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ABC. JUEVES 31 DE MARZO DE 19 32. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 18. nueva descarga volvió a hacerse, y uno de los proyectiles hizo blanco en el brazo de un maleante apodado. E l Gordito, que era uno de los que sujetaban al oficial Sr. F e r nández. E l Gordito cayó al suelo, y simultáneamente otro apodado E l Chipen, pero éste víctima de un síncope, por la impresión que le había causado el disparo. Y a con ésto quedó dominada la situación, y los revoltosos fueron recluidos en sus celdas. Mientras los sucesos se desarrollaban, el Cuerpo de Bomberos comenzó el trabajo de extinción del incendio, cosa que logró una hora después. A la cárcel acudieron las autoridades locales y numeroso público. Esta fué custodiada por fuerzas de la Guardia civil, que acordonaron los alrededores. E l gobernador recibió a una comisión de reclusos, compuesta por los maleantes Chato, Boxeador, Chato Domingo, Chato Perico y E l Potaje. Expresaron, su protesta por l a mala calidad del rancho, y el gobernador pidió al director que le enseñara una muestra, lo que no fué posible, pues el rancho había sido esparcido por el patio. E n tonces el gobernador prometió que hoy iría a la cárcel a la hora del rancho, y ellos, a su vez, ofrecieron deponer su actitud. L o s cabecillas del movimiento son José Menao Hidalgo (a) Gordito, atracador; Juan Méndez López (E l P e l a o) detenido por atentado a la Guardia civil, y que se hallaba en l a cárcel cumpliendo cuatro años de condena, y uno que se apellida Cortina y que se hace pasar por loco. LOS TRJ B U N A L E S D E 1 USTI CÍA E n la Audiencia L a muerte de El Gambas M a d r i d 30. 26 de abril de 1931. Noche. E n el patio de la iglesia del pueblo de V i llaverde se encuentra el sereno, que hasta el amanecer vigila aquellos lugares el cuerpo de un hombre que, 51 pesar de que le zarandea con viveza y aun golpea suavemente con el chuzo, no da señales de vida. ¿Duerme el pesado sueño de la embriaguez o el sueño infinito de la muerte? E l sereno, alarmado por la inutilidad de sus esfuerzos, llama en su auxilio a otros vigilantes, que en sitios no lejanos esperan pacientes las primeras luces de la aurora para retirarse a descansar... ¿Borrachera? A s í parece; pero el t a blón debe ser de pronóstico... Acerca el farolillo, que le veamos la cara... Los tres serenos- -porque tres se h abian reunido- -reconocieron sin grandes aspavientos al caído... E s E l Gambas y, al parecer, se halla lesionado en la cabeza... ¡D i choso v i n o! ¡L o de todas las noches! Tratábase, en efecto, del vendedor ambulante José Torres (E l Gambas) quien, según certificó el médico que a toda prisa fué llamado para que lo reconociese, era ya cadáver... Intervino el Juzgado, actuó la Guardia civil y pocas horas más tarde declaraba en el atestado que comenzó a instruirse en la casa cuartel Isidoro Toledo (Marchena) y Salvador Ortega (E l Guardia) Ambos ignorábanla muerte de E l Gambas, no limpios todavía de la modorra que el alcohol ingerido la noche anterior en la taberna hubo de producirse. Recordaban, sin embargo, que riñeron por una cuestión balad! Creían que por rivalidad artística de cantaores... Que eso que tú haces no es cant a r Que se callen todos donde esté el Marchena... Que no tiene estilo... Q u e lo tengo V a y a voz... para vender aren a Y así... hasta llegar a las manos. L a orgía tabernaria terminó a golpes como otras muchas veces; pero aunque José T o rres, por efecto del que recibiera en la cabeza cayó al suelo, aseguraban, tanto e l M a r chena como E l Guardia, que aquél se incorporó poco después y se dirigió a su domicilio... N o debía, en verdad, ser la herida muy grave... Actuó intensamente el juez; prestaron nuevas declaraciones los dos detenidos, y, en conclusión, fué Salvador Ortega procesado, por suponérsele autor de la muerte de E l Gambas. Así las cosas, señalóse l a vista del proceso para ayer, en la sección primera de lo Criminal; pero el acusado no se declaró autor del delito que se le imputaba por el representante de la ley. ¡N i a las tres! Reconocía que estaba en efecto en la taberna, que jugó al mus, que cantó jondo y también que riñeron en la calle, pero negaba con firmeza que hubiese dado muerte al vendedor. Por otra parte, el doctor Besuman, propuesto como perito por el letrado de la defensa, Sr. Herránz, negaba que un hombre de las condiciones y energías físicas de E l Guardia pudiera matar a otro de un puñetazo en la cabeza... ¿Determinaría el fallecimiento, acaso, el golpe que al caer al suelo se dio contra una piedra el agredido? Bien pudiera ser así; pero el fiscal, recordando, sin duda, que quien es causa de la causa es causa de lo causado sostuvo en su informe que debía condenarse a Salvador Ortega como autor de un delito de homicidio, con las circuns- tancias atenuantes de embriaguez y falta de intención de causar un mal de tanta gravedad. Y en vano fué que el Sr. Herránz Noeda, muy ducho en estas lides, basara su argumentación en la prueba pericial, favorable a su tesis. Inútil que recordase las reiteradas negativas de su patrocinado e hiciese ver a los jueces la posibilidad de un accidente fatal, por completo desligado de la riña... E l T r i bunal Popular declaró culpable a E l Guardia del delito que el fiscal le atribuía; mas, como reconoció la falta de intención, descontando que la herida se la produjo el interfecto al caer al suelo durante la riña con Ortega, fué condenado éste a doce años y un día de reclusión. Pena que a los señores jurados les pareció excesiva... -Manuel Tercero. P L A N T E E N L A CÁRCEL DE MALAGA Acude un retén de Infantería y hace dos descargas en vista de la actitud de los revoltosos, quedando dominada la situación Málaga 31, 2 madrugada. Desde hace unos días venía notándose gran malestar entre la población penal de esta cárcel, compuesta en la actualidad de unos doscientos reclusos, porque querían que la comida fuese mejorada. Hace varios días unos subditos extranjeros comenzaren la huelga del hambre, por esa misma razón, y ayer ya comenzaron a comer. A y e r tarde, próximamente a las seis, los presos, en actitud levantisca, y cantando La Internacional, desalojaron los dormitorios, sacando al patio colchonetas, colchones y cuantos enseres hallaron a mano, así como los utensilios de la cocina, prendiéndoles fuego en el patio. E n éste se hallaba de servicio el jefe, D Delfín Fernández, y el oficial don Antonio Giner, de los cuales se apoderaron los revoltosos. E l director de la cárcel y los demás oficiales de servicio penetraron en el patio al darse cuenta de los caracteres del movimiento, pero era ya tarde, pues los reclusos no depusieron su actitud, a pesar de las exhortaciones de los funcionarios, los cuales tuvieron que abandonar precipitadamente el patio y recluirse en las dependencias interiores de la cárcel. E l hecho se puso inmediatamente en conocimiento de las autoridades, y del cuartel de la Guardia civil situado frente a la cárcel, al otro lado del río Guadalmedina, acudieron unas parejas, y en unión de los soldados de Infantería, de servicio en la cárcel, penetraron en el interior. Los primeros ame- mazaron a los presos desde la puerta de entrada al patio, y los segundos subieron a las azoteas, desde donde se domina el patio. Se hizo una descarga al aire para amedrentar a los revoltosos, pero éstos cada vez que se apuntaba en dirección a ellos, ponían delante al oficial Sr. Fernández y a su compañero Sr. Giner. Esto ocurría a las seis y media de la tarde. Poco después de las siete, acudió del cuartel de Capuchinos un retén de Infantería, al mando de un oficial. Los soldados entraron también en el interior, y volvieron a hacer otra descarga al aire; pero los presos no se rendían. Hasta que, por fin, una i GOETHE, EL LIBER- TADOR M a d r i d 31, 1 madrugada. E n el. P a r a ninfo de la Universidad Central se celebró ayer un solemne acto para celebrar el centenario del poeta alemán Goethe. Estuvo encargado del discurso sobre el mismo el catedrático de la Facultad de F i l o sofía y Letras, D José Ortega y Gasset. Ocuparon la presidencia el ministro de Instrucción Pública, el embajador de A l e mania, el rector de la Universidad y los decanos de las diversas Facultades. E l Sr. Ortega y Gasset comenzó su discurso diciendo que desde Alemania le i n v i taron para tomar parte en un acto de homenaje a Goethe, no habiendo aceptado la invitación, y lee seguidamente la carta que dirigió a un amigo suyo de aquel país, justificando el por qué no iba a dar la conferencia. E n esa Carta dice el orador que cree no estamos en estos tiempos para centenarios. Habla de lo que llama proletariado espiritual, y dice que Goethe representa entre los clásicos el patricio. E l gran poeta alemán es el clásico de la vida. A f i r m a que Goethe es un caso de conciencia para el europeo de nuestro tiempo. Se extiende en disquisiciones filosóficas sobre la vida y sus facultades. A n a l i z a la conciencia de Goethe. Dice que este hombre maravilloso es el hombre de una promesa: nos promete que tras él hubo un hombre que quiso ser él mismo. E s a promesa incendia y eleva nuestra alma. L a poesía es lo más inmediato a Goethe. Dice que en una de sus páginas manifiesta que no será nuestro maestro, pero será nuestro libertador Habla extensamente sobre el concepto de libertad y sobre la estructura de la vida humana. Estudia la obra de Goethe, en Hánster y Werther, hablando del drama de ambas producciones. Termina diciendo que Goethe no poseyó el don filosófico, y encomia su obra teatral en elevados párrafos. A l terminar su discurso, el orador f ¡S muy aplaudido y felicitado.
 // Cambio Nodo4-Sevilla