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de multiplicación de consumidores, y puede asegurarse que mientras practicó este mé- todo estuvo a cubierto de las crisis regis- tradas en Europa. Y a sé que dentro del régimen económico capitalista la idea de multiplicar el n ú m e r o de consumidores tropieza con serios y tenaces obstáculos. P o r que la producción tiene como objetivo el mayor rendimiento para el capital, y este mayor rendimiento sólo aparece accesible con la acción directa del patrono sobre l a parte correspondiente á la mano de obra. Producir barato, he aquí l a única m á x i m a que guía al capital empresa, y a que los precios de Venta escapan a su control y están influidos por elementos ajenos a su voluntad y en cierto modo misteriosos para él. Pero al producir barato, al regatear- la parte de l a mano de obra, el capital empresa no hace sino incapacitar a un probable consumidor, que andando el tiempo- -y éste es el caso presente- -echará muy de menos. U n a visión rápida de los pueblos de H i s panoamérica nos da el mismo resultado en todos ellos, sin que lo desvirtúe la diferencia de unos respecto de otros en cuanto al desarrollo de sus grandes urbes. Para nuestro tema no es argumento negativo l a comparación entre Buenos Aires y L i m a Siempre l a concentración de consumidores en un punto determinado, y luego la gran extensión despoblada, en la que los hombres productores viven en forma rudimentaria, casi primitiva. Todo lo que ellos producen sirve a la exportación por cuenta de una minoría que consume en su vida lo que queda entre el precio de coste y el de venta. Y como para que ese remanente fuese mayor se regateó el precio de coste, fatalmente había de darse el fenómeno de un empobrecimiento de las masas productoras. Y al aparecer la crisis de las exportaciones se; produce el abarrotamiento de mercancía y de brazos. Sobran cereales, lino, caucho, café, cacao, y sobran hombres. Porque estos hombres no son consumidores del cacao, de los cereales, del café... Este absurdo, lógica consecuencia de un sistema económico, puede en cierto modo explicarse en los países europeos cuyo desarrollo industrial se 1 El Centró femíntefd Pñz Sodal Se ha inaugurado en la calle de Alcalá el Centro Paz Social En el acto inaugural tomó parte el ilustre escritor D. Ramiro de Macstu, que aparece aquí, con doña Dolores de Cortázar, presidenta de la nueva entidad, a la derecha, y la señora de García Koblcjas, a la izquierda. Detrás, las distinguidadamas que ocupan los restantes cargos de la Directiva. (Poto Duque. hizo a ciegas, sin los conocimientos que hoy tenemos para ajustar producción y consumo y regular el juego de relación. L a s economías de América del Sur y del Centro han llegado en una hora en que se conocen todos los elementos determinantes, y habríase peelido operar de manera más científica. De otra parte las economías europeas, a, base industrial dependen de factores, de competencia y de organización manufacturera m á s o menos artificiosa, en tanto, que las economías hispanoamericanas a. base a g r í cola ofrecían una elasticidad plena de posibilidades. Sus directores no percibieron los recursos que daban las nuevas teorías económicas, o m á s bien, siendo al mismo, tiempo directores políticos y propietarios de las riquezas en potencia, adoptaron el sistema m á s cómodo y m á s beneficioso para ellos. Y son los que deciden ahora que debe cerrarse la puerta a la inmigración, porque tienen bastantes brazos con los que se ofrecen en el país sin encontrar quién los ocupe. Allí donde todo está por hacer, donde no hay caminos ni carreteras, y los campos infinitos son baldíos, y las selvas son impenetrables, y los ríos m á s caudalosos guardan todavía intacta su formidable energía, ¡sobran hombres! Los que deciden así dictan la paralización de un organismo: con plétora de fuerza, porque tal como es ahora, en embrión, incipiente, juzgan que ha crecido bastarte y que seria peligroso permitir mayor desarrollo. Acaso, si nos leen, opinarán que hacemos crítica irrazonada, puesto que las cifras de la exportación y de los contingentes de obreros parados abonan su tesis. E n efecto, atenidos a esas c i fras no pueden proceder de otra manera. Sin embargo, ensayen otro sistema que consiste en hacer lo qué está pq r hacer con todos los hombres que lleguen á sus playas y que lo hecho sirva a convertirles en lo que soñaron cuando echaron al hombro el hato del emigrante. Hagan de manera que los millones de indígenas dejen de ser muy poco m á s que animales de carga, y e l problema h a b r á entrado, en vías de solución. Y no olviden que las inmensas tierras: del continente americano no son suyas, sino de la Humanidad. ANTONIO A Z P E I T U A Áíéhéó femenino hküQéñb 3 M j tí Ha resultado también muy brillante el acto de inauguración de este Ateneo femenino, instalado en la Avenida del Conde de Peñalver. Las asociadas del Círculo. op qtmrop. a ¿MS, amisjqdes, cpn varias fie, sfas, J ¿c aquí un grupo de concurrentes a- las misinos. Foto Día. Casariego.
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