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LA NEBULOSA LLAMADA, TOMADA POR SU FORMA, AMERICA D E L N O R T E EN MONTE WILSON) LA NEBULOSA, VISTA D E PERFIL, D E LA OL E SE O B S E R V A EN LA CONS- FOTOGRAFÍA. POR BAHNARD, TELACIÓN CABELLERA DE BERENICE. media del Cosmos; mas en este cálculo de la densidad inedia, segnin- advierte M i l n e uno de los grandes maestros de la a s t r o f í sica, no se lia tenido presente la materia contenida en los espacios interestelares. L a observación es justa. Semejante cálculo es i n completo, como lo sería contar, verbigracia, con el peso de todas las aves que pueblan la atmósfera (que ya es cálculo) y no se tomara en consideración el peso del aire en que aquéllas v i v e n a l fin. y a la postre los cuerpos celestes son. a manera de aves eme surcan los espacios cósmicos. L a densidad media a que se refiere la teoría está representada por un quebrado cuyo denominador es una cifra significativa colocada en. el orden de las milésimas del cuatrillón. L a elasticidad del Universo es una teoría ingeniosa, como la del espacio curvo o ce rrado; pero mucho m á s interesante es lo que el telescopio y la fotografía van revelándonos sobre los mundos siderales. L a s conjeturas se quiebran al empuje de otras hipótesis, como se quebraría, a la menor presión, una sutil laminilla de vidrio. L a fotografía y el espectroscopio nos revelan continuamente mundos a s o m b r o s o s estrellas m a g n i f i c a s cúmulos, n e b u l o s i d a des que van mostranl do a los observadores f a s e s de desenvolví. miento y r e l a c i o n e s cósmicas i n c r e í b l e s LPero las últimas ne. r hulosas estudiadas en el o b s e r v a t o r i o de j Monte W i l s o n parecen revelar una velocidad de r e t r a c c i ó n (de a l e j a m i e n t o) de T r r o v i a r i a en donde no se detienen los expresos. V a a. pasar uno de éstos, y oímos y el silbido de la locomotora, el cual se agudiza cada vez m á s conforme va acercándose a la estación, hasta lastimarnos los oídos cuando pasa como un rayo por delante de nosotros. P e r o en cuanto la locomotora ha pasado y se aleja de la estación, el silbido v a bajando y llega a los- tonos graves. L o s físicos han aplicado a la luz este fenómeno, considerando que el cuerpo luminoso se aprox i m a a la T i e r r a cuando el espectro de su luz se hace m á s agudo, es- decir, se desvía hacia el color violado, y que, el cuerpo se aleja cuando la desviación se advierte hacia el lado del espectro solar en que se- halla el color rojo. Sabido es que la 1 uz blanca se descompone en siete colores al atravesar el p r i s m a en un extremo de la banda policroma está el color violado, de onda corta y gran n ú m e r o de vibraciones: en el cabo opuesto aparece el rojo, de onda larga y menor n ú m e r o de vibraciones. Cuando el espectro de un cuerpo luminoso se desvía hacia el sitio del espectro solar en donde, se nos muestra el primero de los meuciona- wMm 19,500 kilómetros por segundo. P a r a los a s t r ó n o m o s y físicos es relativamente fácil apreciar el apartamiento de l a T i e rra o la aproximación, de un astro aplicando a la luz de éste el principio de D ó p p i e r- F i zeau. Imaginemos que nos hallamos en el and é n de una estación fe- í SPECTO D E L CIELO E N E L HEMISFERIO SEPTENTRIONAL dos colores, parece como si redujera su longitud de onda (como si agudizara su vibración a la manera del silbido de l a ¿locomotora que se acerca) y por eso consideramos que viene hacia nosotros el cuerpo celeste cuyo espectro se inclina al violado, y que se aleja cuando se desvia hacia el rojo. Pues bien, fundados en este principio, a! cual se da el nombre de efecto D ó p p l e r F i z c a u los a s t r ó n o m o s nos dicen que Tas nebulosas últimamente estudiadas se alejan (sus espectros van hacia el color rojo) P o r tal alejamiento la luz de dichas aglomeraciones estelares mengua en intensidad; y como la intensidad de brillo es uno de los datos astronómicos m á s en uso en el cálculo de las distancias, se pueden medir las de las nebulosas en cuestión, y resulta que é s tas se hallan actualmente de nosotros a 1 0 5 millones de años de luz. U n a ñ o de luz es el espacio recorrido en un a ñ o por un haz luminoso, a r a z ó n de 3 0 0 0 0 0 kilómetros por segundo. E l alejamiento de las nebulosas, ¿d a a entender, como quiere Tea. ns, -que el Universo cambia de límites, que los amplía, qué los hunde aún m á s en las negruras del espacio? E so valdría tanto co- ni o suponer que las nebulosas recientem e n t e estudiadas en. Monte W i l s o n componen el ú l t i m o t é r t m n o- del Cosmos, el confín de lo creado. Y puesto a debate el a s u n t o ¿sería ocioso anteponer una pregunta de buen sentido: en quá debemos creer primeramente, en los límites del Universo o en los límites del telescop i o y de cualesquiera otros medios mecánicos de investigación? A h o r a debo d a r o s una idea de lo que corre c o m o n u e v o en c u a n t o a formación, constitución y d i n á m i ca del Cosmos. x (DR. ZWINK) PELAYO VIZUET E
 // Cambio Nodo4-Sevilla