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cotí ari gesto ftté- infiel a. su primer maridó. Casada en segundas nupcias, luego de d i vorciada de Juan, con Miguel es feliz. L o tiene todo amor, dinero y buen gusto para ordenar sus placeres de modo que no la empalaguen precipitándola en el hastío. Pero inopinadamente surge el drama. D e sobremesa, el matrimonio, la lectura de un periódico les informa de un accidente de automóvil del que ha resultado Juan gravemente herido. ¿Qué hacer? ¿Q u é actitud se debe tomar frente a aquel suceso? ¿F i n g i r que lo ignoran? ¿Lamentarlo en silencio, pasivamente? Los esposos no ocultan su emoción. Juan, el primer marido, era amigo de Miguel. E s a etapa de la amistad es inevitable en casi todo adulterio. L a mujer se fija en el hombre que tiene m á s cerca y éste suele ser amigo del marido. Luego, el desleal puede andar por ahí con ínfulas de caballero. E s lo usual. Pero, en el fondo, es. un miserable que se ha aprovechado de una confianza que rara vez otorga el hombre sin la garantía previa de la amistad. E s así. E s posible que en aquella situación de duda, entre el egoísmo que aconseja la abstención y l a piedad que dicta otra cosa, Francisca se quedase en su hogar; pero l a presencia del hermano de Juan vence toda su resistencia íntima a dar un paso que no juzga indispensable. E l moribundo quiere ver a su antigua mujer... Y a no es posible vacilar. Francisca llega trémula de emoción a la clínica, y la- escena que sobreviene entre los antiguos esposos suscita un segundo drama independiente, del que va a costarle a Juan la vida. Este ha pretendido suicidarse. N o ha habido, pues, accidente, sino un premeditado deseo dé morir. L a causa de esa terrible determinación? É l amor irrestañable de Juan por la mujer que dejó de ser su a. E l escéptico y el epicurista que no toman del amor sino su fragancia voluptuosa, sonreirán. Quizá compadezcan a Juan. Pero hay hombres y mujeres que no pudiéndo evadirse del recuerdo de lo que amaron, prefieren la muerte a l a soledad. ¿N e u r o s i s? ¿F l a q u e z a del á n i m o? L o que ustedes quieran. A otros, m á s recios de alma, el desengaño les cura y les inmuniza contra una posible reinfección amorosa. Pero esto no es un bien, sino lo contrario, un entumecimiento de la sensibilidad, que tiene algo de la muerte. E n aquel trance, cuando ya todo es irreparable, Francisca descubre que aquel pobr hombre que está agonizando vale mucho Fernández del Villar, autor de la novela escénica El hogar qiíe se representa en el teatro María Isabel. más que su marido. -Su corazón es de un oro muy superior en quilates ab de Miguel. A mí, me parece esa observación un error psicológico, pasable en él teatro, que es un arte convencional, pero inadmisible en l a realidad. L a mujer no suele decidir s u destino entre dos corazones de pesos desiguales, sino entre dos temperamentos, dos cuerpos y dos rostros. L a bondad del hombre no influye en sus resoluciones. L a voluntad masculina no es menos arbitraria. E n t r e lo mejor y lo peor, opta muchas veces por. lo peor, sin atenerse a otro imperativo que e l del gusto. musicales- sé limitaron á recogéíl algunos episodios de l a narración de Prevost, suprimiendo en absoluto el accidentado viaje y l a estancia de los dos grandes enamorados en Nueva Orleáns, donde se desarrolla eí tercer acto de nuestra comedia. A propósito hemos escrito historia y no novela porque cuadra mejor esta denominación al fragmento de las Memorias de P r e vost, en el que nos cuenta la vida de Manon y. De Grieux, y. porque no es una escenificación de novela, tal como esto se entiende co múnfhente. A s í nuestra fantasía ha podido moverse con cierta libertad, dentro de los límites del relato, sin tener que ajustarse a los i cánones de la novela. Esto nos parece que llevamos ganado desde el punto de vista teatral, que es el que nos interesa fundamentalmente en este caso; pues si nos hemos decidido a llevar a la escena en una nueva versión los amores casi legendarios de Manon y De Grieux, ha sido ganados por el encanto y el interés que pueden prestar a una obra dramática. S i a esto se añade su encendido lirismo, se comprende bien que nos sedugese la idea de elegir este tema para escribir una obra en verso. U n verso que hemos procurado que se ajuste cuanto pueda al estilo de la narración original y a su- vibrante y apasionado colorido, cuyo secreto de perduración a través del tiempo y de las modas literarias, está en la profunda humanidad de sus personajes, que encarnan sentimientos inmutables. Para una feliz realización escénica de Manon, era preciso contar con una singular intérprete, y nuestra suerte ha sido encontrarla en Carmen Moragas, que vuelve a l a escena después de varios años de apartamiento, habiendo depurado su arte. Y era preciso, además, el desprendimiento de una Empresa que se arriesgase a montar la obra con el buen gusto y l a propiedad necesarias, buscando una inteligente colaboración en escenógrafo, dibujante y modista. Losaseis cuadros de que consta nuestra comedia, dos por cada acto, son, a nuestro juicio, de una realización perfecta en lo que se refiere a la labor de Burmann, Dhoy y. Juana del Molino. Luis F E R N A N D E Z ARDAVIN PEDRO VALENTÍN D E dramas Miguel, impaciente por la tardanza de Francisca, inexplicable para él, l a acoge, a su regreso de la clínica, con una expresión de celos de una grosería y de Una! violencia que publican su egoísmo y su amor, su despecho y su frialdad de entrañas. ¿Y entonces Francisca, indignada y asqueada; rompe con- Miguel y se v a i, E s el desenlace teatral. A h o r a bien; yo creo que en l a vida ese desacuerdo es reparable. A Francisca se le disiparán el remordimiento y la pena, y a Miguel el despecho. L o más natural es que se reconcilien y que reanuden la cadena. 1 MANUEL BUENO A II T O C R 1 T 1 C A Manon Lescaut Adaptación escénica, en verso, de la famosa- Historia del abate Prevost, que se estrena hoy, viernes, en el teatro Cómico, por la compañía de Carmen Moragas. El maestro Luna, autor de lo, partitura de ¡Cómo esfún las mujeres! estrenada en el teatro Maravillas. M u y conocido es vost. S i n embargo, no. tiene otra fuente Marión Lescaut que y de Pucciní. Pero el libro del abate Prela mayoría del público de conocimiento sobre las óperas de Massenet los libretistas de estos Moreno Torraba, autor de la música de Luisa Fernanda estrenada en el teatro Calderón.
 // Cambio Nodo4-Sevilla