tampoco le acepto ahora... Me ha dicho usted pensar en esa entrevista probable. Desde que el día antes fué Gasu mensaje; le encargo este otro para ella: si dentro de cuarenta briela a contarle su imprudente fuga, el padre Euvrard había prey ocho horas no ha vuelto a mi casa, no entrará en ella jamás. visto el caso de que el librepensador cediera al matrimonio reliPuedo perdonar su acción calificándola, como usted, de impulsiva; gioso, y había procurado, sin. saberlo la misma interesada que la pero prolongada y, por consecuencia, reflexiva, se agravaría notaceremonia fuese todo lo fácil posible dentro de ciertas reglas inblemente a mis ojos y vería en ella la más abominable tentativa flexibles. ¡Había obtenido del arzobispo la dispensa de toda amode explotación sentimental. Repítale usted estos términos; tengo nestación y la del impedimento dirimente que implica una situaempeño en ello, y dígale que, en ese caso, no retrocederé ante ningún medio para recobrar a mi hija, ante ninguno... Si vuelve, ción como la de los Darrás. Había obtenido del párroco de San Sulpicio autorización para bendecir él mismo el matrimonio, de la recibiré y olvidaré estos dos días de aberración. Pero necesito modo que sólo con procurarse dos testigos se podía verificar en una garantía. Me ha ofendido amenazándome con marcharse, me aquella misma habitación. Unas palabras pronunciada ante él, y ha ofendido marchándose y me ha ofendido haciendo que me hablase un extraño. Quiero que se comprometa a no volver a las los Darrás estaban unidos ante la Iglesia. Pero. el cruel antagonismo, que podía separar para siempre aquella s dos almas tan adicandadas, y para eso exijo, ¿entiende usted, señor Euvrard? exijo tas y tan sinceras, estaba resuelto. ¿Resuelto o sólo exasperado? que reconozca su falta y que retire todo lo que me ha dicho en E l religioso no se atrevió a arriesgar la alternativa. En un ennuestra última conversación, esto es, que no se considera casada cuentro con su mujer podía Darrás encolerizarse en términos que por un matrimonio civil, que el nacimiento de nuestra hija es culpable y que no teníamos derecho fie tenerla. Se retractará de todo hicieran imposible la vuelta de Gabriela, o bien sublevarse contra una facilidad en la que podía ver un vano formalismo en vez de esto y prometerá no hacer jamás, jamás, la menor alusión a un matrimonio religioso entre nosotros. Con estas condiciones, todo una maternal indulgencia. E l prudente religioso se calló, pues, pensando que aquel desenlace no estaba maduro, y dejó marchar quedará terminado... No quiero guerra religiosa bajo mi techo... a su visitante. En seguida cayó en una meditación, de la que le Conozco la lealtad de la señora de Darrás y sé que no faltará a sacaron dos campanillazos de aquella a quien esperaba, y sobre una promesa solemne. Por eso quiero que la haga. Si se niega a cuyo porvenir estaba meditando con la abstracción de un teólogo esa retractación y a esa promesa, que son una prenda de paz para preocupado por el caso de conciencia más delicado y más doloroso. el porvenir, será que no quiere- esa paz, y entonces es preferible- ¿Le ha encontrado usted en casa? -preguntó Gabriela con acabar de una vez y no la recibo. Estas. son mis condiciones. una impaciencia que se trocó en angustia cuando oyó esta res- -Son duras, caballero, muy duras, i puesta -Son prudentes- -dijo el marido levantándose, para indicar que na quería prolongar una conversación ya inútil.
 // Cambio Nodo4-Sevilla