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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O C T A V O 10 C T S N U M E R O PRIETO Se destinan veinte millones para continuar las obras de ferrocarriles. DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E S IM OCTAVO 10 CTS. N U M E R O E L O G 1 O LA LOTERÍA E n Inglaterra se va a implantar la lotería. F U N D A D O E L i. D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A HUIE) A D E RUSIA Siguen las i, trágicas huidas del paraíso bolcheviqíie. ¿os periódicos. DE ¡N i una peseta más para ferrocarriles! ¡Todo el dinero lo necesitamos para obras h i d r á u l i c a s ¡P e r o se olvidó de que con los gallegos no hay que meterse nunca, porque siempre se sale perdiendo. Y los gallegas, en efecto, le han. obligado a ceder, a rectificar. Veinte millones para ferrocarriles, aunque sea de malísima gana. De mala gana, porque para la imaginación del señor Prieto no existen más que canales, pantanos, acequias. Y esta es una broma; de las que suele brindar, con tanta frecuencia el destino; que el hombre más socialista de todos, el m á s ruidoso... y destructor, el, que venía con mayor ímpetu demagógico, el hombre de la calle, lia terminado por ser una figura dieciochesca, como- un Floridablanca del siglo de la Ilustración, preocupado por la idea de construir, una fabulosa red de riegos fertilizadqres... Todavía nó hace seis meses era el hombre gordo, desenvuelto, rebosando tacos, alardeando de terrible; aquél a quien los camaradas llaman, familiarmente, Inda a secas; después ya fué D Indalecio; ahora es el ministro preocupado que anda de una provincia en otra buscando descifrar aquel mismo enigma- que obsesionó a los secretarios enciclopedistas de Carlos I I I hacer que esta nación, seca y triste, se transforme en una E s p a ñ a de aguas corrientes y de júbilo. Y ahí se muestra, el caudillo de las masas y el paladín de todas las protestas, vencido por el más- terrible adversario con que tropiezan los: que han llegado al Peder: la realidad del propio Gobierno. A h o r a tiene que contrariar las pretensiones aumentativas de. los empleados ferroviarios, m o s t r á n d o l e s l a fría realidad: ¡no hay dinero para aumentos, q u é caray! Sus compañeros de promoción, Fernando de los RíoS y Bcsteiro, son inteligencias l u josas- que han salido de la Universidad; pero prieto viene directamente de la calle (y yo sé por pfop ia experiencia lo que significa eso) Todo lo tiene que ir aprendiendo al paso y a la diabla. Sale de apuros como pueda. Los secretos de, la Hacienda nal; los problemas de Obras p ú b l i c a s -los técnicos, después, sólo sirven para hacer más enrevesado el lío... E n la estantería del despacho, una colección completa de la Enciclopedia Espasa. Y el resto queda enconicn dado. a la inspiración. Mientras tanto, ¿por qué sus compañeros del Gobierno le confían la organización de l i s fiestas del aniversario. de la República: P o r eso mismo; porque es el hombre de la calle. Porque ha vivido en la calle, la siente, lá admira. Porque conoce todos los regocijos ingenuos y todas las tragedias amenazadoras de la calle. Antes era capaz de capitanear a las. turbas destructoras y vindicativas; hoy reúne a las turbas y las lleva a que abran las bocas ante las ruedas de los fuegos artificiales. 1 N o echará más de una vez de ntéños los tiempos antiguos? ¿Cuando sólo era Inda, únicamente Inda, en medio de las masas? E l Poder es muy halagüeño, pero gasta demasiado. E s prudente retirarse a tiempo. H a y que volver a la calle, a la calle... Allí está la auténtica fuerza para los hombres como usted, señor ministro. n co ai- N o sabemos s i hace, veinte años sir W i l liam Davison, sería miembro de los Comunes. De l o que sí estamos absolutamente seguros es que hace veinte años no hubiera prosperado en. la C á m a r a inglesa la autorización que ahora por 176 votos contra 123, le ha sido concedida para presentar un proyecto de. ley encaminado a. establecer legalmente la: lotería en Inglaterra. Llegando incluso a la suposición inconcebible de que él. u otro cualquiera- hubieran tenido entonces la osadía de proponerlo, todas las personas serias y respetables de lá C á m a r a es decir, toda la C á m a r a hubiera respondido a su propuesta, con un rumor dé: desaprobación y de repulsa. Pero en veinte años ha cambiado mucho el sentido político y moral de ¡las personas y de las naciones. Hace veinte años el mundo era conservador. Los países m á s adelantados descansaban sobre una organización de orden, de trabajo y de, disciplina, que parecía admirable. L a s rentas de! Estado, los Bancos, las industrias, los negocios, ofrecían una seguridad plena de confianza. De día en. día a u- mentaba la seriedad, la rectitud, la honorabilidad de las gentes. E l dinero estaba v i n culado en unáis. cuantas familias p r i v i l e g i a das, que se T, o, iban transmitiendo de. generación en generación. E n los demás no se concebía un cambio de fortuna más que a costa de un esfuerzo continuo y perseverante de trabajo y un hábito inveterado de sacrificio y. ahorro. L a previsión m á s elemental de las gentes sensatas estribaba en asegurarse el porvenir, porque, el porvenir ero. una cosa firme, garantizada por la organización de, los Estados. ¿C ó m o hablar entonces de lotería, ni- siquiera en su aspecto financiero- de tributo indirecto y voluntario? Todos los economistas la vituperaban. Los m á s benévolos decían que la tendencia a confiar en el albur la mejora de los medios materiales de vida está en razón inversa del desarrollo intelectual de los individuos y de las naciones. Tomar en serio la lotería, sacrificar a este juego cantidades que podrían emplearse en operaciones reproductivas, soñar en un rápido encumbramiento, fundado en el azar, es algo- -aseguraban- -que toca en, los confines de la locura. Hubo quien llegó a decir que los legisladores que. sancionan un recurso económico de esta naturaleza votan, al aprobarlo, un número considerable de robos, hurtos, estafas y suicidios... j casi Hace veinte años se opinaba así. Hace veinte a ñ o s se creía en la honradez, en la austeridad, en el- trabajo, en el sacrificio, en el ahorro, en la laboriosidad, en l a paciencia, valores morales que la guerra redujo a cenizas y acabó de aventar el h u r a c á n de 1 a postguerra. E n la propia Inglaterra, siempre enemiga a c é r r i m a de la lotería, hoy la lotería, si ílega a implantarse, será un éxito, no sólo- por lo que tiene de recurso económico, sino porque responde al exacto sentir de la vida de ahora: imprevisión, desaprensión, prisa, impaciencia y, sobre todo, provecho m á x i m o con el esfuerzo mínimo. ¡V i v a la lotería! PEDRO MATA E l hielo que cubre- e l r í o Dniéster está rojo de la sangre de miles de campesinos que tratan de huir del p a r a í s o bolchevique al i n fierno capitalista. D e l a libertad m á x i m a llegaremos a la esclavitud m á s absoluta -dice en Los Poseídos, de Dostoyevsky, el fanático de la revolución. Todos iguales en la miseria; el campesino que posee dos vacas es ya un kulak sospechoso y nefasto- E l campesino ruso, libertado dé la servidumbre hace setenta años por el Zar A l e j a n dro II el campesino héroe ideal d é l a literatura rusa ir. al pueblo fué el santo y seña de los- intelectuales) el campesino que esperaba de la revolueióli; el reparto de; las tierras, vuelve- -gracias al bolchevismo- -a im estado anterior a 1861: vuelve a ser el siervo de la gleba. Con lo poco que tenía ya, ha estado obligado- -so pena de trabajos forzados en Siberiá, o en el extremo Norte- -a entrar eir las comunidades agrícolas- -los kolkhos- -en. donde depende enteramente de la- arbitrariedad de una organización burocrática. E n la Rusia atea, el. Tractor es el nuevo dios. Imitar a- los Estados Unidos y mecanizar la p r o d u c c i ó n fué la híagn a idea de Lénin. ¿Y el resultado? E l resultado es. que la tercera parte de, la población del campo ha llegado a ser superflua, como lo ha hecho constar el Congreso dc- los kolkhos, reunido en enero dc este año. M á s claramente, sobre gente en el campo, de modo que Jos Soviets- -después de haber fomentado durante una temporada el éxodo hacia las ciudades- -tratan de reorganizar l a producción agrícola contando con este hecho. Dentro de las comunidades agrícolasse forman las brigadas que reúnen los elementos m á s adictos al régimen, y en cuanto a los demás, que se arreglen como puedan. Desgraciadamente, en un Estado comunista no es posible encontrar, trabajo, fue. ra de las organizaciones oficiales, de modo que millones de campesinos están litcral, niente condenados al hambre, después de haber dado a los- kolkhos todo, cuanto po. seían. en tierra, ganado, y utillaje. L o s Soviets establecen dos grupos: Tós privilegia. dos y los- miserables, y fomenta una nueva guerra, civil. Y aun los privilegiados- -ayer todavía pequeños terratenientes- -han baja, -do- a Ja categoría dé obreros asalariados; pa; gados a destajo, y en mayor parte no en d i ariero, sino en mercancías. E l salarie igual para todos es iiri prejuicio pequeño- burg u é s reza Id hueva doctrina dé Stalin. Además, la propaganda bolchevique en el extranjero cuesta muy caro, así como! a adquisición de la maquinaria necesaria para realizar el plan industrial de cinco años. P a r a obtener valutas de los países extranjeros es menester venderles el- trigo ruso, aunque sea a precios ruinosos. L o s campesinos se han visto obligados a entregar a los soviets locales la producción de trigo y hasta la sementera. Con semejantes métodos científicos mejor dicho, inhumanos, trabaja la dictadura de Stalin. f JOSÉ M SALAVERRIA ANPRES REVESZ
 // Cambio Nodo4-Sevilla